Por este motivo, han programado a gente tan controvertida como Bad Bunny, por ejemplo, un artista que levanta ampollas entre los puristas que se han quedado con el recuerdo (y solo eso) de cuando Sónar empezó y Laurent Garnier o Richie Hawtin era tan solo unos chavales. Pero la música está en constante evolución, y el ojo de Sónar es infalible. Si los ritmos latinos ya llevan años teniendo presencia en el festival, este año se van a escuchar incluso más. Por ejemplo, con Nicola Cruz, que repite tras su primera actuación en 2017 y que este año presenta Siku, su nuevo álbum.

Los márgenes geográficos llegan a otros rincones y continentes, como por ejemplo el africano. El año pasado ya hubo gran presencia de artistas –recordemos a Diplo y su comisariado de viernes tarde, en el que pincharon la ugandesa Kampire, el dúo sudafricano Distruction Boyz, o el nigeriano Mr. Eazi, por ejemplo. Y este año, más. A destacar: el dúo queer sudafricano Faka, la polifacética Hibotep (que es DJ pero también cineasta, rapera y productora), el dúo Acid Arab con su fusión de electrónica y sonidos tradicionales árabes (aunque sean franceses), DJ Lag, encargado de impulsar internacionalmente el sonido Gqom (originario de Durban, Sudáfrica), o Sho Madjozi, también sudafricana, que el año pasado publicó su álbum debut Limpopo Champions League en el que combina Gqom y afrotrap.
Pero si este año está cargado de algo, es de estrenos y presentaciones especiales. Uno de los más esperados, cómo no, es el de Arca, el nombre artístico de la venezolana Alejandra Ghersi. Según afirma el festival, el jueves traerá a SónarHall “la electrónica más futurista y radical”, y es que Arca y su trabajo están cargados de sinceridad y, además, “desestabilizan lo binario y resisten a cualquier categorización”. Su presentación, un show de hora y media concebido en exclusiva para Sónar Barcelona, está inspirado por el cabaret y además traerá invitados sorpresa. Seguro que será uno de los espectáculos que más dará que hablar.

Por su lado, Four Tet viene con todo lo contrario, el minimalismo absoluto. Su set, en SonarPub el viernes noche, será completamente a oscuras para que los asistentes disfrutemos de la música única y exclusivamente. Otros estrenos a destacar son el de Berlinist, la banda barcelonesa que presenta la música del videojuego Gris junto a una puesta en escena visual pensada exclusivamente para el festival y que refuerza el compromiso de Sónar con la tecnología; o Floating Points, que visitará nuestro país en esta única fecha (pinchará seis horas en SonarCar el viernes noche).

Tampoco hay que olvidar la gran variedad de artistas españoles en esta edición. Y a cada artista, un mundo. Podemos empezar por el retorno de la reina del dancehall, Bad Gyal, que viene de hacer una gira por Asia. Y seguir con Cecilio G, uno de los nombres más asentados de la emergente escena urbana, o Deva, antes conocida como D’Valentina, para acabar en propuestas más experimentales como las de Rrucculla, Virgen María, o Mans O.
Con espíritu experimental o fuera de lo común, encontramos también a muchos artistas internacionales. Entre ellos, el veterano Daito Manabe, cuya relación con la innovación tecnológica le convierten en un pionero en todos los ámbitos (visual y musical). Este año, viene junto al doctor Yukiyasu Kamitani para explorar, de forma audiovisual, cómo visualizar los pensamientos y las conexiones neuronales cuando escuchamos música. Tampoco podemos perdernos el espectáculo de Kelly Moran, pianista experimental fichada por el sello Warp a quien entrevistamos en nuestro último número, METAL 41. U otros como Vōx, quien modula su voz a su antojo y demuestra un dominio técnico impecable; Lotic, que viene acompañada a los visuales de Emmanuel Biard y que estrena espectáculo en España dentro de una corona reactiva de luz prismática; o Caterina Barbieri, la italiana cuyo nombre suena también en festivales de arte digital como LEV.


















