Mirar hoy Facebook, los primeros memes, los GIFs o aquellos espacios digitales que hace apenas quince años parecían el futuro se siente casi como hacer una exploración arqueológica. La velocidad con la que evoluciona la tecnología ha hecho que una parte de internet nos resulte ya extrañamente antigua. Sobre esa sensación se construye Data Fossils. Diario de una internauta, la exposición de Anne Horel que llega al Pozu Santa Bárbara de Asturias del 6 de octubre al 7 de enero. Un recorrido por quince años de cultura digital, desde los primeros collages y códigos visuales de las redes sociales hasta las imágenes y cortometrajes generados con inteligencia artificial.
El recorrido se articula en cinco capas que funcionan, casi literalmente, como estratos de una memoria digital, desde la superficie de la pantalla hasta aquello que permanece oculto bajo ella. Horel trabaja con los sedimentos visuales que hemos ido acumulando durante años: imágenes, memes, filtros, GIFs y determinados códigos estéticos. En Fossil Feed reúne collages producidos entre 2009 y 2026 junto al tríptico Good Soup; Data Forage se adentra en la cara menos visible de los datos; Data Party recupera el carácter lúdico de la red; Content Creature explora nuestra transformación en criaturas digitales a través de los filtros; e Historias reúne sus cortometrajes, donde el collage cobra movimiento.
La exposición propone además mirar la red como un territorio físico. Internet tiene memoria y también se estratifica: sus imágenes, datos, lenguajes y comportamientos se acumulan, se compactan y, finalmente, se explotan. En Data Forage, Horel hace visible precisamente esa cara oculta de nuestra actividad digital e incorpora una Calculadora de la huella digital que permite aproximarse al impacto material que existe detrás de algo aparentemente inmaterial como estar en internet. En el Pozu Santa Bárbara, antiguo emblema de la industria minera, la metáfora adquiere una dimensión especialmente potente: las lógicas de extracción no han desaparecido, solo ha cambiado aquello que extraemos. Antes era carbón, hoy datos.
Quizá lo más interesante de Data Fossils es precisamente analizar esa distancia que hemos adquirido frente a nuestro propio pasado digital. Lo que hace no tanto fue una auténtica revolución ahora ya nos parece remoto, casi fósil. Y ese fósil, en manos de Horel, se convierte en material artístico para imaginar el presente y el futuro. La exposición celebra la cultura de internet al mismo tiempo que señala sus contradicciones, sus costes y su capacidad transformadora.