Sin embargo, para mí la cita con Bad Gyal era ineludible: está en todos los festivales del país (o en la mayoría); por algo será. Con ella todos bailamos hasta sudar. Ritmo, baile, pasión: el público y sobre todo, ella. Lo vive de manera especial y se deja la piel en los directos. Abrió como ya es tradición en sus últimos conciertos con Tu moto, presentando así algunos de los nuevos temas de la última mixtape, para seguir con algunos de sus ya clásicos: Fiebre, Mercadona o Jacaranda. Y así se presentó: “Venimos de Barcelona, pero nos podéis ver en cualquier parte del mundo ahora mismo”. Y es que ya lo dice su canción, “Cada finde un bolo…”. Eso, y la reacción del público, no hace más que confirmar que Bad Gyal llegó, hace ya más de un año, para quedarse.
Tras la considerada 'reina del trap' siguió Cancha Via Circuito. El argentino ofreció una sesión experimental en el mismo escenario. Nos descubrió nuevos sonidos y formas de entender la electrónica mezclándola con cumbia y demás ritmos tropicales. Poco después, empezó en paralelo el concierto de uno de los cabezas de cartel, los escoceses Primal Scream. Un público no demasiado entregado y un concierto que parece que dejó indiferente: quizás no fue una de las mejores elecciones del festival.

Alrededor de las ocho actuó Morgan en el escenario Estrella Damm: la voz dulce pero a veces quebrada de Nina daba paso a la nocturnidad con canciones de discos anteriores como Home o Goodbye, y con algunas de su último disco, Air, como Sargento de Hierro o Blue Eyes. Fue sorprendente cómo el festival combinaba multitud de géneros sin aparente vínculo entre sí: la electrónica más pura, el rock, y de repente, raperos con versos reivindicativos –con referencias al feminismo, a la pobreza, y a la superación–, como fue el caso de Kase O, que actuó en el Sol House Stage a eso de las nueve.
Lo del Columpio Asesino no fue especialmente multitudinario. Una cosa estaba clara, cantarían Toro, el hit que les propulsó al estrellato en 2011. Parece que la gente lo intentó, pero no fue hasta el final cuando lograron prestar atención, cuando sonó la mítica canción que todos esperábamos y se pudo cantar aquello de “te voy a hacer bailar, toda la noche”. Además, el concierto fue interrumpido por algunos problemas de sonido.

!!! (CHK CHK CHK) y Vitalic coincidían en horarios. Pero ya se sabe, no puede salir todo perfecto. Aún con la lluvia, los primeros pudieron dar su concierto en el escenario principal: los mallorquines estuvieron aguantando el mal tiempo para disfrutar del concierto. Por suerte, Vitalic estuvo en el escenario Estrella, cubierto por una carpa. Aquello estaba a reventar, y el francés no decepcionó. Es una apuesta segura: la sesión tuvo momentos de éxtasis como lo son siempre cuando suenan Second Lives, My Friend Dario, o una de las más recientes, Waiting for the Stars.
¿Y qué mejor forma de cerrar que Nina Kraviz? A la rusa se la podría considerar la reina del techno en un mundo que está governado por hombres. Según la opinión de muchos no fue de sus mejores sesiones: aburrida, demasiada tralla, etc. Lo que es indudable es que la mayoría estuvo ahí dándolo todo hasta que los de seguridad obligaron a abandonar el recinto pasadas las seis de la madrugada. Lo que presagiábamos hace un mes es ahora real: el Mallorca Live Festival se ha convertido en cita obligada en la agenda festivalera.









