Hay cosas que no resultan nada fáciles. Entre ellas, googlear el nombre de esta banda. Escribir ‘Gloory Hole’ en el buscador no es una tarea ni simple ni simpática, pero hay cosas peores, claro. ¡Gloria el centro de rehabilitación! reza el título de su primer álbum. La primera canción, con un potente spoken word, nos abre la puerta a la dimensión en la que estamos a punto de adentrarnos: “te presento mi rehabilitación, la nuestra, la tuya”. Y con eso, ya estás dentro.
Tras un proceso de rehabilitación, Gloria Russi decide escribir un poemario que acabaría convirtiéndose en la carta de presentación de la banda. En las doce canciones de Gloria el centro de rehabilitación (tantas como los doce pasos de Alcohólicos Anónimos) se nos desvela el universo del grupo: el dolor, la oscuridad, la violencia policial, el suicidio, el abuso de sustancias. Pero ese universo, por sórdido que parezca, no está exento de diversión ni de energía.
Que se jodan si no pueden asumir una broma, su segundo disco, abraza todavía más la electricidad del punk y se toma las cosas de otra manera. Entre la ironía y el humor más negro, Gloory Hole pasa de lo personal a un comentario más amplio sobre la sociedad. Y si no lo entienden, bueno: que se jodan si no pueden asumir una broma. Con esto queda claro que el mundo es de Gloory Hole; nosotros tan solo tenemos la suerte de poder vivir en él. Una banda que promete y cumple con cada lanzamiento: el BIME las ha incluido en el cartel de BIME Live de este año, que se celebra en Bilbao del 27 al 30 de octubre. Antes, tocarán el jueves 22 de octubre en La Deskomunal (Barcelona) y el viernes 23 en Hangar 48 (Madrid), junto a Marttein. Hoy nos sentamos a hablar con ellas sobre su curioso nombre, su México natal, sus artistas favoritos y, por supuesto, sobre su institución favorita: la Iglesia del SubGenio.
¿Cómo nace Gloory Hole? Su primer disco está basado en el poemario de Gloria, y el nombre de la banda hace un guiño a su nombre. ¿Es un dúo con Vanguardia o es más bien el proyecto de Gloria?
Gloory Hole nace como un espacio de experimentación para mí, de jugar y hacer música con Efrén. Antes de tener un nombre era eso, momentos en los que experimentábamos y yo trataba de perderle el miedo a cantar y también a hacer música.
Creo que puedo decir que es un proyecto mío porque parte mucho de lo que escribo y de las cosas que quiero contar, pero también es un proyecto que construimos entre los dos. Efrén tiene una parte creativa muy importante. De hecho, algunas canciones eran originalmente de Es Vanguardia, su proyecto, y después tuvieron su Gloory Hole-azo y se convirtieron en otra cosa. Hay ideas que vienen de mí, otras de él, y luego las vamos haciendo nuestras. Funciona justo por eso, porque los dos podemos jugar con lo que hace el otro.
Hablando del nombre, ¿cómo lo eligieron y qué reacciones les ha traído?
Viene de que me llamo Gloria, claramente. La razón verdadera no es tan divertida como el mito que hemos construido alrededor. Siempre decimos que era un chiste porque sonaba como una banda de metal de un señor cuarentón que ensaya en la sala de su casa. Nos daba mucha risa eso. Y las reacciones han sido de todo. Hay gente que se ríe y gente que se espanta, pero pues está chido que se espanten. A veces nos preguntan por qué nos llamamos así y contamos esa historia, o si se nos ocurre otra más chistosa, contamos otra. Me gusta escribir historias, soy poeta, así que me gusta mentir. Depende de quién pregunte y de lo que se me ocurra en ese momento. La verdad casi nunca es tan divertida como la mentira.
Y hablando de reacciones, son de México. ¿Cómo ha sido recibido su proyecto?
Nos han recibido de muchas formas. Hay cierta distancia entre lo que hacemos y el sonido que se está construyendo ahorita, al menos en la Ciudad de México. Hay cosas que compartimos pero también vamos un poquito por otro lado. Sinceramente, el recibimiento más chido que hemos tenido en México, y no solo en la ciudad, ha sido de señores góticos a los que les gusta el dark wave. Y todo bien con eso, me encanta.
Aquí en España nos han recibido muy bonito también. No siento que sea tan diferente de México, aunque sí ha sido curioso ver cómo nos leen. Yo todo este tiempo creyendo que éramos unos chicos alternativos y al parecer para los españoles somos unos simples otakus. Y pues tampoco tengo cómo defendernos.
“Ya estamos todos muy enojados, y está increíble, pero ¿y si también bailamos? Siento que le hace falta un poco de bailongo, de gozadera corporal, más sudor, más mugre, algo más cutrezón.”
¿Cómo ven la escena experimental de Ciudad de México y del Estado de México ahora mismo?
Creo que después de la pandemia empezó a aparecer un sonido con mucho más coraje, más rabia. Y me gusta muchísimo. Ahorita hay un chingo de cabronxs en la Ciudad de México y el Estado de México subiéndose al escenario a berrear, a darse durísimo, y me parece muy chido. Tenemos amigos que tocan en ese circuito y nos encanta ir a sus shows, meternos al mosh, ver cómo se pone todo. Pero de repente siento que me falta un poquito de baile. Como que ya estamos todos muy enojados, y está increíble, pero ¿y si también bailamos? Siento que le hace falta un poco de bailongo, de gozadera corporal, más sudor, más mugre, algo más cutrezón. No digo que haya menos rabia, sino que también se pueda sacar bailando. A mí me gusta mucho eso: que algo suene bien raro o bien agresivo y aun así te den ganas de mover el culo.
¿Qué artistas los han marcado?
Pues muchos. Desde la secundaria, entrando a la prepa, escuchaba muchísimo a Jessy Bulbo. Y ahora tener una canción con ella es algo bien cabrón. Hace unos años la escuchaba sola en mis audífonos y después estaba en su casa, ensayando y muriéndome de la risa con ella. Eso todavía me parece muy loco. También Las Vulpes, Parálisis Permanente, Los Punsetes, Las Bistecs, VVV [Trippin’you], Ladilla Rusa… Mucho punk y postpunk español, cosas que me acompañaron desde adolescente. Me gusta la rabia, el humor, lo absurdo, que no les preocupe demasiado caerle bien a todo el mundo.
Y Amanda Miguel, por supuesto. Me encanta ese dramatismo, cantar como si se estuviera acabando el mundo. Creo que todas esas cosas, aunque parezcan no tener mucho que ver, terminan apareciendo en lo que hacemos. No necesariamente porque queramos sonar como alguien sino porque es la música con la que crecí y que me sigue gustando.
¡Gloria el Centro de Rehabilitación! tiene doce canciones, como doce pasos tiene el programa de Alcohólicos Anónimos. Entiendo que el disco trata de una experiencia personal. A pesar de la brutalidad, la violencia y los sonidos duros, hay un rayo de esperanza que lo atraviesa. ¿Es ese el mensaje? ¿Hay un mensaje?
Creo que solo hay un mensaje: si cachas el mensaje, cachas el mensaje (risas). No, pues sí, creo que hay un rayito de luz. Es un disco que hicimos no precisamente cuando yo ya había salido del hoyo, sino cuando estaba un poquito más cerca de la salida. O por lo menos cuando ya quería salir y no seguir hundiéndome.
Lo de los doce pasos es un guiño a Alcohólicos Anónimos y a esos grupos, pero para mí la rehabilitación iba mucho más allá de eso. Era intentar rehabilitarme de muchas cosas, de cosas que me hacían daño, de mis propios patrones, de lugares muy oscuros a los que estaba llegando. Y creo que el disco también es un recordatorio para mí de no querer volver ahí. Me gusta pensar que alguien puede encontrar un poquito de esperanza si está pasando por algo parecido. Pero tampoco tiene que hacerlo. Si quieres encontrarle un mensaje, ahí está; si no, puedes bailarlo, gritar las rolas, sacar tu rabia y seguir en tu hoyito si quieres. Cada quien sale cuando decide hacerlo.
El primer disco se basa en temas como la adicción, la rehabilitación y la ideación suicida. El segundo, ya desde el título, lleva una carga más humorística. ¿Fue el humor otro recurso para narrar o era algo que ya se les estaba haciendo necesario?
Creo que el humor siempre ha sido una herramienta para sobrellevar las cosas culeras de la vida. A veces hago chistes que a otras personas les parecen de mal gusto, pero pues mis traumas, mis chistes, ¿cachas? (Risas).
Y sí, el segundo disco tiene más crítica y quizá el humor está mucho más presente, pero no es algo nuevo. Desde el primero hacíamos eso. Por ejemplo, en Vómito verbal se me ocurrió hacer una voz superaguda, como Pikachu, como un Pokémon. Nos daba mucha risa pero estaba cantando cosas bastante fuertes que venían de experiencias con la depresión y la ideación suicida. O El cilantro, que nació de un ataque de ansiedad. Empecé a decir esas cosas y terminó siendo una canción donde digo que el cilantro es más barato que el amor de mi madre. Pues es ridículo, pero para mí también tiene algo muy personal.
Creo que a veces para hablar de algo serio no tienes que verte profundísimo ni ponerte solemne. Puedes hacer un chiste con algo que te dolió muchísimo. Yo lo he hecho toda la vida y seguramente lo voy a seguir haciendo.
Trabajan con poesía, música, grito. ¿Cómo deciden qué registro lleva cada canción?
No es algo que decidamos desde el principio. Vamos haciendo la rola y el registro va saliendo. Muchas canciones vienen de poemas que tenía abandonados en mis notas, o Efrén me dice: A ver, escríbete un poema, Gloria, y me pongo a escribir. A veces el poema no funciona completo pero agarramos una frase, unas palabras, una idea y de ahí sale la canción. Otras veces él ya tiene una base, algo musical, y yo escribo encima. Después lo vamos moviendo entre los dos hasta que funciona.
Y el grito, sobre todo en las cosas nuevas, se ha vuelto mucho más constante. Creo que viene de querer sacar una rabia que a veces no sé muy bien cómo poner en palabras. De repente siento que el poema se queda corto, que cantarlo también se queda corto, y pues hay que gritarlo. Creo que la poesía, la música y el grito siempre están ahí. En unas rolas aparece más una cosa que otra, pero no es que tengamos una fórmula.
En el libro de la Iglesia de los SubGenios (es decir, su iglesia) se establece que esta profundiza en la Ciencia de la Burla, Sadofuturismo, Megafísica, Escatolografía, Esquizofrénica, Moralismo, Sarcastrofía, Cinisreligión, Apocalipticonomía, Espectoracionalismo, Hipnopediatría, Subliminalismo, Satirología, Distoutopianidad, etc. ¿Dónde se ubican ustedes?
En la Estupidología.
“Me da mucho menos miedo mostrar el culo frente a cien personas que tener que venderles una idea de quién soy cuando me bajo del escenario.”
Y si Gloory Hole fuera un lugar físico, ¿qué sería? ¿Un glory hole tal cual, una iglesia, un antro…?
Una letrina. Sería una letrina sucia y divertida.
¿Qué buscan que le pase al público durante un concierto? ¿Catarsis, baile, incomodidad?
Pues las tres cosas. Creo que sin las tres no fuiste a un concierto de Gloory Hole. Es algo que la gente nos cuenta después de los shows: momentos de catarsis, de baile, o simplemente bailar por bailar, y también muchos momentos de incomodidad, sobre todo ahora con lo de la Iglesia de la Gloria. Pero en un show vas a vivir las tres: catarsis, baile e incomodidad.
¿Cuál ha sido su experiencia más extraña en un show?
Pues no sé si extraña, pero hace poco le abrimos a una banda de rock indie que no tiene nada que ver con lo que hacemos. Ellos mismos nos invitaron y la respuesta del público fue rarísima. La gente estaba muy seria, sin bailar, viéndonos fijamente. Nosotros sentíamos que nos estaban juzgando, que a lo mejor odiaban lo que estaban viendo. Y nosotros arriba, echando el baile, el grito y el ridículo, pues dándolo todo. Pero terminaba cada canción y todo el mundo gritaba y aplaudía muchísimo. Entonces no entendíamos nada. Así fueron los treinta minutos: caras serias, aplausos, caras serias, aplausos. ¿Nos amaron? ¿Nos odiaron? No sabemos. Y quizá eso también es
Gloory Hole: a lo mejor lo amas, a lo mejor lo odias y a lo mejor ni tú sabes qué chingados acabas de ver.
¿Qué no puede faltar en un camerino de Gloory Hole?
Tres litros de leche, cilantro y un paquete de galletas.
¿Qué poema (suyo no cuenta) les gustaría recitar en un show?
Me encantaría recitar Ojalá el gobierno me diera una beca, de Gerardo Arana, que es mi escritor favorito. Me encantaría.
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El BIME es medio festival, medio feria de la industria. ¿Cómo se sienten tocando un show tan visceral en un sitio donde también se hacen negocios?
Pues es raro porque a mí subirme al escenario, mostrar el culo, gritar, bajarme a ver a la gente a los ojos y gritarles cosas no me causa ningún problema. Al contrario, me siento muy segura ahí. No sé si la palabra sea empoderada, pero cuando soy el personaje de Gloory Hole puedo hacer cosas que fuera del escenario quizá no haría. Y me da igual si es un festival de industria o el garaje de alguien. Lo que me pone nerviosa es lo que pasa después, cuando me bajo y ya no soy ese personaje. Porque yo soy bastante tímida y pésima para las relaciones públicas.
A veces, en vez de pensar en cómo conseguir otra fecha o hacer negocios, quisiera que alguien me contara qué sintió con el show, qué le gustó o qué le incomodó. Me interesa más esa conversación. En lugares de industria me genera un poco de ansiedad no saber si alguien se acerca porque realmente le gustó lo que hacemos o porque le parecemos algo exótico que puede vender. Y no sé, eso sí me resulta extraño. Me da mucho menos miedo mostrar el culo frente a cien personas que tener que venderles una idea de quién soy cuando me bajo del escenario.
¿Qué podemos esperar para el show del 22 de octubre en La Deskomunal, Barcelona? ¿Y para cuando teloneen a Marttein en Madrid el 23?
Pues mucho grito, mucho baile, mucho degeneré. Pelos, mocos, pedos, caca, pis. Eso les espera, así que vayan preparados porque les voy a cagar el piso.
Decían en una entrevista para Milenio que trabajaron dos años en este último disco y que su release fue como liberarse de él. ¿Qué es lo siguiente para Gloory Hole?
Gloory Hole ya no va a existir. Se separa la banda oficialmente después de esta entrevista (risas). No es cierto, ¿cuál era la pregunta? Pues ahí va a andar este chile, andando como siempre. Ya estamos preparando cosas nuevas. Después de sacar el disco empezamos a trabajar en otras canciones y en un concepto que sigue ligado al anterior, como una continuación de la historia, pero que quizá se va hacia otro sonido. Estamos experimentando con otras cosas pero sigue sonando rarito, sigue sonando a Gloory Hole. Entonces pues nada, nuevas canciones, nuevas cosas y el divorcio. Quizás en unos años. Todavía no estamos casados.

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