“Toc, toc, servicio de habitaciones”. Y no, no son unas patatas fritas porque te ha entrado gula a medianoche: es la nueva colaboración de The Hoxton con Lacoste. El cocodrilo ha hecho el check-in y viene con las maletas cargadas. Room Service, disponible desde el 8 de septiembre, es una cápsula de edición limitada creada por ambas marcas junto al artista Michael McGregor. ¿La letra pequeña? Solo puede comprarse desde una habitación de cualquiera de los diecinueve hoteles The Hoxton.
La colección reúne siete prendas y convierte los códigos del hotel en uniforme para huéspedes con vocación de souvenir: el polo de Lacoste reinterpretado, camisetas gráficas, sudaderas con capucha, pijamas para hombre y mujer y un albornoz exclusivo. Todo llega en tallas unisex de la XS a la XL y con precios desde noventa y cinco euros. Porque bajar a desayunar envuelto en una bata está bien; hacerlo con una bata de edición limitada está mucho mejor.
McGregor, artista afincado en Los Ángeles, es conocido por transformar papelería hotelera y cartas de restaurante en pequeños objetos de culto. Sus personajes juguetones, colores intensos y nostalgia californiana aterrizan aquí entre tipografías rotundas, referencias al check-in y guiños al noble arte de no abandonar la cama. Su irreverencia suaviza las líneas limpias y el verde y blanco de Lacoste, mientras The Hoxton aporta el escenario: ese territorio donde una llave de habitación puede sentirse como acceso a un club privado.
La experiencia se completa con un menú comisariado por el propio artista: hamburguesa con queso y patatas fritas, tortilla francesa, club sandwich, Negroni clásico o de mezcal y una copa de champán en lugar del postre. Alta gastronomía para quienes sabemos que las mejores decisiones vacacionales se toman en pijama.
La jugada tiene su gracia. The Hoxton convierte la estancia en una búsqueda del tesoro; Lacoste saca su elegancia deportiva de la pista y la mete bajo el edredón; y McGregor demuestra que hasta el cartel de ‘No molestar’ puede tener aspiraciones artísticas. Puedes llevarte las prendas mucho después del check-out. La resaca del Negroni, por suerte, no forma parte de la cápsula.




