En un mundo marcado por las prisas y la inmediatez, aquellos espacios que nos permiten detenernos y reflexionar sobre lo que sucede no tan lejos de nuestras casas son más relevantes que nunca. Frente a esta crisis de liquidez informativa, llega al
CCCB de Barcelona como cada año World Press Photo, la muestra de fotoperiodismo más prestigiosa del mundo. La
Fundación Photographic Social Vision organiza la exposición, coproducida por el CCCB y con la colaboración de la Fundación Banco Sabadell. La muestra reúne casi ciento cincuenta fotografías y podrá visitarse hasta el 13 de diciembre. Todas ellas obligan al espectador a mirar de frente esas historias ante las que, demasiado a menudo, apartamos la mirada.
Este año, la exposición adquiere más sentido que nunca, pues vivimos una época en que los bulos y las medias verdades nos rodean allá donde vamos. Un motivo más para reivindicar el valor de una institución que sitúa la veracidad de lo documentado en el epicentro de sus principios y del debate público general. Así lo ha puesto de manifiesto Sílvia Omedes, fundadora y directora de la Fundación Photographic Social Vision, presidenta del jurado europeo y miembro del jurado global de World Press Photo 2026, al destacar el rigor y la exigencia con los que ha trabajado el jurado a la hora de detectar cualquier tipo de manipulación, cada vez más accesible gracias a las herramientas digitales y a la inteligencia artificial. En un contexto de profundos cambios y creciente deshumanización, iniciativas como esta demuestran que todavía existen instituciones dispuestas a defender sus principios fundacionales: apostar por el factor humano y preservar la fotografía documental como un espacio de verdad sagrada, lo más alejado posible de la ficción y de la censura.
Es imposible permanecer inmune ante las realidades que los fotoperiodistas galardonados este año han puesto ante nuestros ojos. Una de ellas aparece en Separados por ICE, la imagen que Carol Guzy tomó en agosto de 2025 y que el certamen distinguió como Foto del Año. Forma parte de un reportaje también premiado en el que la fotógrafa recoge algunas de las escenas que presenció en uno de los pocos tribunales de Estados Unidos a los que podían acceder los fotógrafos. Con el propósito de mostrar al mundo lo que estaba sucediendo, Guzy pasó varios meses, de junio a diciembre, documentando la situación en Nueva York. Y, definitivamente, su trabajo no fue en vano: las imágenes son capaces de transportarnos al mismo lugar de los hechos y hacernos experimentar la ironía de una injusticia que se desarrolla precisamente en un espacio donde la justicia debería ser primordial.
Los migrantes acudían al edificio federal Jacob K. Javits para resolver los distintos trámites relacionados con sus procesos migratorios, mientras que, al otro lado del pasillo, los agentes del ICE los esperaban para detenerlos. La serie retrata el trauma no solo de quienes son perseguidos por las políticas de un gobierno opresor, sino también de todas aquellas personas que los rodean y que, inevitablemente, sufren las consecuencias de su pérdida.
La presentación de la exposición también cuenta con la presencia de dos de los ganadores españoles: Brais Lorenzo y Diego Ibarra Sánchez. El primero fue galardonado en la categoría de reportaje gráfico en Europa por su proyecto Terra cremada. No hay nada comparable a convertirse en narrador de una problemática que afecta directamente a tu tierra natal, y así lo vivió Brais. El fotógrafo orensano desarrolló una serie sobre los incendios forestales que arrasan los paisajes gallegos y amenazan a sus poblaciones más rurales. Como él mismo afirma, “nació entre incendios”, y sus fotografías consiguen construir una narrativa casi táctil capaz de acercar al espectador a una realidad que, para muchos, puede parecer lejana, incluso ficticia, pese a desarrollarse a pocos kilómetros de distancia.
Esa proximidad no es casual. Algunas de las imágenes fueron tomadas cerca de la casa donde reside su padre y del negocio familiar. Brais no se limita a observar el desastre desde la distancia ni a contemplar la escena forestal a través de un teleobjetivo. Al contrario, decide documentarlo desde primera línea, implicándose en los distintos escenarios de la tragedia. Así, el trabajo de los bomberos y las consecuencias de los incendios en las aldeas gallegas adquieren una dimensión mucho más tangible. ¿El resultado? Cuatro fotografías que retratan una verdad desgarradora e incluso incómoda para muchos y son profundamente necesarias para sensibilizar al conjunto de la población española e interpelar a sus representantes políticos, cuya responsabilidad es impulsar soluciones ante esta situación cuanto antes. Es precisamente esa cercanía entre el fotógrafo y aquello que retrata —ya sea el territorio, las personas que luchan por protegerlo o el propio incendio— lo que convierte el acto de documentar y compartir estas realidades en un deber de incuestionable relevancia. Porque, como el propio Brais reconoce, no hacerlo sería, sencillamente, mirar para otro lado.
Por su parte, Diego Ibarra Sánchez, ganador de la categoría de proyectos a largo plazo en Asia Occidental, Central y del Sur, presenta una serie fotográfica que lo ha llevado lejos de su Zaragoza natal. Educación secuestrada es el fruto de muchos años de trabajo y documentación en distintos países atravesados por conflictos bélicos. Sin embargo, la distancia geográfica con su lugar de origen no debe confundirse con una falta de implicación personal en el proyecto. Para Ibarra, hijo de una profesora y residente en el Líbano desde hace doce años, abordar la importancia de la educación en contextos de guerra responde a una motivación personal. El proyecto nace de una pregunta: ¿qué sucede cuando se escucha el último misil? O, dicho de otro modo, ¿hasta cuándo perduran las consecuencias de un conflicto armado? Los niños de las escuelas que Ibarra documenta, privados todavía de un derecho tan fundamental e indiscutible como la educación, probablemente tampoco tengan una respuesta para esas cuestiones.
Durante la presentación, fue el mismo fotógrafo quien reconoció que un fotoperiodista no es un héroe: no reconstruye las escuelas bombardeadas ni puede devolver a todos esos niños el acceso a la educación ni devolverles una infancia digna. Sin embargo, sí tiene la responsabilidad de sacudir al espectador, de hacerlo salir de su zona de confort y poner sobre la mesa las realidades sangrientas que se siguen viviendo hoy. Imágenes que invitan a agradecer, luchar, pensar y reflexionar sobre todos aquellos padres que cada mañana envían a sus hijos al colegio y les dan un beso sin saber si será el último que podrán darles.
Por último, Ibarra también reivindicó la necesidad de dejar de entender la guerra únicamente como un enfrentamiento entre territorios y empezar a prestar atención a quienes más directamente padecen sus consecuencias: la población civil. Para ello, considera imprescindible alejarse de las narrativas sensacionalistas y de los clichés heroicos y grandilocuentes, y apostar por imágenes que, frente a un nuevo escenario de posverdad y sobresaturación informativa, perduren y sigan dando testimonio de aquello que no debería olvidarse.
Para profundizar aún más en estas y otras historias, la Fundación Photographic Social Vision organiza actividades complementarias junto a los ganadores españoles para seguir fomentando la reflexión y el debate en torno a las problemáticas sociales que atraviesan los proyectos. Así, un año más, el World Press Photo regresa para poner el foco en algunas de las cuestiones más urgentes del mundo contemporáneo y, sobre todo, en aquellas historias humanas que se esconden detrás de ellas. Una invitación a detenerse y no olvidar todas esas realidades que evitamos mirar y que merecen ser contadas.

Ferley A. Ospina

William Keo / La Bibliothèque Nationale de France, Die Zeit

Luis Tato / Agence France-Presse

Tyrone Siu / Reuters

Chantal Pinzi / Panos Pictures

Aaron Favila / Associated Press

Ihsaan Haffejee for GroundUp

Yasir Iqbal / Outlook India Magazine

Rob G. Green / National Geographic Society, Henry Luce Foundation

Roie Galitz

Ethan Swope for Associated Press

Saher Alghorra for The New York Times