Homenajeando a algunos de sus directores y películas favoritas como Frances Ha, Billy Wilder o Woody Allen, la directora consigue contar en su ópera prima una historia donde la magia del cine y del amor se ven eclipsados por el miedo y la cobardía de la protagonista, una chica que sigue descubriéndose a sí misma y a sus deseos día a día. Genuina, simpática, compleja y, sobre todo, muy humana.
Andrea: Sí, pero te voy a dar un apunte de los que tenéis déficit de atención: cuando se os olvida el texto vais a instinto puro.
Lourdes: ¡Totalmente!
Andrea: Sé lidiar muy bien con eso porque mi marido también tiene un déficit de atención del copón. Sois más sinceros porque vais actuando con la intuición por delante, y esto me gusta mucho.
Lourdes: Mira, fenomenal, esa es la respuesta a la pregunta. En ese momento no había nada en concreto que me dijera que iba a hacer esa película, sino que intuitivamente pensé, ¿esta chica quién es? Empecé a buscar fotos de Andrea Bagney por internet y salía una de una chica guapísima con el pelo largo y yo pensando, ¿será esta? ¿Será esta otra?
Cuando quedamos y nos conocimos por primera vez, Andrea llegó con el pelo rapado. Llevaba toda la cabeza rapada al dos. ¡O sea no te puedo contar el crush! Estuvimos hablando con el que iba a ser el actor en ese momento y pensé que nos habíamos encontrado. Realmente sentí que Andrea era una artista en toda regla y que íbamos a embarcarnos en un viaje que nos iba a cambiar la vida a las dos. Lo supe desde el primer momento.
Andrea: Es un poco bruja ella…
Lourdes: (Risas) Sí que soy un poco bruja…
Andrea: Yo recuerdo la primera vez que hablamos, cuando ya te habías leído el guion, y me dijiste: es que cuando lo terminé de leer, lo cerré y me puse a llorar. Y entonces pensé, ¡la tengo!
O sea te tocó lo justo para engancharte.
Lourdes: Sí, sí, me tocó, por supuesto.

Lourdes: Bueno, ¡esto es muy, muy fuerte!
Andrea: Eso es una casualidad, ¡muy fuerte!
Lourdes: Es que pensaba que podría haber sido una vida paralela mía si yo no hubiera sido Russian Red. Es decir, que a lo mejor me hubiese quedado en Madrid, habría tenido un novio chef, podría haber estado mirando qué hago con mi futuro… Evidentemente no habría sido huérfana porque no es mi contexto, pero lo demás sí. Y me atrajo la idea de vivir esa vertiente de una vida paralela en la que me pasaban otras cosas.
Andrea: De hecho, hay una escena en la que Ramona canta, y nosotras hablamos mucho acerca de eso. Incluso en un momento dado la eliminamos porque no queríamos el fantasma de Russian Red muy presente. Pero fue la propia Lourdes la que me dijo que no la elimináramos, que cante Ramona porque es lo guay.
Lourdes: Porque es Ramona la que canta, esta era la cosa. Si yo no hubiera sido Russian Red y de repente me conoces y me pones en esta película, pues canto la canción y nadie lo cuestiona ni lo espera. Sino que ves a Ramona cantar y dices, ah, mira, pues no canta mal, ¿sabes? (Risas) Pero claro, había este miedo y yo dije, no, si el personaje tiene que cantar en el karaoke, pues va a cantar. Y además va a cantar una canción que se le quede grande, ¿sabes? Porque a Ramona la vida se le queda grande.
Andrea: Sí, es un directo. Es un plano secuencia con ella cantando en directo.
Lourdes: A mí me preocupaba más eso que decir, ¿cantaré tan bien como debería y estaré a la altura de.…? No, cero. Ramona va a cantar esta canción, la va a cantar todo lo mejor que pueda y ya está. Creo que puede ser confuso para alguien que lo ve desde fuera porque bueno, a lo mejor no todo el mundo, pero hay gente que tiene una expectativa de que sea el momento musical de Russian Red, y no va de eso para nada.
Andrea: Para nada, de hecho es muy anticlimático.
Lourdes: Sí, es muy anticlimático.

Andrea: Vale, ‘anticlimático’ a lo mejor no es la palabra, pero no es una escena rodada para encumbrar a Ramona. De hecho, lo cortamos antes de que termine, o sea…
Andrea: Es muy fácil para alguien como Lourdes, que tiene esa intuición y esa naturalidad a flor de piel. Para mucha gente es muy difícil.
Lourdes: Vale, sí, es verdad que ponerte delante de una cámara… Te sientes observado y te cuartas. Pero trabajando en un contexto tan guay donde el equipo era pequeño y Andrea es la directora, pues es muy fácil. Bueno, para mí. Aunque la última escena que rodamos no me resultó fácil, pero el resto del rodaje sí. Al final había identificado que estábamos rodando, que el personaje estaba escrito, que yo llegaba y si tenía que tener un momento íntimo con una persona pues lo tenía de verdad. Quizá con unas palabras que yo no diría o con una decisión que yo no tomaría, pero conectando con eso como si fuera mío. Por ejemplo, lo de Traducción e Interpretación no me interpela porque no me identifico nada con eso, pero que fuera cantante sí.

Andrea: ¿Sabes por qué?
Lourdes:¿Por qué?
Andrea: Aparte de todo tu talento, que lo tienes –igual que Bruno y Francesco, los tres protagonistas son increíbles–, creo que ayudaba muchísimo el hecho de que rodásemos en cine.
Lourdes: Ah sí, totalmente.
Lourdes:…tiradas pa’lante.
Andrea: Es que salían unas cosas que yo decía, ¿y esta magia? Es el cine.
Lourdes: Pero no solamente rodar en cine, porque cuando hay mucho presupuesto y hay película se hacen más tomas. Nosotros hacíamos dos tomas por plano. Tú sabías que tenías dos oportunidades para hacerlo y ya. Entonces se creaba un ambiente de concentración que cuando se daba el momento de acción era mágico, era una coreografía silenciosa en equipo.
Andrea: Esto es un apunte al talento de los actores.
Lourdes: Te coloca en una movida energética diferente. Y eso está ahí retratado, y es así.
Andrea: Sí porque, además, casi todas las escenas son la primera toma. La realidad sucediendo en vivo, fotografiada veinticuatro veces por segundo.
Creo que hay gente también que no es así, o que no lo necesita, o que no puede vivir con eso muy a flor de piel y necesita vivir de otra manera. Ramona tiene una relación con Nico muy bonita y con muchas cosas muy guays, pero cuando aparece Bruno le recuerda que en la vida hay otra manera de vivir y de sentir. Y esto ella no sabe cómo manejarlo. Son cosas que no le suceden a todo el mundo, pero a muchos de nosotros sí. Y a los que nos suceden no hay manera de negarlo. No puedes hacer como que no eres quien eres. Tú eres quien eres. Lo que le pasa a Ramona es que no es suficientemente valiente o suficientemente adulta como para estar en paz con quien es ella. Es un poco niña todavía.

De hecho, alguien me criticó la película diciendo que no era ni chicha ni limoná porque no era ni cine comercial ni cine de autor, y yo dije, pues es que es justo lo que yo quería ser. Quiero estar allí en medio. Quiero que la gente que busca en el cine un estímulo intelectual y una forma original le pueda interesar ver mi película, y quien quiera sentarse un rato y entretenerse y evadirse de su vida, aunque luego igual lloran, que también lo puedan hacer.
Andrea: Somos bastante kamikazes aquí, la verdad (risas).







