Dicen que la unión hace la fuerza, y la nueva colaboración de Bershka con Zoo York es una demostración más de que el refranero lleva teniendo razón desde tiempos inmemoriales. El coolness de los skaters de Nueva York llega ahora a esta colección cápsula, que recoge el imaginario estético sin disfrazarlo de algo que no es.
Zoo York lleva décadas asociada a la ciudad, al grafiti, al hip-hop y a esa forma de entender el skate que convierte cualquier banco, bordillo o plaza en una posibilidad. No nació para decorar un moodboard, precisamente. Por eso Bershka ha encontrado una vía bastante coherente: recuperar sus gráficos, su logo y aquella estética entre finales de los noventa y principios de los dos mil que ahora vuelve a aparecer por todas partes, pero con más capas y menos nostalgia de videoclub.
La campaña, protagonizada por Evan Mock, se mueve entre vaqueros de pierna ancha, camisetas gráficas, sudaderas con capucha, sobrecamisas de cuadros, chaquetas universitarias, polos, cargos, cortavientos y prendas inspiradas en el hockey. Es decir: el armario de alguien que podría ir a patinar, quedarse en el parque hasta que anochezca y acabar en una fiesta sin pasar antes por casa. La paleta (azul marino, negro, blanco, gris, rojo y crema) también mantiene esa mezcla de deporte, calle y uniformes de instituto americano que Zoo York convirtió en idioma propio.
Pero donde la colaboración termina de tomar forma es en la campaña. En el vídeo, Mock recorre algunos de esos lugares que explican Nueva York mucho mejor que cualquier postal: Tompkins Square Park, los Banks y Toad Hall. “Los skaters van todos a un mismo sitio por una razón”, dice al inicio, hablando del parque como punto de encuentro, patio de recreo y lugar donde también puedes tener el peor día de tu vida. Una frase bastante buena para resumir una ciudad, la verdad.
El vídeo evita el anuncio de ropa demasiado pulido y prefiere acompañar a Mock entre amigos, tablas, calles y espacios vividos. Cuando explica que en Nueva York no hay tantos sitios para patinar transiciones y que en los Banks siente algo parecido al surf, la campaña encuentra su punto: no se trata solo de llevar una camiseta con un logo histórico, sino de entender de dónde sale ese logo.
Zoo York x Bershka funciona porque no pretende inventar una cultura desde cero. Toma un legado que sigue teniendo peso, lo coloca frente a una nueva generación y deja que la ciudad haga el resto.





