Hay algo absurdo en intentar definir la juventud. Más aún en 2026, donde crecer significa hacerlo simultáneamente en varios lugares a la vez: en nuestro cuerpo, en las redes, en los chats, en una pista de baile, en la habitación desde la que se trabaja para una empresa que quizá nunca llegaremos a conocer. También en los recuerdos de una infancia que no estamos dispuestos a abandonar. Puwerty lleva diez años trabajando precisamente en ese territorio extraño.
El festival de
La Casa Encendida celebra su décima edición del 15 al 17 de octubre y vuelve a reunir creadores menores de veintiséis años alrededor de una fórmula que ya funciona casi como un género propio: poder+pubertad. Durante estos diez años, por Puwerty han pasado artistas como Nathy Peluso, Cariño, Luna Ki o Rojuu, además de proyectos vinculados al ballroom, el hyperpop, la autoedición o la cultura digital. La convocatoria Bandeja de Entrada, que acompaña al festival desde sus primeras ediciones, continúa funcionando como una cantera para proyectos que todavía están buscando su forma.
Uno de los puntos de partida será To Become a Trickster, el videojuego experimental de Sergio Pinilla, ganador de Bandeja de Entrada de 2026. Su punto de partida son algunas de las promesas que internet lleva años vendiéndonos: trabajar desde una playa paradisiaca, reinventarse online o convertirse en tu mejor versión. A través de un gameplay, Pinilla las confronta con las contradicciones del trabajo remoto, la clase social y las identidades digitales.
La relación entre lo digital y lo físico continúa con Joya.jpg, el taller de joyería digital de Teresa Díez Izco, donde capturas de pantalla, código ASCII e imágenes de internet se convierten en piezas de resina. También habrá espacio para la escritura con La existencia no parará hasta conseguir la belleza, de Alicia Otero, un taller que utiliza la memoria personal, las lecturas y los ejercicios colectivos como materia para construir relatos. El sábado por la mañana habrá espacio para la serigrafía con Speed printing, de Tomasa Crucero, alter ego artístico de Mireya Larriba, que permitirá intervenir camisetas con diseños de Karmen Ameller y del universo gráfico de la artista.
En las artes escénicas, Love Language, de Virginia Martín, explora el deseo y el afecto a través de una coreografía que mezcla pista de baile, pasarela y videoclip. El sábado por la tarde, La ficción de golpe, de Manuel Huertos, llevará al festival al territorio de la lucha libre. La propuesta entiende el ring como una exhibición de lucha libre donde personajes, rivalidades e interpretación se mezclan con la acción en directo.
La programación musical reúne, una vez más, propuestas muy distintas. El viernes, TKMAMI, con sus uñas kilométricas, exceso de swag y demasiadas horas de pantalla, convierte internet en una forma de escribir canciones a través del hyperpop, la electrónica, el autotune, los memes y la nostalgia dosmilera. Superreservao, por su parte, recupera el imaginario del trap para hablar de la vida después de la fiesta, los excesos y esa resaca emocional que te hace replanteártelo todo. El sábado será el turno de LeChatelier, que cruza rock alternativo y electrónica; Cristina Len, que reinterpreta el folclore salmantino de su familia mediante sintetizadores y producción digital; y Salomelody, que cerrará el festival con un set híbrido de DJ, canto y performance atravesado por la electrónica, los ritmos latinos y la cultura queer.
El cine tendrá su propio espacio con Confesiones confusas, ciclo realizado junto a la ECAM. La programación reúne películas que utilizan autobiografía, humor, distorsión y pocos recursos para hablar de amor, identidad, familia y duelo. La primera sesión estará dedicada a The Bewilderment of Chile, de Lucía Seles, ambientada en La Plata y centrada en las historias de una familia propietaria de una cafetería. La segunda será A Date in Minsk, de Nikita Lavretski, una reconstrucción de la primera cita del cineasta con su esposa, Volha Kavaliova, que utiliza su relación y la ciudad de Minsk para hablar de amor, práctica artística y contexto social. El ciclo se cerrará con Vitales, una sesión que reúne cuatro cortometrajes de Julia Mellen y Sohu alrededor del amor, el dolor y la identidad, entre la animación, la distorsión audiovisual, el humor y la intimidad.
Puwerty llega a su décima edición manteniendo una idea que atraviesa el festival desde sus inicios: la juventud como un espacio para probar, mezclar y equivocarse, no como una categoría cerrada. Videojuegos, memes, joyería digital, folclore, lucha libre, danza, serigrafía, escritura y cine conviven en una programación que no busca definir qué es la creación joven, sino abrir un espacio para experimentar con sus formas y lenguajes.

Alicia Otero

Cristina Len

Mireya Larriba

Salomelody

Sergio Pinilla

Superrreservao

TKMAMI