Jorge García López resignifica el dolor que produce una misma herida a través de las seis esculturas que conforman su exposición Wound Attractors, que se puede visitar en Oculto Madrid hasta el 30 de septiembre. Un proyecto en que, mediante el uso del metal y un minucioso proceso de ejecución basado en la repetición, el artista explora la persistencia del dolor y el recorrido de las heridas hasta su cicatrización.
Esta es tu primera exposición individual de escultura. ¿Cuál es tu relación con esta disciplina? ¿Por qué ahora?
Siempre ha formado parte de mí. En la universidad descubrí, a través de las maquetas, cómo abstraer un concepto y convertirlo en algo material. Fue el punto de partida de esta experimentación. Y ahora, por fin, tengo los medios para comenzar ese desarrollo personal en la escultura que siempre había querido.
La exposición se inauguró en junio. ¿Cómo has vivido su acogida? ¿Ha superado tus expectativas?
La verdad es que ha sido increíble. Ha gustado a mucha gente. Además, he conseguido un proyecto de gran escala en el que voy a poder seguir creando desde mi propia identidad, que era precisamente la razón principal por la que hice la exposición. A mí me encanta el set design pero no es lo mismo colocar una moqueta y unas cortinas que diseñar desde tu propio lenguaje y poder desarrollar una identidad propia.
Para aquellos que no sabemos de física ni matemáticas, ¿qué son los atractores?
En el sentido matemático, un atractor es una estructura, estado o conjunto de estados hacia el que un sistema dinámico tiende con el paso del tiempo. Pero en la exposición no tiene por qué entenderse únicamente como algo que ‘atrae’ físicamente, sino que puede ser un centro alrededor del cual se organizan trayectorias, recuerdos, deseos o comportamientos. Esa extensión conceptual parte de la definición matemática pero la lleva al terreno más emocional.
¿De dónde surge la idea de usar este concepto y de que dé nombre a la exposición?
El título se lo debo a varias conversaciones con Andrea Celda. Es una persona maravillosa que me ayudó a poner en palabras todo lo que quería transmitir. Después de varios días dándole vueltas, un día salió. Ahora no me imagino ningún otro. En cuanto lo dijimos, supe que era ese.
“Para entender la escultura tienes que vivirla y sentirla en el espacio.”
¿Cómo llegas a relacionar tu arte con algo tan técnico?
Porque la técnica siempre ha formado parte de mi vida. Al estudiar arquitectura lo creativo siempre estuvo ligado a una base técnica que permitiera llevar las ideas a la realidad.
El proyecto tiene la herida como motor conceptual y organizacional. ¿Cuánto de tu propia herida se refleja en estas piezas?
Todas las piezas vienen de la misma herida. Con la primera escultura descubrí cómo geometrizar una herida a través de un proceso de ejecución basado en la repetición. Esa repetición simboliza el paso del tiempo, la rutina del dolor y el castigo, pero, a la vez, conduce hacia un final en el que la forma se cierra y alcanza la armonía.
¿Cómo se pueden abrazar las heridas?
Siendo consciente de que las tenemos, respetándolas. Hay heridas que están contigo mucho tiempo, cómo vives con ellas es lo que te define como persona. En este caso, utilizarlas como elemento de creación ayuda a entenderlas mejor y a dejar ir cosas que estaban enquistadas.
El metal es el gran protagonista de la exposición. ¿Dirías que tu corazón es de metal?
No. Me gusta el metal porque para mí simboliza estructura pero también porque siento una fascinación muy concreta por él. Buscaba que estas piezas lucieran peligrosas pero que, a la vez, te hipnotizaran. El metal me parecía el material perfecto para conseguir esa dicotomía.
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¿De qué manera decides qué parte de tu vida expones a través de tu trabajo y lo que te guardas solo para ti?
Pues poniendo límites. En este caso puedo hablar de heridas, pero no voy a especificar nada sobre mis propias heridas. Creo que no hace falta, cada persona puede verse reflejada en las suyas propias.
Tu trabajo suele centrarse en la dirección de arte y el set design. Has trabajado con muchos artistas y grandes marcas en distintos proyectos, desde música y moda hasta ficción. ¿Qué valoración haces de tu carrera hasta la fecha?
Estoy muy contento pero considero que aún no he llegado ni al diez por ciento de mi carrera. Me queda muchísimo por recorrer. Me gustaría empezar a trabajar más fuera de España y, ahora mismo, quiero enfocarme en eso.
¿Hay algún aprendizaje que hayas hecho durante este camino que nos quieras compartir?
Que hay que ser muy paciente porque todo llega a su debido tiempo. Pero, a la vez, si tienes las cosas claras, tienes que ir a por ellas. No puedes desesperarte por no conseguirlas cuando tú quieres. Incluso cuando creas que está todo perdido, hay que ser perseverante. Vas a salir de ahí. Todos cometemos errores.
Entrando en tu trabajo como set designer, ¿qué es lo que más disfrutas a la hora de transformar una idea en la creación de un espacio físico?
Disfruto mucho cuando consigo materializar un concepto creando una narrativa donde puedo meter algo personal. Pero lo que más disfruto es ver esa idea construida. Me produce una serotonina muy fuerte. Es muy gratificante cuando llevas mucho tiempo dibujando planos en el ordenador y, de repente, lo ves en persona.
“Buscaba que estas piezas lucieran peligrosas pero que, a la vez, te hipnotizaran. El metal me parecía el material perfecto para conseguir esa dicotomía.”
¿Cambia mucho tu proceso creativo cuando trabajas para encargos de terceros, como una portada o una campaña, de cuando lo haces para ti mismo?
Sí que cambia. Cuando trabajo para terceros ayudo a crear su imaginario, mientras que cuando trabajo para mí ese imaginario es solo mío. Lo que me gustaría es poder llevar mi propio imaginario a las marcas y seguir creando desde ahí. Que no sea, por ejemplo, crear el típico mobiliario que ya hemos visto en todas partes, sino ir más allá y crear diseños más especiales.
¿Cada proyecto en el que trabajas tiene un objetivo personal detrás?
No tiene por qué. Piensa que solamente llevo una exposición. Cuando pueda hacer instalaciones más grandes iré viendo hacia dónde quiero ir y qué más quiero expresar.
Volviendo a los atractores, estos son sistemas dinámicos que evolucionan con el tiempo. ¿A favor de que el tiempo todo lo puede curar?
Va un poco más allá de la idea de que el tiempo lo puede curar. Yo solo quería representar el paso del tiempo a través de la repetición para materializarlo en algo físico, pero considero que siempre quedará el recuerdo de esa herida.
Wound Attractors estará expuesta hasta el 30 de septiembre. ¿Por qué la gente no debe perdérsela?
Porque es importante verlo físicamente. Para entender la escultura tienes que vivirla y sentirla en el espacio. Además, es interesante ver los objetos que se han utilizado en cada caso para llegar a esas geometrías. Van desde espuelas, anclas de kayak, anclas Bruce, imanes o pesas. Si vais, espero que la disfrutéis.
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