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El arte es político, reflexiona de la existencia, del contexto social, de las interacciones… Puede ser reivindicativo y activista, y así lo entiende Ken Pollet, filósofo y artista drag king originario de Málaga, pero que vive y centra su trabajo en Barcelona. Le gusta definirse como “activista/terrorista del género y del deseo”. Su impulso creativo siempre nace de su experiencia, y por ello trata de visibilizar y cuestionar desde la transfeminidad la forma establecida de entender el drag. En 2019 fundó Queer That, una boyband que mediante el humor y la parodia rompe con la heteronormatividad obligatoria. Cuando vino a Barcelona se le abrió un abanico de posibilidades dentro de lo queer, y ofrece visibilidad y espacios seguros para que otrxs no se encuentren en lo mismo. Por eso, sigue organizando talleres y fiestas drag king que tienen el “empoderamiento marimacho y bollero” como propósito, como nos dice.

La sociedad nos trata según como nos lee: hombre o mujer. Tristemente, aún queda mucho para romper con los esquemas dentro de este código binario. Dentro del colectivo LGTBIQ+, hay quienes están más o menos infrarepresentadxs, y las personas trans y no binarias son de los grupos más invisibilizados. “Hay que normalizar que las identidades trans no le debemos un passing a nadie”, nos dice. Gracias a su trabajo más personas, también hombres cis heteros, se dan cuenta de la absurdidad de la heteronorma y de todos los estereotipos ligados a lo masculino. Hablamos con Ken Pollet sobre la escena drag king, el género y los tabúes.

Has estado llevando a cabo el proyecto La performatividad de género a través del arte Drag King en La Escocesa. ¿Nos podrías explicar con más detalle en qué consiste esta investigación artística y los talleres que ofreces?
Consiste en generar un espacio de transformación individual y colectiva a través del drag king, partiendo de la idea filosófica de que primero hay que hacer para después pensar y articular la experiencia. Por eso está dividido en dos ciclos: uno práctico y otro teórico. En el primero se trabaja el drag con un grupo, en un espacio seguro en el que experimentar, empoderarse y sacar la pluma. Tras ello, se plantean debates abiertos sobre cuestiones conceptuales, históricas y teóricas en torno al drag king. Es un proyecto que actúa en dos dimensiones.
Por un lado, explora las posibilidades de transformación individual a través de la práctica con e l drag king y su potencial para empoderar a las comunidades LGTBIQ+ minoritarias –personas no binarias, transmasculinos, bolleras, intersex, etc.– y personas con pluma marimacho. Y por otro, propone una transformación colectiva de las nociones de performatividad de género, masculinidad y feminidad, poder y drag; al abordar cuestiones que surgen de performar la masculinidad en un sistema binario y machista, y desde un cuerpo no asignado hombre al nacer.
Como investigación artística, su objetivo es generar una ruptura con las formas de hacer y pensar típicamente vinculadas al drag, generando una disrupción creativa que aporte nuevos discursos y estéticas al drag más típicamente conocido. La pregunta de por qué se suele entender el drag desde lo femenino es puesta en juego para desmontar los prejuicios binarios con los que se construyen también las ideas sobre la performatividad de género. A través de todo ello, se genera un espacio seguro que sirve como punto de encuentro, celebración y creación de redes de apoyo para esas minorías LGTBIQ+ que se encuentran infrarrepresentadas dentro de la misma comunidad. Todo esto actúa como impulso para la emergente escena drag king en Barcelona. Además, se ha registrado todo lo acontecido para componer un archivo escrito y audiovisual que saldrá en 2022.
Te felicito porque vi que se agotaron muy rápidamente las plazas. Esto demuestra que no hay falta de interés en proyectos como el tuyo, sino que más bien faltan espacios seguros y de diálogo para comunidades infrarepresentadas. ¿Cómo ves la situación actual de estos espacios de apoyo en Barcelona?
Gracias. Sí, se agotaron muy rápido y también creo que esto habla de la falta de espacios seguros y de diálogo. Mi trabajo parte de esta necesidad, que he encontrado a nivel personal, como persona no binaria, asignada mujer al nacer, que se identifica con el lugar político de ‘bollera’.
Comencé a notar la falta de espacios cuando empecé a moverme por la escena drag, espacios no solo para debatir cuestiones de interés común, sino también, y muy crucialmente, de fiesta y celebración; espacios relajados con cabida para la espontaneidad, donde conocer otras personas y crear vínculos sanos y redes de apoyo. Hasta antes de la pandemia, sí podía notarse un crecimiento de este tipo de espacios. Por ejemplo, el Futuroa Sarao Drag o espacios como el de Habla travesti de Personaje Personaje; o las iniciativas colectivas en Can Batlló (Arts Can Batlló, Kafeta Queer).
Tras la pandemia, creo que la comunidad está poco a poco recuperándose, pero todavía queda mucho trabajo por hacer. Hay algunos proyectos en activo que están dirigidos a generar estos espacios. Por ejemplo, la sección semanal de cada jueves Kobra Kuir en el Candy Darling Bar, conducido por Norma Mor y que estaré conduciendo por unos meses a partir de diciembre. O la programación de They Say, los martes en Candy Darling, así como el festival queer Folks. Y también espacios que seguro que aún no conozco. Pero en general, el grueso del espacio sigue perteneciendo a la letra G del colectivo LGTBIQ+. Está en nosotrxs la posibilidad de generar nuevos espacios y vínculos.
Fundaste Queer That, un colectivo con el objetivo de visibilizar el arte drag king, crear escena y promover un espacio de preguntas y reflexión. ¿Por qué consideraste fundamental poder llegar también a un público de hombres cis heterosexuales?
Por un lado, es importante para la comunidad visibilizarse y tender puentes de comunicación, ya que creo que mucha violencia proviene de la ignorancia, el miedo y los prejuicios. Por otro, pienso que para deconstruir el binarismo de género es preciso deconstruir la masculinidad hegemónica, pues es donde se acumula el poder social, tal y como este opera en la sociedad blanco-capitalista-machista-hetero-colonial.
Abordar esta masculinidad a través del drag king no solo es una forma de investigar y plantear nuevas formas de entender el poder (de forma horizontal, desde los cuidados, la diferencia y la vulnerabilidad), sino que también deja un mensaje para aquellas personas asignadas hombre que reproducen las violencias asociadas a la masculinidad y al poder tóxico. Es necesario para todxs deconstruir el teatro de la masculinidad hegemónica.
Cuando los hombres cis heterosexuales reciben mi show, pueden comprender su performatividad de género como una construcción, que por tanto puede deconstruirse. Pueden desnaturalizar la masculinidad e identificarse con lo que represento a través del humor, reírse de ellos mismos conmigo, y así tomar autoconciencia desde un lugar que les permita evolucionar en lugar de quedarse estancados en la culpa o la frustración. El humor y la ironía son una herramienta de transformación muy potente y que a menudo se toma a la ligera.

“Para que nuestras comunidades puedan identificarse, necesitamos primero usar y visibilizar las etiquetas (como por ejemplo marimacho) para reapropiarnoslas, empoderarnos y finalmente llegar a un punto en que no necesitemos más de ellas.”
Una de las ideas que desarrollas es que “al hacer drag, desaparece el drag”. Creo que es una manera superacertada de simplificar la liberación que se debe sentir al vestir y actuar como te apetezca, sin tener que encajar en las actitudes y cánones que se asocian a tu género. ¿Cuándo y cómo empezaste con este arte performativo?
Comencé en 2018, en la primera edición de Futuroa Sarao Drag. Ellxs me animaron a participar, pero yo nunca había hecho nada de escenario (vengo del mundo de la filosofía). Decidí que era un buen momento para sacar toda mi pluma marimacho y celebrarla, cosa que no había pensado nunca que podría ser posible. Fue esa confianza en el espacio seguro, de que había más gente que me aceptaría y celebraría mi pluma, lo que me dio el impulso para atreverme; y por eso Futuroa son para mí una gran inspiración para impulsar a otres a empoderarse. Tras el show, sentí como abrazaba a mi yo niña marimacho y se integraba en mí. Desde entonces supe que había una revolución drag king que tenía que ocurrir.
Tras esta experiencia, estuve un año colaborando con distintos proyectos de performance, en particular Woolman Family, que pude conocer de cerca y que han inspirado enormemente mi trabajo. Sobre todo, en la idea de que “la máscara hace desaparecer la máscara”, que relacioné inmediatamente con mi experiencia de que “al hacer drag desaparece el drag”. El motivo es que, al intentar encajar en la feminidad cuando era adolescente, sentía que estaba haciendo un drag aunque forzado; y no fue hasta que me dragueé por voluntad propia que sentí que el esto desaparecía, paradójicamente. La cuestión es que al situar la heteronorma y los códigos de género establecidos como una construcción, como un drag forzado, un teatro que no has elegido y que no es natural, es cuando puedes superar esa construcción y tomar conciencia sobre el teatro del género.
A partir de ahí, la voluntad de hacer la revolución drag king fue creciendo, mezclándose con la conciencia de que las personas no binarias, bolleras y asignadas mujer al nacer, en general, necesitábamos más espacios y formas de empoderamiento dentro de la comunidad LGTBI. También fui encontrando en lo performático mi propia manera de comunicar y transformar el mundo, de hacer filosofía. Y fue así como comencé a buscar personas que pudieran empoderarse con el drag king, para formar Queer That (en activo de 2019 a 2020) y comenzar la revolución, para la que continúo trabajando a día de hoy.
Con tu trabajo, pones sobre la mesa términos como la ‘pluma marimacho’. ¿De qué se trata?
Es esa pluma que tienen las personas que muestran comportamientos y formas de expresarse masculinas, las cuales no corresponden con su género establecido.
Antes de nada, aclarar qué entiendo por pluma. Es algo que la sociedad le señala a la persona cuando su expresión de género no encaja con el género que le ha sido asignado. Pero en realidad esto ocurre así porque se parte de la idea de que se dice que existen géneros que corresponden y que no corresponden (con el sexo). Si eliminamos esta norma, todo es pluma, incluido lo normativo (como dice la canción Pluma Hetero de Woolman Family). Por eso, aunque se reivindique la pluma marimacho, en realidad esto es un paso para llegar a un proceso de conquistar la pluma personal de cada unx, independientemente de un género. Eso que llamamos ‘pluma’ es algo que tiene que ver con la expresión humana en general, y es muy limitante categorizarla en dos géneros. Pero, para que nuestras comunidades puedan identificarse, necesitamos primero usar y visibilizar las etiquetas (como por ejemplo marimacho) para reapropiarnoslas, empoderarnos y finalmente llegar a un punto en que no necesitemos más de ellas.
¿Y cómo buscas romper con este tabú?
La pluma marimacho es algo que tengo el objetivo de visibilizar, porque al estar tan invisibilizada, muchas personas que pueden empoderarse en ella nunca la han escuchado. Al igual que la sociedad lee como ‘pluma afeminada’ aquellos comportamientos ‘femeninos’ en ‘chicos’, también existe la ‘pluma marimacho’ para aquellos comportamientos ‘masculinos’ en ‘chicas’. Una pluma es más visible y está más aceptada que la otra. Hay muchísimo tabú alrededor de la persona asignada mujer que no se comporta o expresa de una forma ‘femenina’. Incluso dentro de la misma comunidad LGTBIQ+, he vivido muchas discriminaciones por no ser suficientemente ‘femenina’, tanto por parte de la comunidad gay como por parte de la comunidad lesbiana. Especialmente en esta última creo que hay un tabú internalizado hacia lo marimacho, siendo que muchas veces lesbianas que tienen esta pluma la esconden para no ser rechazadas (yo mismx he pasado por ese proceso).
Es por eso que hay que romper ese tabú y empoderarse en lo marimacho, celebrarlo. Lo creo pensando en mi yo de adolescente, en lo diferente que habría sido mi vida si hubiese tenido referentes a través de los cuales sentirme empoderada y tener herramientas para afrontar el rechazo y las violencias. Trato de romper este tabú a través del drag king, en tanto es una forma de celebrarme como marimacho, de celebrar esa ‘masculinidad’ que las personas leen en mí y que no debería estar ahí, según las normas de género. Y con ello, hacer que más personas puedan identificarse con este proceso.

Se hace evidente que incluso dentro del propio colectivo LGTBIQ+ las personas trans y no binarias son las más invisibilizadas. ¿Ves alguna diferencia entre el trato hacia las transmasculinidades y las transfeminidades o crees que todos se enfrentan socialmente contra lo mismo?
Esta es una muy buena pregunta; creo que hay verdad en ambas partes. En general, las personas que deciden transitar físicamente encuentran barreras y prejuicios parecidos en su entorno, independientemente de si se trata de transmasculinidad o transfeminidad. Sin embargo, sí creo que hay diferencia en cómo la sociedad recibe o trata a uno y a otro. En tanto que vivimos en una sociedad machista binaria que establece normas y privilegios diferentes para cada género, pienso que tiene un significado muy diferente ocupar la masculinidad o la feminidad. Todavía se asocian los mismos valores binarios a las construcciones de género, por lo que se siguen reproduciendo ciertas lecturas basadas en ellos.
Por ejemplo, sé que es común encontrar personas transmasculinas que trabajan en el mundo institucional, al igual que es común encontrar personas transfemeninas que trabajan en el mundo de la imagen y el espectáculo. Parece que lo serio e institucional sigue perteneciendo a la masculinidad, y el espectáculo y entretenimiento a la feminidad; y que ambas cosas (lo institucional-masculinizado, y el entretenimiento-feminizado) son a su vez incompatibles, opuestas de forma binarias. En general, como vivimos en una sociedad que te trata diferente según te lea, claro que hay una diferencia en cómo son tratadas las transmasculinidades o transfeminidades. Si a todo ello se le suma la existencia trans no binaria, que no es fácilmente leída como masculina o femenina, entonces claro que hay una gran diferencia. Si la sociedad puede leerte cómodamente, entonces hay más posibilidades de que te acepte. Pero si eres una existencia trans que no pasa como masculina o femenina, entonces es cuando más se te rechaza.
Hay que normalizar que las identidades trans no le debemos un passing a nadie. Y también escuchar y dar voz a las experiencias trans en su increíble diversidad, ya que nos enseña sobre los tabús implícitos de la sociedad, tabús que tenemos que gestionar en nuestro día a día, ya que los rompemos con nuestra existencia.
Otro tema muy importante que creo que debe ser mencionado es lo que en inglés se llama misgendering, que es cuando te diriges a alguien con el pronombre que no le corresponde. ¿Ves una solución en pequeñas acciones como la reciente actualización de Instagram que permite añadir tus pronombres en el perfil? ¿Crees que queda mucho para normalizar el preguntar los pronombres?
Sí, desde luego que las pequeñas acciones como estas son importantes para normalizar algo que, al final, es nuevo y requiere de modificar hábitos y de generar una conciencia. Pero también queda mucho para que se normalice. Las personas todavía siguen normalizando el hecho de asumir el género de una persona según su aspecto físico; aún queda tiempo para que las personas tomen conciencia. Primero, de que esto no es normal sino una construcción montada sobre el binarismo y la opresión a las identidades disidentes; y segundo, de que para ayudar a desmontar esta construcción hace falta de una acción activa, también por parte de personas que en principio no tienen una conexión directa con el tema (personas cis). Porque aunque no les toque de forma directa, sí tienen conexión, ya que contribuyen pasivamente a la marginalización de las personas disidentes.
Hablas a menudo sobre la falta de referentes en el mundo queer y del drag king. Para aquellos que se encuentren en la misma posición que tú al principio, ¿qué personas o artistas te inspiran?
Más que falta de referentes lo que ocurre es que hay falta de visibilidad. Por ejemplo, existe historia drag king, pero hasta hace muy poco no era rastreable o accesible. Con la historia queer pasa lo mismo.
Respecto a referentes queer, no he tenido muchos a lo largo de mi vida, mi experiencia de lo queer ha estado marcada por la soledad y el aislamiento, hasta que conocí la palabra y a la comunidad de Barcelona en los últimos años (yo soy originarix de un pueblecito costero en Málaga). Para mí, referente es alguien cuya existencia alimenta tu fuego, que te impulsa a hacer, a ser. En ese sentido, mencionaría a Frida Kahlo, con la que conecté mucho cuando era adolescente en el sentido de la gestión del dolor a través del arte, y de la espiritualidad. Y a Nietzsche, en tanto su vida fue una lucha constante a contracorriente de la normas y prejuicios de la sociedad bienpensante y moralista.

“Trato de romper este tabú a través del drag king, en tanto es una forma de celebrarme como marimacho, de celebrar esa ‘masculinidad’ que las personas leen en mí y que no debería estar ahí, según las normas de género.”
¿Y algún referente actual?
Mis amigues: Norma Mor, Lukk Pinkk, Lady Braga, Miss Ex, Personaje Personaje, Iván Santo, Fer Decartaya, Cristina Pastrana, Capitano Barbacoño, Camila Gómez, Translocura… Y todas las personas que conozco por el camino que me aportan algo.
Woolman Family es mi mayor referente a nivel artístico y conceptual. Hija de Perra o Pedro Lemebel son referentes que me llegan por parte de mis amigas chilenas y que me inspiran muchísimo. Pina Baush también es una gran inspiración para mí. Me inspira mucho el arte de Dorian Electra, así como el de artistas como Putochinomaricón, Megane Mercury, Shalva Nikvashvili, o Mikky Blanco.
En relación a referentes drag king, al principio básicamente no tenía ninguno; pero desde 2018 hasta ahora la visibilidad ha crecido muchísimo y se pueden ir encontrando más cosas. Mo B Dick y Ken Vegas, así como su proyecto Drag King History, Spikey Van Dykey, Bridge Markland o Adam All son referentes del arte drag king; Jack Halberstam y Paul Preciado como filósofos, y Diane Torr, que realizaba talleres de personificación masculina desde los años 80, y que es mi mayor inspiración (encontré su trabajo cuando investigaba para mi primer taller drag king y quedé muy impresionada por cómo resuena su trabajo con el mío). Storme Delarverie es también un referente para mí a nivel de activismo y expresión. 
Hace unos meses se estrenó por fin la primera edición de Drag Race España. ¿Crees que es necesaria la llegada de programas como este para visibilizar el drag y a las identidades no binarias?
Sí, es muy necesario ocupar el lugar popular o mainstream de representación. Pero puede ser un arma de doble filo, porque según como se haga, puede llegar a reproducir conceptos y dinámicas sociales y económicas que son justo las que quienes utilizan el drag como herramienta política de la disidencia tratamos de deconstruir. La representación en general es positiva, aunque en este programa solo se visibiliza un tipo particular de drag (que se da a entender como El Drag con mayúscula, el que es válido). Sin embargo, no creo que en este caso particular haya una representación válida de la identidad no binaria.
Las identidades no binarias son un tema más complejo y diverso, y no necesariamente se relaciona con el drag. El drag es muy diverso y puede ser practicado por sujetos políticos muy distintos: tanto personas travestis o no binarias, como personas cis binarias o personas que no se sitúan en lo queer ni entienden su práctica desde el activismo transfeminista. Esto último es muy habitual, de hecho, diría que es el drag más conocido popularmente
¿Nos recomendarías alguna obra (documental, libro, exposición, etc.) que te guste especialmente por su enfoque respecto a temas queer y de género?
Recomendaría Female Masculinity de Jack Halberstam por cómo aborda la subjetividad queer desde el sujeto lesbiano y no binario, analizando filosóficamente la escena drag king de los años 90 en Nueva York. Sobre esta escena, recomiendo el documental Venus Boyz de Gabrielle Bauer (que por ahora no está distribuido en España, pero se puede conseguir en inglés). La novela autobiográfica Las malas de Camila Sosa Villada, que la leí por recomendación de mi amiga Cris y es simplemente genial. Y también la obra The Other: Rest Energy de Marina y Ulay, aunque no tiene que ver exactamente con el género, siempre me ha inspirado mucho como visión de la interdependencia trágica humana.

Despúes de estas jornadas de La performatividad de género a través del arte Drag King que ya finalizaron, ¿te espera algún otro proyecto?
Sí, estoy preparando cositas para 2022. Estaré escribiendo y montando una publicación final de todo el proceso de las jornadas de talleres, que saldrá en formato impreso en marzo junto con un vídeo-documental del registro que realizó Camila Gómez. Por otro lado, para enero de 2022 arranca de nuevo la temporada de fiestas Kings, una anti-drag race sólo para drag kings inspirada en el formato de Futuroa Sarao Drag. Es anti-drag race porque se rompe la idea de competición jerárquica o ‘race’, ya que el ganador se elige por azar, a través de una carta de tarot. Es un escenario para drag kings que están emergiendo, y para artistas ya en activo con el objetivo de dar un espacio a este arte y que las personas que conectan con ello puedan conocerse, y sobre todo disfrutar, bailar y perrear juntxs. Un escenario que está pensado como colofón de las jornadas de talleres, de modo que los participantes puedan tener un escenario en el que celebrar todo el proceso y finalizarlo por todo lo alto.
Por último, a partir de diciembre estoy conduciendo el programa semanal de debate Kobra Kuir en Candy Darling, cuidando el espacio que mi querídisima amiga Norma Mor ha creado, en el que se presenta el trabajo de artistas queer de la ciudad. Todos los jueves de 19.30h a 20.30h en Candy Darling Bar.
¿Quieres mencionar algún espacio de donación al que podamos contribuir?
¡Sí, muchas gracias por la pregunta! La asociación y cooperativa Tictac es un espacio de análisis e intervención transfeminista y antirracista. Llevan a cabo proyectos muy necesarios como la red de intervención jurídica gratuita para personas en trámites de extranjería. Se agradece mucho la difusión porque hacen un trabajo muy crucial. Se puede donar aquí. Por otra parte, el proyecto cooperativa Periferia Cimarronas está destinado a generar un espacio antirracista y anticolonialista para las artes escénicas y los eventos culturales. Se puede colaborar aquí. También, el proyecto Drag King History se autofinancia con donaciones y está destinado a preservar el arte drag king y su historia, muy necesario puesto que no existen archivos completos sobre el tema. Cualquier donación es bienvenida.

Texto
Giulia Ramírez
Retrato
Eli Penya

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