Acompañada en todo momento sobre el escenario por su Tiny Band –Paula Ruiz, Tere Gutiérrez, María Lázaro (que también forma parte del grupo Trashi) y Luz Abril –, el buen rollo que se respiró de principio a fin fue increíble. Vestida con un look de Manémané –firmado por sus estilistas de confianza Alfredo Santamaría y Alfred Vivas– con el título de su nuevo proyecto, TQSPM, y su nombre y apellido bordados en uno de los tirantes, Lacunza puso a todo el mundo, artistas y seguidores, a bailar con cada una de sus canciones. Pero si hubo un momento especialmente emotivo, ese fue en el que su amiga Alba, mejor conocida como @rup__tura, se subió al escenario a acompañarla a cantar el single que ambas han grabado juntas, Cartas de amor.
De Todo Lamento a su recién estrenado Todo va a cambiar, la artista nos hizo disfrutar durante una hora de un directo al que no se le puede sacar ni un pero. Energía, emoción y talento fueron protagonistas del show desde el minuto uno. “No me quiero olvidar de mis gays y lesbianas”, decía Lacunza entre canciones, demostrando que más allá de ser una cantante con un envidiable potencial, sus valores están perfectamente alineados con lo que se le exige a un artista del siglo XXI. Porque Natalia Lacunza ha llegado para quedarse; y este es solo el comienzo de su prometedora travesía.










