Además del olfato, para Loewe y Anderson también son vitales los otros sentidos. En este caso, la vasija de terracota acanalada que sostiene las velas “está basada en una taza griega del siglo V a.C. que compré en una subasta hace varios años”, explica el director creativo. “En la rítmica pureza de este objeto increíblemente antiguo encuentro una incuestionable modernidad”. En la parte visual, el fotógrafo Erwan Frotin se ha encargado del packaging, inspirado en el trabajo de artistas como Kazuma Ogawa o Anna Mutis, y que establece “un diálogo entre el aroma y el ingrediente, la inspiración y el resultado, que cierra el círculo creativo sin fisuras.” Si sientes curiosidad, ¡descubre este lanzamiento en la página web de Loewe o en tiendas seleccionadas!




















