Hay imágenes que no necesitan gritar para dejar claro que algo no funciona. En las de Alejandro Cartagena, la alarma se activa por repetición: urbanizaciones idénticas recortadas contra el desierto, camionetas que atraviesan Monterrey con trabajadores apilados en la caja, un autobús suburbano convertido en cápsula de cansancio. Su primera gran retrospectiva en España, Ground Rules, llega a Fundación MAPFRE de Madrid con más de veinte años de fotografías que miran el territorio mexicano como un sistema de fuerzas en disputa.
Nacido en Santo Domingo en 1977 y afincado en Monterrey desde la adolescencia, Cartagena parte siempre de una experiencia cercana. “Todos mis proyectos nacen de una conexión personal”, nos contaba en esta entrevista. A principios de los 2000 trabajaba en Juárez, mientras la población se multiplicaba, el tráfico se espesaba y el agua empezaba a escasear. Antes de ser asunto fotográfico, la expansión suburbana fue una realidad vivida. Después se convirtió en una investigación de largo aliento sobre las causas y efectos de un modelo urbano que vende prosperidad y devuelve precariedad.
La exposición, comisariada por Shana Lopes y coorganizada con el SFMOMA, ordena esa investigación en seis capítulos: los primeros trabajos, la frontera entre México y Estados Unidos, vivienda e infraestructura, la plasticidad de las imágenes, la crisis climática y el fotolibro. Cartagena va más allá de perseguir un instante decisivo; él prefiere construir constelaciones. “El sentido surge de la acumulación; las imágenes revelan un fenómeno social cuando se agrupan”, explicaba el artista. Es una idea clave para entrar en Carpoolers (2011-2012), quizá su serie más conocida: desde una pasarela, fotografió durante casi un año las pick-ups que llevaban obreros a sus trabajos. La vista cenital tiene algo casi abstracto, incluso cómico, hasta que el patrón se vuelve imposible de ignorar.
Esa tensión entre belleza y malestar recorre toda la muestra. Cartagena no fetichiza la ruina ni ilustra un diagnóstico desde lejos, sino que, a través de su lente, observa cómo la promesa inmobiliaria, la movilidad, la ecología y la desigualdad se contaminan mutuamente. “Había una poesía en la fotografía documental capaz de conectar ideas a las que quizá no se estaba prestando atención”, nos comentaba en febrero. Pero tampoco idealiza el documental. Sus collages, imágenes encontradas y piezas recientes realizadas con IA abren una pregunta incómoda: qué verdad construye una fotografía y quién controla los mecanismos que la hacen circular.
Ground Rules, hasta el 30 de agosto en la Sala Recoletos, toma su título de las reglas autoimpuestas de cada proyecto, pero también de las normas sociales que organizan el espacio y sus cuerpos. Cartagena las pone a prueba sin solemnidad, con precisión y un humor seco. Ahí, la periferia aparece como el centro exacto de una conversación sobre cómo estamos viviendo.
metal-alejandro-cartagena-expo-edit-11.webp
metal-alejandro-cartagena-expo-edit-09.webp
metal-alejandro-cartagena-expo-edit-10.webp
metal-alejandro-cartagena-expo-edit-05.webp
metal-alejandro-cartagena-expo-edit-06.webp
metal-alejandro-cartagena-expo-edit-12.webp
metal-alejandro-cartagena-expo-edit-15.webp
metal-alejandro-cartagena-expo-edit-14.webp