DNGDNGDNG es la nueva máscara de Dengue Dengue Dengue, que es, de cierta forma, la máscara transparente de Felipe Salmón y Rafael Pereira. El dúo peruano lanza su nuevo disco,
Vestigio, un compendio de diez canciones que inundan la pista de puro sudor selvático. Sin buscar reemplazar a su primer alias, este cambio nace como una forma de catalogar lo nuevo sin abandonar lo viejo, ni mucho menos negarlo. Lejos de ser una ruptura, DNGDNGDNG funciona como una continuación natural: el mismo pulso de siempre, que sigue evolucionando y creciendo.
Con una tapa picarona y unos visuales oscuros a cargo del artista Joseph Melhuish, con quien ya habían trabajado en Abisal, esta nueva etapa promete aún más experimentación, y el dúo logra superarse con casi cuarenta y tres minutos de puro movimiento y disfrute. Conversamos con ellos sobre su sonido, qué música están escuchando últimamente, su cambio de nombre y su trayectoria como dúo, que ya abarca más de quince años.
Definen un vestigio como “un objeto, estructura o marca que ha perdido su función original, o un fragmento de una cultura cuya historia ya no puede ser completamente reconstruida”. Felipe ha dicho que el disco conserva un vestigio de lo que era Dengue. ¿Cuál es ese vestigio, concretamente? ¿Lo podrían señalar en alguna canción o sonido?
Por ejemplo, Brink0 es un tema que de alguna manera podríamos conectar con La alianza profana. No necesariamente porque tenga el mismo sonido, sino por la sensación que genera la distorsión. Ahí los sintetizadores tienen una textura muy particular, como si tuvieran filo, algo que quizás no está tan presente en otros discos nuestros. Creo que ambos trabajos comparten esa característica: están bastante orientados a la pista de baile y tienen cierta aspereza en el sonido. También podríamos relacionar algunos temas con Fiebre, no tanto por el sonido en sí sino por la atmósfera que generan. Hay una sensación más oscura que conecta esos trabajos.
A pesar de que Vestigio no es un disco tan melódico como otros que hemos hecho, se mantiene el juego con la percusión, que aquí adquiere incluso más protagonismo. No es algo nuevo para nosotros sino una transformación de elementos que siempre han estado presentes en nuestra música. Lo mismo ocurre con los ritmos. Seguimos trabajando con elementos de la cumbia, ritmos más tribales y estructuras que no necesariamente pertenecen a un género definido. Esa exploración ha sido parte del proyecto desde el principio.
DNGDNGDNG nació como un proyecto más enfocado a la pista. En esa reorganización, ¿qué decidieron conservar de la trayectoria de Dengue Dengue Dengue y por qué eso, y no otra cosa?
DNGDNGDNG siempre ha sido un proyecto más enfocado en la pista de baile, y eso es algo que se mantiene en este disco. No todos los temas, pero sí la mayoría, están orientados al club. Sin embargo, no se trata simplemente de recuperar lo que hacíamos antes. Hay elementos que permanecen pero los estamos utilizando de otras maneras, dentro de estructuras y contextos diferentes.
¿Dengue Dengue Dengue y DNGDNGDNG conviven o uno terminará reemplazando al otro?
Por el momento, quizás DNGDNGDNG está ocupando más espacio pero eso no significa que no pueda aparecer otro disco de Dengue Dengue Dengue en el futuro. La idea de cambiar el nombre era justamente poder diferenciar dos sonidos. Eso no quiere decir que uno tenga que eliminar al otro. Simplemente, uno de ellos está durmiendo por ahora. Son como hermanos o primos. Incluso podríamos decir que uno no existiría sin el otro. Los dos forman parte del mismo universo creativo.
Vestigio suena más cercano a una rave que a lo que hacían antes, incluso dentro de DNGDNGDNG. ¿Qué los llevó hacia ese sonido? ¿Sentían que necesitaban cambiar de universo?
No sentimos necesariamente que este disco sea más clubero que todo lo que hicimos anteriormente. Si escuchas nuestro primer álbum, también es un disco bastante orientado a la pista de baile. Esa intención siempre ha estado presente en el proyecto, solo que a veces aparece con más fuerza y otras veces queda en segundo plano. Cuando exploramos sonidos más orgánicos o diferentes formas de composición, ciertos elementos pueden desaparecer temporalmente, pero eso no significa que dejen de formar parte de nuestra música.
A veces es difícil explicar esos cambios, especialmente cuando estás en medio de ellos. Quizás después de varios años puedes mirar hacia atrás y entender mejor cómo sucedieron las cosas. Nuestro proyecto siempre ha estado relacionado con la fusión y la experimentación. Estamos constantemente enfrentando ideas nuevas con elementos que ya conocemos, y por eso muchas veces resulta complicado traducir a palabras lo que estamos haciendo.
“La idea de cambiar el nombre era justamente poder diferenciar dos sonidos. Eso no quiere decir que uno tenga que eliminar al otro. Simplemente, uno de ellos está durmiendo por ahora.”
¿Cómo fue el proceso de producción del disco? ¿Hubo alguna herramienta, máquina o método nuevo que marcara el sonido?
No hay una herramienta o un método específico que esté presente en todos los temas. Lo que realmente conecta al disco es el tratamiento sonoro, especialmente la forma en que están mezclados los temas. Hay mucha distorsión, frecuencias muy graves y una sensación de potencia bastante marcada. En muchos temas aparece una especie de caos controlado, y eso es una de las características principales del álbum.
Sí utilizamos algunas herramientas particulares. Por ejemplo, en Brink0 usamos un Korg phase8 para crear texturas; también unos samplers de MNTRA. Además, trabajamos con samples que grabamos en la selva peruana para Pantano. Pero esos elementos no aparecen necesariamente en todas las canciones. Lo que sí se mantiene es esa búsqueda de un sonido intenso, con mucho énfasis en las frecuencias bajas y un trabajo bastante particular sobre la saturación y la distorsión.
Y hablando de las máscaras: ¿cómo han cambiado con los años, y qué significan hoy para ustedes? ¿Siguen siendo una forma de anonimato?
Las máscaras nunca fueron realmente una forma de anonimato. Siempre las entendimos más como una especie de personaje que asumimos cuando subimos al escenario. No nos interesa ocultar nuestra identidad. De hecho, nos gusta compartir con la gente cuando viajamos y mostrarnos como somos. Sería bastante extraño tener que mantener un personaje permanentemente, incluso fuera del escenario.
Con los años, las máscaras han evolucionado tanto en lo funcional como en lo artístico. Hemos intentado hacerlas cada vez más cómodas y también hemos colaborado con distintos artistas para desarrollar nuevos diseños. Actualmente las utilizamos principalmente en los shows en vivo; es una forma de entrar en ese personaje y presentar la música de Dengue Dengue Dengue desde otro lugar. Pero también hacemos muchos DJ sets en los que no usamos máscaras, así que nunca se ha tratado de esconder quiénes somos.
Además de músicos, son diseñadores gráficos. ¿Qué viene primero en Vestigio: la imagen o el sonido?
Siempre viene primero el sonido. A partir de la música comenzamos a construir todo lo demás: la identidad visual, el arte del disco e incluso las decisiones relacionadas con el sello que lo va a publicar. Muy pocas veces todas esas cosas suceden simultáneamente. Normalmente necesitamos escuchar el disco varias veces, entender qué estamos haciendo y recién entonces comenzar a imaginar cómo debería verse. La identidad visual aparece como una consecuencia de la música.
¿Qué nos pueden contar de la figura que aparece en la tapa del disco y en los visualizers de las canciones? ¿Quién o qué es?
La portada y los visualizers fueron creados por
Joseph Melhuish, un artista con el que ya habíamos colaborado anteriormente y cuyo trabajo nos gusta mucho. Joe también ha realizado portadas para algunos lanzamientos de Club Romántico, el sello con el que hemos trabajado recientemente.
En esta ocasión queríamos profundizar un poco más en esa colaboración. Cuando el disco ya estaba terminado, nos reunimos para conversar sobre las ideas y la dirección visual. A partir del concepto de
Vestigio comenzamos a imaginar objetos que parecieran restos de una cultura o sociedad desconocida. Piezas cuya procedencia no puedes identificar, pero que sugieren que pertenecieron a algo que existió o existirá en otro momento. A partir de ahí, Joe desarrolló su propio universo visual, con esos personajes y formas extrañas que caracterizan su trabajo. Nos encanta lo que hace y sentimos que logró representar muy bien el concepto del disco.
“Nos interesaba imaginar cómo sonaría la música de un lugar que no necesariamente existe, que quedó olvidado en el tiempo, o que podría existir en un futuro.”
¿Qué han estado escuchando últimamente?
Consumimos música de diferentes maneras. Por un lado, buscamos constantemente música para tocar como DJs. Esa búsqueda nos alimenta de una forma particular porque estamos pensando en ritmos, mezclas y en cómo funcionan los temas dentro de un club. Pero también escuchamos música fuera de ese contexto. A veces buscamos álbumes completos, discos largos que podamos escuchar con tranquilidad y que nos den un poco de paz mental. Últimamente hemos estado escuchando
Dja Dja de
Marina Herlop.
Rafa: Estuvimos tocando unas fechas en Reino Unido y conseguí un vinilo de Arovane que escuchaba mucho en los años 2000.
Felipe:
to accomplish many things de DJ Python.
Además, una parte importante de lo que escuchamos son trabajos de artistas cercanos y lanzamientos que estamos preparando en Kebrada. Estamos trabajando en lanzar una compilación de Pandilla y el nuevo disco de Orieta Chrem.
¿Qué podemos esperar de los shows de la gira de Vestigio?
Estamos presentando dos formatos diferentes. Por un lado, hacemos DJ sets orientados al club en los que tocamos varios temas del nuevo álbum mezclados con música de otros artistas que nos gustan. Funcionan como un DJ set normal pero incorporando bastante material nuestro. Por otro lado, tenemos un nuevo show en vivo que hemos preparado específicamente para esta etapa. Está construido principalmente a partir de temas de Vestigio y del EP anterior, Agita2.
La idea es presentar un show que encapsule el sonido que estamos explorando actualmente. Lo estrenamos recientemente en Unsound y la próxima presentación será en Nitsa Club en Barcelona. También estamos desarrollando una propuesta visual basada en las texturas y el universo gráfico del disco.
Describen esta etapa como la más oscura de su proyecto. En lo ritual siempre conviven una parte de luz y otra de oscuridad. ¿Qué los atrajo hacia el lado oscuro?
Siempre hemos sentido que nuestra música tiene un lado oscuro. Quizás en nuestros primeros trabajos había melodías o sonidos bastante oscuros combinados con samples más festivos. Esa mezcla podía generar una sensación de celebración que contrastaba con el resto de los elementos. En Vestigio ese contraste aparece menos. Hay algunos momentos que conservan algo de esa energía festiva pero en general el disco tiene una atmósfera más densa. Eso puede hacer que se perciba como un trabajo más oscuro, aunque para nosotros no representa una ruptura. Es algo que siempre estuvo presente en nuestra música y que ahora simplemente tiene más protagonismo.
Su EP de 2020, Continentes perdidos, ya mostraba una faceta más oscura y además salió bajo el nombre de DNGDNGDNG. ¿Cómo se fue materializando ese cambio entre aquel EP y este disco?
Continentes perdidos fue uno de nuestros primeros experimentos bajo el nombre DNGDNGDNG. En ese momento la idea era crear estructuras rítmicas extrañas que no estuvieran necesariamente basadas en algo reconocible. Nos interesaba imaginar cómo sonaría la música de un lugar que no necesariamente existe, que quedó olvidado en el tiempo, o que podría existir en un futuro. Es una forma de experimentar sin pensar demasiado en géneros o referencias concretas, simplemente siguiendo las ideas y viendo hasta dónde podemos llevarlas.
Hay conexiones entre ese EP y Vestigio, especialmente en la atmósfera oscura y en la intención de crear algo que no pertenezca claramente a un género. Lo interesante es que el nuevo disco retoma algunas de esas ideas pero también recupera elementos mucho más antiguos de nuestra música. Para nosotros, DNGDNGDNG funciona como una reconstrucción de Dengue Dengue Dengue. Tomamos bloques, ritmos y elementos que ya existían, los desarmamos y los volvemos a construir de otra manera. No se trata de imitar lo que hacíamos antes, sino de utilizar esos materiales en contextos diferentes, hasta que adquieren otro significado.
También sentimos que cambiar el nombre nos permitió salir de ciertas expectativas asociadas a Dengue Dengue Dengue, especialmente esa relación con la música tradicional y determinados sonidos latinoamericanos. Eso no significa que hayamos abandonado completamente esos elementos, sino que ya no sentimos la necesidad de incluirlos en cada trabajo. La evolución del proyecto tampoco es necesariamente lineal. No creemos que cada disco tenga que ser una continuación directa del anterior. Son diferentes caminos que podemos explorar. En cierto momento necesitábamos crear un espacio nuevo que nos permitiera salir del molde y experimentar sin sentirnos limitados por el universo que habíamos construido anteriormente.
“Cada vez nos interesa menos definir nuestra música a partir de términos que ya existen. Preferimos intentar crear cosas que tengan una identidad propia.”
En una entrevista describieron su sonido como “futurismo tropical”. Ha pasado mucho tiempo desde entonces. ¿Mantienen esa definición o la cambiarían?
Creo que hay temas nuestros que todavía podrían encajar dentro de esa definición pero también hay muchos otros que no tienen prácticamente nada de “tropical”. Por eso no sentimos que sea un término que pueda describir completamente lo que hacemos. Además, las etiquetas musicales pueden ser complicadas porque muchas veces se utilizan en contextos diferentes y no necesariamente significan lo mismo para todas las personas. Cada vez nos interesa menos definir nuestra música a partir de términos que ya existen. Preferimos intentar crear cosas que tengan una identidad propia. No estamos diciendo que estemos reinventando toda la música, pero sí sentimos que hay temas nuestros que son difíciles de clasificar porque no encontramos muchas referencias que se les parezcan.
Idealmente, nos gustaría que nuestra música se entendiera simplemente como algo propio, sin necesidad de ponerle un nombre específico. Al mismo tiempo, entendemos que las etiquetas son útiles para comunicarse. Cuando hablas con alguien necesitas ciertos puntos de referencia para explicar de qué estás hablando. El problema aparece cuando esas definiciones comienzan a limitar lo que puedes hacer. Nuestra forma de trabajar normalmente no consiste en decidir que vamos a producir un género específico. Más bien buscamos experimentar hasta encontrar algo que nos parezca diferente e interesante. Por eso resulta complicado clasificar el resultado.
¿Qué artistas peruanos contemporáneos creen que están haciendo cosas interesantes y nos recomiendan?
Hay muchos artistas de Perú haciendo cosas interesantes actualmente, tanto dentro como fuera del país. Podríamos mencionar a Orieta Chrem, Carlycore, Selvagia, Papi Eleganza, Parzubanil, Prado, Kiana Romero y Daniela Lalita. Son artistas que, de alguna manera, forman parte del universo musical en el que nos movemos. Pero también hay propuestas interesantes fuera de la electrónica. Por ejemplo, nos gusta una banda llamada Los Membrillos.
Llevan más de quince años trabajando como dúo. ¿Cómo se reparten el trabajo hoy y en qué cosas siguen sin ponerse de acuerdo?
Desde el principio tuvimos bastante claros nuestros roles dentro del proyecto, así que la distribución del trabajo nunca ha sido un gran problema. Obviamente, como en cualquier relación creativa, hay momentos en los que uno quiere hacer algo y el otro prefiere otra dirección. Pero generalmente encontramos una manera de resolverlo. Nuestra relación de trabajo es bastante relajada. Con los años también hemos aprendido que es importante llevar las cosas con tranquilidad. Si algo no está funcionando o no fluye naturalmente, preferimos concentrarnos en aquello que sí está funcionando. No sentimos que sea necesario forzar todas las ideas.
Si tuvieran que elegir una sola canción de Vestigio para explicarle el disco a alguien que nunca los escuchó, ¿cuál sería y por qué?
Probablemente elegiríamos Brink0. De hecho, esa fue una de las razones por las que decidimos lanzarla como single. Tiene muchas de las texturas y características sonoras que definen el álbum. También conserva elementos de nuestra música anterior, lo que conecta bastante bien con la idea de Vestigio. Creo que encapsula una parte importante del espíritu del disco.
“Aunque el álbum representa una nueva etapa del proyecto, también está profundamente conectado con cosas que nos han interesado desde siempre.”
¿Notan diferencias entre cómo reacciona el público en Europa y en Latinoamérica, sobre todo con un sonido más duro como este?
Llevamos casi dieciséis años en este proyecto y empezamos en un contexto bastante diferente. Hay un público que nos conoce desde aquella época y que quizás está más conectado con cómo sonábamos antes. En cambio, las generaciones más jóvenes escuchan música electrónica más dura, áspera y experimental, por lo que conectan más fácilmente con lo que estamos haciendo ahora. Pero eso sucede tanto en Europa como en Latinoamérica. Por supuesto, no es una división absoluta. Hay personas de distintas generaciones interesadas en nuestra música. Simplemente creemos que las diferencias de recepción tienen más que ver con el contexto generacional que con la ubicación geográfica.
¿Cómo ven hoy la escena electrónica de Lima, comparada con la de cuando empezaron con las Toma! Sessions?
Cuando hacíamos Toma!, el contexto era bastante diferente. Había algunas fiestas con propuestas similares pero no existían tantas opciones dentro de ese tipo de música. Toma! funcionó muy bien para su momento, pero las escenas cambian constantemente. Nosotros mismos hemos organizado otras fiestas en Lima con diferentes nombres y conceptos. Eso también está relacionado con nuestra filosofía como proyecto: nos interesa cambiar, experimentar y no repetir necesariamente lo mismo. Además, ya no vivimos en Lima desde hace unos diez años. Seguimos viajando y organizando alguna fiesta de vez en cuando, pero la escena actual está formada por otras personas y funciona de otra manera.
Lo que vemos ahora nos parece interesante. Hay productores, DJs y colectivos haciendo cosas nuevas. Por supuesto siguen existiendo dificultades. En Perú y en Latinoamérica muchas veces faltan recursos y sobre todo plataformas que permitan desarrollar y sostener este tipo de proyectos. Eso ya sucedía cuando comenzamos y sigue siendo un problema. Pero a pesar de esas limitaciones, están pasando cosas interesantes.
¿Qué creen que pensarían de Vestigio los Dengue Dengue Dengue de 2010?
Creemos que nos habría gustado mucho. De hecho, probablemente habríamos tocado varios de estos temas en nuestros DJ sets de aquella época. Muchas de las influencias que aparecen en Vestigio vienen de mucho antes de que empezáramos Dengue Dengue Dengue, especialmente nuestra relación con el jungle y otros sonidos de la música electrónica de los noventa. Incluso hay un tema del disco que originalmente hicimos alrededor de 2014. Así que, aunque el álbum representa una nueva etapa del proyecto, también está profundamente conectado con cosas que nos han interesado desde siempre. No creemos que nos hubiera parecido un sonido extraño. Al contrario, probablemente habríamos conectado bastante con él.