Su trabajo reivindica la fluidez de la moda, la inclusión y la aceptación más absoluta en una industria dominada por temporadas -convertidas en imposiciones por momentos. Sin embargo, su discurso es uno de los más sólidos del panorama actual. Y es que si hay algo que ha demostrado LR3 en su corta y celebrada trayectoria, es que su compromiso con la diversidad es auténtico. Tres minutos y un fashion film donde la moda se adereza con un indiscutible protagonismo de la danza (que nos permite ver las prendas en movimiento, algo que no todos los diseñadores tienen en cuenta a la hora de presentar su trabajo) son suficientes para entender el imaginario artístico del tándem creativo.
Un universo en el que la perfección técnica y la precisión de su método de patronaje son indiscutibles. Con especial énfasis en las prendas exteriores y preservando su apuesta por el oversize, resultando en una combinación de piezas que parecen envolver al casting (extremadamente diverso) de modelos, la firma se atreve a experimentar con la paleta cromática sin olvidarse de sus ya características tonalidades neutras. Tampoco el naranja, convertido en su color corporativo. Ni la pandemia ni el debate generado a raíz de la misma han hecho que LR3 cambie su percepción de la moda. Tal vez porque ellos ya eran unos adelantados a su tiempo.













































