@samyoukilis
Con medio millón de seguidores, es posible que ya lo conozcas. O al menos, que hayas visto su trabajo. Y es que el fotógrafo Sam Youkilis es un experto en retratar lo cotidiano y lo banal para convertirlo en una especie de trabajo antropológico tintado de ironía, un poco a lo Martin Parr. Acaba de colaborar con Jacquemus en una serie sobre el sur de Francia, y en noviembre publicará un monográfico con la editorial Loose Joints (ya les conocemos de otros libros como O, de Luis Alberto Rodríguez). Desde Niza hasta la costa amalfitana, Youkilis nos transporta a lo mejor del Mediterráneo con su toque de humor y picardía.
@yosigo_yosigo
El fotógrafo José Javier Serrano, mejor conocido por su nombre artístico, Yosigo, es un maestro a la hora de encuadrar edificios, paisajes y personas. Con una luz muy bien cuidada, su trabajo nos hace viajar desde Seúl hasta la playa de la Concha en Donosti, su ciudad natal, pasando por las Baleares, Dubai, o Nueva York. En julio publicaba Of the Seas, un libro auto-editado con fotos de parques acuáticos que nos devuelven a la niñez con tan solo verlas. Navegar por su cuenta de Instagram es un gusto: parejas mayores paseando por la playa, niños jugando en la arena, edificios que podrían estar en cualquier pueblo costero del mundo… Un sueño. A refrescarse, se ha dicho.
@somewhereiwouldliketolive
Vale, en esta cuenta no siempre es verano, pero todo lo que publica nos pone en ese mood: interiores tan acogedores como relajantes, jardines frondosos donde hacer cenas y fiestas con amigos y familiares, habitaciones con las camas deshechas donde quedarse a remolonear hasta el mediodía, edificios singulares alrededor del mundo… Todo lo que deseamos tener pero, en la mayoría de casos, no tenemos. Porque soñar es gratis, y ver su cuenta también.
@doorsofitaly
Uno de los países más turísticos y veraniegos del mundo, Italia, retratado a través de sus puertas. Original, ¿no? De Venecia a Nápoles pasando por Roma, Florencia, Cinque Terre o Verona, esta cuenta nos transporta a tiendas de souvenirs, casas particulares, restaurantes y bares, tiendas de comida, y mucho más. Las paredes de colores brillantes pero descarcarilladas por el paso del tiempo, la decadencia de los edificios históricos, los rótulos con caligrafías dispares, plantas y flores por doquier, e incluso algún viandante que cruza por en medio. Benvenuti, ragazzi.
@aboutdinners
Cerramos el artículo con otra cuenta que, a pesar no de estar dedicada exclusivamente al verano, bien nos recuerda lo mejor que hay en él: las comidas con amigos, sobre todo al aire libre. En una terraza, un jardincito, en medio del campo, o incluso en la playa; comer bien acompañados es, siempre, la mejor idea. Y bueno, si el menú incluye delicias como el tzatziki, un buen pan con aceite de oliva virgen extra, pimientos y tomates asados, huevos, pasta, o buen marisco, ya morimos y vamos al cielo. ¡Que aproveche!






