
Y ahora sí, retomo la pregunta anterior ¿Una isla en Madrid? Bueno, no una isla. La Isla. Y con ello nos referimos a la piscina pública que en 1931 se construyó en Madrid en uno de los islotes naturales del Manzanares. Como en tantos otros países, también en España se popularizaron durante los años treinta las piscinas como zonas de recreo acuático, hasta entonces algo reservado solo a las elites y sus clubs nauticos. La Isla se convirtió en punto de encuentro imprescindible, el lugar donde los madrileños iban a refrescarse en verano. Clausurada en 1954, ahora poco queda de todo aquello salvo un puñado de fotografías. Esta colección cápsula, dicen sus responsables, “nacida de este improvisado archipiélago de islas separadas por 7.000 kilómetros de océano, se inspira en las prendas que podrían adquirirse si la piscina y club continuasen abiertos a día de hoy”. Tomando como elementos de diseño el agua, los mosaicos, los edificios, el cielo de Madrid y el 7, número mágico de Havana Club, LATIGO ha diseñado un conjunto de prendas pensadas como “homenaje a todos esos locos que tratan de celebrar la vida desde sus islas”. Y es que todos podemos crear la nuestra. “Ese grupo de amigos y familiares con los que te paras a disfrutar y celebrar al margen de todo lo que te rodea. Ya sea en el salón de tu casa, en la piscina de tu barrio o en la calle”. La esencia del espíritu cubano.


















