El pasado 16 de octubre se estrenó en cines españoles La invitación (originalmente The Invite), la esperada nueva película de Olivia Wilde. La actriz y directora vuelve detrás de las cámaras tras Súper empollonas y No te preocupes, querida, esta vez con una comedia de humor muy actual y un trasfondo dramático. En el cine lo único que se oía eran carcajadas, sobre todo de mujeres. La película trata el placer femenino sin tabúes, y la sala lo celebró.
Quien conozca Sentimental, de Cesc Gay, notará algo familiar: La invitación es su adaptación en inglés y se mantiene muy fiel a la trama original. Angela (Olivia Wilde) y Joe (Seth Rogen) llevan más de diez años juntos pero ya no se miran ni se tocan, y las discusiones se han convertido en el pan de cada día. Angela decide invitar a cenar a los vecinos de arriba, que no paran de hacer ruidos sexuales a todas horas, mientras Joe, decidido a quejarse, no logra que ella se lo permita. Ellos son Pina (Penélope Cruz), divorciada, y Hawk (Edward Norton), viudo. Son alegres, sexuales y divertidos, justo lo que Angela y Joe no son.
A medida que avanza la cena, el matrimonio, que intentaba aparentar que lo tenía todo bajo control, empieza a desmoronarse, y la película te mantiene en tensión hasta que descubres el verdadero motivo de la visita: Pina y Hawk han bajado a invitar a Angela y Joe a una de sus fiestas sexuales. Sorprendidos y con ganas de saber más, aceptan. Y es ahí donde empiezan los problemas: nada sale como esperaban y su matrimonio se hunde un poco más. Pina, que además es sexóloga, les deja claro que no están preparados para esta experiencia si entre ellos ya no queda amor.
El tercer filme de Wilde es una comedia dramática de diálogos que funcionan como pelotas de ping-pong: antes de que uno termine de hablar, el otro ya está soltando un reproche. Habla del desgaste de la rutina, de lo que callamos por no incomodar y de cómo muere el deseo cuando dejamos de hablarnos con sinceridad. Wilde convierte una premisa picante en la realidad que viven muchas parejas y se apoya en un reparto especialmente potente: Rogen y Wilde aportan el desgaste; Cruz y Norton, la pasión y el caos.