Y es precisamente en esta época pre-pandémica en la que se centra el fotógrafo, concretamente entre el 2018 y el 2020, margen temporal que abarcan las instantáneas de su nueva exposición y cuyas características, definidas por la aparente normalidad, distan mucho de las que rigen el mundo hoy en día. “Con la perspectiva del tiempo, es verdad que durante estos dos años hubo una bocanada de aire fresco en la escena, una explosión de propuestas y artistes emergentes”, añade.

“Es una exposición bastante libre, cualquiera la puede disfrutar”, dice sobre el proyecto que acoge hasta mediados de abril la Casa de Cultura de Girona, y cuyas fotografías en diferentes formatos como el digital, el analógico y la polaroid, prometen poder verse en otros rincones de la geografía española. Una parada que se suma a las escalas ya previstas en el Visa Off de Perpignan, el FineArt a Igualada y el festival Mirades en Torroella de Montgrí, entre otros.
“También la puede pedir aquí cualquier festival o centro público perteneciente a una diputación nacional”, explica, antes de anunciarnos con qué otros proyectos ha dado la bienvenida al 2021. “Voy a participar en la próxima tirada impresa de una de revista LGTBIQ+ mítica nacional e internacional, es lo único seguro que te puedo decir. Mi proyecto actual es encontrar un trabajo, desgraciadamente de la noche ya no se puede vivir, y seguiré haciendo fotos. Veamos por donde me lleva el viento.”.











