“Nunca había montado una exposición en la que, durante el montaje, los montadores quisieran llevarse algún mueble a casa”, bromeaba Martina Millà, comisaria de La libertad de repensar el mundo, la muestra dedicada a Charlotte Perriand que acaba de inaugurar la Fundació Joan Miró de Barcelona y que puede visitarse hasta el 28 de febrero de 2027. Una anécdota que resume la atemporalidad de una creadora cuyo trabajo sigue despertando deseo y fascinación décadas después, y cuya manera de entender el diseño continúa inspirando nuevas formas de habitar y disfrutar de la vida.
Con motivo de la capitalidad de la arquitectura de Barcelona, la muestra nos acerca a una mujer pionera y visionaria que entendió el diseño como una herramienta para transformar la vida cotidiana. Tal como explicó Millà, Perriand rompió moldes para encontrar la libertad y fue más allá de las enseñanzas de Le Corbusier, con quien trabajó en su atelier entre 1927 y 1937. La exposición permite redescubrirla desde una perspectiva más cercana al contexto catalán y español, alejándose de la visión centrada en su relación con el arquitecto para reivindicar su trayectoria autónoma y su lenguaje propio, funcional y profundamente vinculado a la naturaleza.
Charlotte Perriand (París, 1903-1999) fue diseñadora y arquitecta, una figura pionera del movimiento moderno que contribuyó a redefinir el arte de vivir. Cincuenta años después de asistir a la inauguración del edificio de la Fundació Joan Miró, proyectado por Josep Lluís Sert, Perriand regresa simbólicamente a Barcelona con la primera gran exposición dedicada a su obra en España. La muestra recorre su trayectoria creativa y nos descubre a una mujer visionaria que defendió la unión entre arte, arquitectura y diseño como una forma de transformar la vida cotidiana.
Sus orígenes familiares ayudan a comprender su sensibilidad: procedente de una familia vinculada a la confección, creció en París en un entorno de oficios refinados y atención al detalle. Desde muy joven destacó por su talento para el dibujo y fue una estudiante privilegiada, cualidades que sentaron las bases de una trayectoria marcada por la curiosidad, la libertad creativa y la voluntad de poner el diseño al servicio de las personas.
A través de cuatro salas, la exposición recorre la trayectoria creativa de Perriand, desde sus inicios en el París de las vanguardias hasta la influencia de sus viajes a las Baleares y Japón. La muestra reúne proyectos que abarcan desde los años veinte hasta los cincuenta, junto con una extensa selección de fotografías, dibujos y material de archivo que permite descubrir la evolución de su pensamiento y su lenguaje artístico.
La primera sala nos acerca a sus orígenes y a su formación en París. Su talento para el dibujo y su interés por las nuevas corrientes artísticas la llevaron a convertirse en una de las figuras pioneras del diseño moderno. La segunda sala se centra en los años treinta y en la transformación de su lenguaje creativo. Sus viajes a las Baleares, especialmente a Mallorca e Ibiza, despertaron su interés por la naturaleza, los materiales tradicionales y las formas de vida mediterráneas, que incorporó a una modernidad cada vez más orgánica.
La tercera sala aborda su compromiso social en un contexto marcado por la crisis económica y los conflictos políticos. Perriand defendía una vivienda funcional y accesible, con espacios optimizados para reducir las tareas domésticas y ganar tiempo para vivir. Su visión también fue profundamente feminista: quería liberar a las mujeres de las obligaciones del hogar y concebir la casa como un espacio de libertad, reflexión y conexión con la naturaleza. La cuarta sala explora la influencia de Japón, donde descubrió nuevos materiales y formas de organizar el espacio. Esta experiencia enriqueció su concepción del diseño y su voluntad de integrar arquitectura, mobiliario, cerámica, tapices y pintura en una misma síntesis de las artes.
El recorrido culmina con la reconstrucción, gracias a Cassina, del mítico Équipement intérieur d’une habitation, de 1929. Este espacio invita a sentarse, explorar y experimentar sus propuestas, comprendiendo que sus muebles no fueron concebidos únicamente para ser contemplados sino para ser vividos.
La relación con Josep Lluís Sert, el GATCPAC y el entorno de Joan Miró sitúa a Perriand dentro de una constelación de creadores que imaginaron nuevas formas de habitar y entender el mundo. Su legado sigue siendo sorprendentemente actual: diseñar para vivir mejor, con menos, con más libertad y en armonía con la naturaleza.
Hoy, más que nunca, no podemos olvidar ni dejar atrás su ejemplo. Hay que reivindicar una manera de vivir más libre, disfrutar de los espacios que habitamos, salir al encuentro de la naturaleza y mantener siempre las ganas de descubrir, experimentar y disfrutar de la vida. Perriand nos recuerda que el diseño va mucho más allá de los objetos: es una forma de entender el mundo y de transformarlo. Mantener vivo su espíritu es también defender la libertad, la igualdad y una mirada profundamente feminista. Porque vivir bien no debería ser un privilegio, sino un derecho.
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