Continuando el recorrido se llega al fondo de la sala, donde se encuentra la instalación sonora, una bola gigante que emite dos palabras que se persiguen y que fueron grabadas por el artista: abstine substine –locuciones latinas que significan renuncia y soporta. La combinación de todos estos elementos y estímulos sensoriales sumergen al espectador en un paisaje ritual, uno que es sellado por la repetición auditiva de la voz del artista y que convierte la obra en un “territorio de simulación”, como dice.
Serj describe Abstine Substine como una obra-máquina, aquella donde la obra y el artista son meros sinónimos, sin jerarquías entre uno y otro. La repetición de elementos gráficos y escultóricos como las cruces en la pared y las puntas de lanza en el suelo generan un ritmo caótico y sistemático. Así, la redundancia de estos signos –parcialmente codificados– potencia la versatilidad del paisaje ritual que Plebani tiene la intención de crear. Y es por esto que el artista prefiere no describir concretamente sus obras, sino más bien dar pistas para que el espectador pueda sumergirse en ella, formar parte del paisaje y así poder entenderlo.
Ahora entendemos por qué esta exposición fue seleccionada como ganadora de entre más de seiscientas propuestas que se presentaron en la convocatoria de la fundación. Para que el público pueda vivir esta experiencia con sus propios sentidos, la Blueproject Foundation mantiene sus puertas abiertas y con entrada libre. ¿Te lo vas a perder?









