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Amigos desde la adolescencia, el arquitecto Txema Montero y el diseñador gráfico Iván Jiménez se encontraban con ganas de cambiar el rumbo de sus vidas, y por ello, durante la cuarentena decidieron embarcarse en un proyecto transformador: abrir su propio quiosco. A simple vista no llama mucho la atención, ¿verdad? Pero es que este no es un quiosco normal, es Odd Kiosk, el primer quiosco queer del mundo.


Su nombre es un juego de palabras que conjuga ‘odd’, que en inglés significa raro, y kiosk, haciendo alusión a los productos que venden y a sus intenciones, entre las cuales se encuentran llevar la cultura a la calle, recuperar sitios abandonados de la ciudad, generar espacios de unión social, y lo más importante, crear una plataforma segura para dar voz al colectivo LGTBIQ+.

Odd Kiosk abrió sus puertas el 12 de septiembre en Barcelona, en la calle Valencia 222, con una inauguración que se llenó (dentro de las posibilidades de la pandemia) de asistentes curiosos, que enterados de esta propuesta innovadora decidieron ir a mostrar su apoyo. El quiosco ofrece una amplia selección de libros, fanzines, arte, revistas y snacks, y está abierto al público de lunes a martes de 8h a 14h, y de miércoles a domingo de 8h a 14h y de 17h a 20h. Si aún no te has pasado, ¿a qué esperas?

Antes que nada chicos, ¿nos podríais contar cómo os conocisteis?
Nos conocimos en la adolescencia, en nuestro primer trabajo, cuando teníamos 18 y 16 años respectivamente, y hemos sido amigos todos estos años.
Txema, eres arquitecto, y tú, Iván, diseñador gráfico. Ambas son profesiones muy creativas. ¿Siempre tuvisteis claro a qué os queríais dedicar?
Iván: Pues yo lo tengo claro desde que a los 16 años vi en la televisión un anuncio de un curso CCC de diseño gráfico. El anuncio mostraba cómo hacer una portada para una revista, y en él salía una foto de una mano con el dedo índice señalando, y le cambiaban la uña por un ratón de ordenador y le ponían una cabecera a la revista. Fue ahí cuando pensé que esto era lo que quería hacer.
Txema: Yo lo decidí también a una edad similar. Plástica y dibujo técnico me flipaban, así que empecé arquitectura con 19 años, aunque tuve que dejarlo pocos meses después. Mi familia no llevaba bien mi condición sexual y yo no me sentía cómodo en casa, así que me tuve que marchar y posponer los estudios. Años más tarde pasé por arquitectura técnica hasta regresar a arquitectura superior. Estuve un tiempo dibujando y pintando algunos cuadros para amigos, y estos últimos años estoy muy interesado en el diseño gráfico. Soy bastante fluido en cuanto a mis ámbitos de desarrollo profesional.
Juntos habéis creado Odd Kiosk, un proyecto muy especial que pretende acercar la cultura y el arte de la comunidad LGBTQ+ a todos los públicos. Durante la cuarentena visteis que los quioscos eran de los pocos negocios que seguían abiertos y por eso decidisteis lanzaros y abrir el vuestro propio. ¿Fue este el único aliciente? ¿Os habíais planteado previamente empezar un proyecto juntos?
Hay muchos alicientes, sobre todo el hecho de que combina muchas de las cosas que nos representan y en las que creemos, entre ellas recuperar un espacio de la ciudad que está dejando de funcionar, tener un lugar donde poder encontrar mil revistas diferentes, llevar la cultura a la calle, poder dar voz al colectivo a través del arte, generar un espacio donde surjan sinergias mixtas sociales, y hacer barrio. Todo unido nos parecía super interesante.
¿Creéis que si no hubiera habido una pandemia mundial habríais empezado este proyecto? En caso de ser que sí, ¿hubierais creado igualmente un quiosco, o hubiera sido otro negocio completamente distinto?
Nunca lo sabremos, pero creo que ha tenido bastante que ver. Queríamos hacer algo diferente, cambiar un poco nuestras vidas. Uno de los proyectos era irnos a México a vivir y a descubrir otra cultura y manera de hacer, pero con la pandemia, este plan se quedó en el aire, y pensando mucho salió Odd Kiosk. No sabemos si hubiera sido otro negocio, un viaje, un curso… Somos amigos, así que siempre hablamos y compartimos nuestras ilusiones con el único objetivo de disfrutar y aprender.
Intentasteis respetar la propia estructura del quiosco haciendo los menores cambios posibles. Aun así, ha cambiado considerablemente, puesto que hasta los vecinos del barrio se sorprenden con su nueva imagen. Contadnos, ¿cómo fue el proceso creativo y de remodelación? ¿Teníais claro desde un principio el aspecto que le queríais dar?
Más o menos, algunas cosas ya las pensábamos mientras buscábamos el quiosco, otras se fueron decidiendo unas semanas después de comprarlo, cuando pudimos visualizar bien las posibilidades que tenía el espacio. Desde un principio tuvimos claro que iba a ser rosa –esa fue la primera decisión (risas). Queríamos darle luz, color y vida, así que teniendo en cuenta el tipo de producto que tenemos (portadas llenas de color, arte, etc.), el rosa era la base perfecta.
Después, viendo la estructura original del quiosco, nos pareció una maravilla, super especial e identitaria de Barcelona; es adaptable y super versátil, así que el cambio tenía que ser el mínimo para respetar el origen. Así que lo único que hicimos fue cortar uno de los muebles para incorporar la nevera, el resto es tal cual.
La identidad también estuvo clara desde el principio. Queríamos algo fluido y orgánico, algo diferente y no normativo que representara a Odd (raro) y que transmitiera que ser diferente mola y que hay que cambiar, como cambiamos todos. Estuvimos un mes con pruebas de colores, de tipografías, etc., hasta que encontramos la identidad con la que nos sentimos reflejados.
Con vuestro proyecto queréis darle una nueva vida y oportunidad a los quioscos de Barcelona, que lamentablemente “van desapareciendo por no saber adaptarse a las necesidades del siglo XXI”, como decís. ¿Cuáles son esas necesidades? ¿Cómo os estáis adaptando vosotros para que no os pase lo mismo?
Especializarse, ser diferentes y aportar unos valores concretos. La sociedad cambia constantemente y hay que adaptarse. Desde que los quioscos han empezado a vender menos a causa de la prensa digital, una de las soluciones ha sido incrementar las licencias de productos que pueden vender, pero esto, lejos de ser una solución, ha empeorado el panorama, porque en lugar de escoger algo y especializarse en un producto, todos lo han ido incorporando todo a los quioscos, hasta el punto de que si vas a uno, ya no sabes si es una tienda de souvenirs, un bazar, o un sitio donde encontrar prensa (si es que la encuentras) entre los accesorios.
Un quiosco siempre ha sido un punto de referencia para el barrio, un lugar de diálogo, y la esencia no hay que olvidarla. Creo que Odd Kiosk se adapta llevando el diálogo a la calle y generando múltiples relaciones culturales con el barrio y las familias a través de libros inclusivos, arte queer y magazines de editores jóvenes y actuales que se plantean la moda, el arte y el diseño desde un punto de vista mucho más trascendental socialmente hablando. Aportamos nuestra visión y nuestros valores, y sería genial que todos los quioscos aporten lo mismo a su manera.
En Odd Kiosk podemos encontrar principalmente revistas especializadas en moda, comida, arte, arquitectura y literatura queer, además de prensa nacional e internacional y snacks y bebidas. Comentáis que todas las revistas tienen una estética cuidada y que los snacks y bebidas son saludables y de calidad. Aparte de estos factores, ¿qué más tenéis en cuenta a la hora de seleccionar los productos para vuestro quiosco? Contadnos un poco el proceso de selección de artistas, publicaciones…
Para nosotros es muy importante que lo que tengamos expuesto tenga valores que vayan más allá de simplemente ser bonito y vendible. Somos libres, nuestro negocio no es un plan business, así que lo que tenemos es algo que nos parece que tiene un valor añadido, positivo e inclusivo. Imagino que la diferencia con otros negocios es que como tenemos otros trabajos, Odd Kiosk no nace con la presión del mundo rentable en que vivimos hoy en día. Todo esto hace que sea trascendente, que te pares y que te cuestiones cosas.
Que los niños vengan al quiosco y mientras compran una cookie o uno de nuestros fanzines para colorear, o los mayores se llevan La Vanguardia, vean el arte del colectivo, libros que te explican cómo entender tu género, revistas que hablan del cambio climático, o de poesía de mujeres escritoras, es algo genial. Hicimos una primera selección, y ahora estamos trabajando en la segunda. Evidentemente, cada día que pasa estamos aprendiendo con nuestros clientes, los artistas y los amigos.
A los dos nos llega feedback y somos researchers, así que cuando vemos algo que encaja lo compartimos, y si ambos vemos que es algo positivo y que está guay, lo ponemos en una lista de ‘deseos’, la cual organizamos y reorganizamos casi cada día. Después nos empezamos a poner en contacto con los artistas o magazines. Nuestro espacio es pequeño, y ahora mismo tenemos más de veinte artistas con unos cuantos más a punto de incorporarse. Después iremos actualizando con nuevo producto de los artistas y nuevas incorporaciones. Queremos que el barrio y la gente que venga a Odd Kiosk descubra cosas nuevas cada poquito tiempo. ¡Hay muchos magazines y artistas a los que dar espacio!

Y ya que estamos, recomendadnos algunos títulos o artistas que deberíamos chequear para descubrir un poco más el universo de Odd Kiosk.
A nivel revistas, recomendaría C☆ndy (de Luis Venegas), Worms, Visions, Real Review, Badland, Girls Like Us o LadyBeard. En cuanto a fanzines, Barcelona se muere de Isaac Flores, Ending Stories de Beatriz Janer, o A queer anthology. De artistas, tenemos, entre otros, a Alexa Barrios, Albert Madaula, Mr Sis, Arden que Ardan, Pepo Moreno o Nicasio Torres. Y de libros, Asalto a Oz, Cómo entender tu género, Ariel y los cuerpos
Ambos residís en Barcelona. ¿Cómo definiríais el panorama cultural de la ciudad? ¿Creéis que faltan más espacios de representación de la comunidad LGBTQ+?
Creemos que más espacios que den voz a una minoría siempre son necesarios, ya sean LGBTQ+, feministas, antirracistas o una combinación de ellos. Al menos hasta que lleguemos a un momento, que por ahora parece utópico, en el que la igualdad sea para todos.
A la vez, creemos que hay un movimiento artístico muy vivo por parte de una generación joven que es feminista, antirracista y que lucha por romper etiquetas con su obra, pero también creemos que por parte de las instituciones, marcas, etc., no se les está dando voz. Es hora de poner las voces de lo diferente en alza y creemos que Barcelona podría ser otra vez esa ciudad rompedora que fue en su día si apuesta por un cambio y apoya a todos estos movimientos.
Txema, comentas que eres “un apasionado porque las ciudades no pierdan su esencia”. Según tu criterio, ¿qué factores dirías que hacen de Barcelona una ciudad con esencia?
Barcelona siempre ha sido un referente cultural para el mundo. Arquitectónicamente tenemos una de las ciudades con uno de los patrimonios más grandes y admirados; hemos sido una ciudad de tendencias en moda y diseño, con valores sociales muy avanzados respecto a otras. Muchos han mirado y miran a Barcelona como un modelo de ciudad a seguir. Por otro lado, actualmente hay un exceso de conservacionismo en las normativas de la ciudad, tanto urbanísticamente como arquitectónicamente, y eso trae cosas positivas y negativas. Creo que Barcelona tiene planes muy buenos a muy largo plazo, pero no se tiene que olvidar del ahora.
El 12 de septiembre inaugurasteis el quiosco con un resultado muy exitoso. ¿Os esperabais esta acogida tan positiva?
Para nada, el fin de semana de la inauguración acabamos llorando de la alegría. Nunca pensamos que Odd Kiosk sería recibido así. La verdad es que no hemos tenido mucho tiempo de llegar a esperar algo. Estamos muy felices por la acogida, el cariño y el amor que nos dan los vecinos y todo aquel que viene a descubrirnos. Queremos dar las gracias a todos por comprendernos y dar valor a lo que estamos haciendo.
De cara al futuro, ¿habéis pensado en expandir vuestro negocio a otros puntos de España?
Pues no te vamos a decir que no hemos pensado en Madrid. Hasta en Londres y Nueva York hemos soñado (risas). Pero eso lo aparcamos porque nuestra prioridad ahora es seguir desarrollando Odd Kiosk en Barcelona. Vamos a tener un café buenísimo dentro de poquito, estamos diseñando cositas de la marca y abrimos web dentro de poco. También tenemos mil eventos que rondan en nuestra cabeza… Así que por ahora esto, y luego ya veremos. Nos dejaremos llevar.
Ahora que os habéis embarcado en esta nueva aventura, ¿cómo compagináis llevar este negocio con vuestras otras profesiones?
Pues como nos decías antes, tenemos profesiones artísticas y eso nos permite moldear nuestros horarios. Hacemos un poco más de media jornada (física, hehehe) en Odd Kiosk, y el resto con planificación, y si surge alguna reunión o algo excepcional uno cubre al otro.
No hay muchos quioscos queer especializados alrededor del mundo. ¿Creéis que vuestro proyecto inspirará a otros a que también enfoquen sus negocios a la creación de espacios inclusivos con la comunidad LGBTQ+?
Wow, no sé, ni lo habíamos pensado, pero sería genial. Ojalá más proyectos con valores queer. Ojalá más proyectos que desnormativicen y cuestionen lo establecido. Nosotros, desde luego, seguro que iríamos a descubrirlos.

Texto
Amani Chugri
Retrato y fotos
César Segarra

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