Se habla mucho de quienes hacen las revistas y bastante menos de quienes consiguen que lleguen a nuestras manos.
Free Time lleva desde principios de los noventa haciendo precisamente eso, dando espacio en sus estanterías a publicaciones de todo el mundo para regocijo de quienes acuden religiosamente en busca de su revista favorita, pero también de los curiosos que pasan por allí dispuestos a dejarse sorprender por las novedades que llegan mes a mes. Con motivo de la primera edición de PLEC, que se celebra los días 21 y 22 de octubre en Barcelona y se acerca a la cultura de moda a través de las revistas, hablamos con los responsables de Free Time, que también participará en el encuentro con un pequeño kiosco durante las dos jornadas. Una conversación sobre lo que se publica, lo que se compra y lo que hace falta para que ambas cosas sigan ocurriendo.
Para quienes hacemos revistas, saber dónde se venden y cómo llegan a sus lectores es una preocupación bastante menos romántica de lo que pueda parecer. Puedes dedicar meses a un número, cuidar cada imagen y cada texto, pero si no consigues una buena exposición para que llegue al público, todo habrá sido en vano. Por eso importan tiendas como Free Time. El negocio que comenzó el padre de Iván en la Rambla y que hoy llevan Iván y Lluïsa en Sant Antoni ha visto cambiar los hábitos de lectura, cerrar kioscos y aparecer nuevas publicaciones que parecían contradecir todos los pronósticos sobre el futuro del papel. Desde su mostrador conocen bien las dificultades, pero también ven a gente joven comprar su primera revista y a editores que llegan con un proyecto recién salido de imprenta.
PLEC · Barcelona Cultura de Moda celebra su primera edición los días 21 y 22 de octubre en los Tinglados del Port Vell. Allí, y entre otras muchas actividades, una servidora conversará con Eduardo García Llamas, de Fucking Young!, sobre las revistas antes del scroll. Nos acompañará como moderadora Francesca Tur, de Tendencias TV y comisaria de esta primera edición. Luis Venegas, por su parte, compartirá una selección de su archivo en la instalación
3.137 y charlará con el fotógrafo Daniel Riera sobre Barcelona como escenario. Te contamos hace unos días todas las actividades de esta primera edición
aquí. Entre música, performances y encuentros, Free Time también estará presente con un kiosco efímero donde hojear y comprar revistas. Aprovechamos la ocasión para hablar con ellos de la escena independiente y de esa distancia, a veces enorme, entre el entusiasmo por hacer una revista y la posibilidad de mantenerla viva.
Esta semana estaréis en PLEC con algunas de las revistas que llenan vuestras estanterías. En una primera edición dedicada precisamente a las revistas, está claro que Free Time no podía faltar. ¿Cómo ha surgido esta colaboración?
Se pusieron en contacto con nosotros para ver si queríamos montar un kiosco allí estos dos días. No nos acostumbran a llamar para cosas así, pero después de ver la propuesta decidimos participar porque nos parece una iniciativa muy interesante. Cualquier cosa que sea apoyar las revistas que ayude además a ver la moda desde otro ángulo nos parece ideal, porque moda no es solo diseñadores y desfiles. Así que estamos contentos de que hayan contado con Free Time.
Free Time nació en 1992. Mirando atrás, ¿en qué momento os disteis cuenta de que aquello era mucho más que una tienda de prensa?
Con el cambio de ubicación de la Rambla al barrio de Sant Antoni nos dimos cuenta de que la tienda se volvió más visible para la propia gente de Barcelona. Muchísima gente nos conoció por aquel entonces y alucinaban con la tienda. No se podían creer que existiera un lugar con revistas de tantos países y temáticas diferentes en plena era digital. Incluso muchos medios se empezaron a interesar por Free Time, tanto en redes sociales como en los canales tradicionales.
El negocio lo inició tu padre, Iván, y hoy lo llevas junto a Lluïsa. En un proyecto familiar con tanta historia detrás, ¿cómo se decide qué debe permanecer intacto y qué necesita cambiar para no quedarse anclado en el pasado?
Al final te guías por lo que se vende para potenciar aquello que funciona. Así, de forma natural, las secciones que mejor funcionan son las que han ido ganando espacio dentro de la tienda. Además, se trata de escuchar mucho a la gente. Hemos empezado a traer revistas porque veíamos que tenían un público que ya mostraba interés.
Decíais que con el cambio de la Rambla a Sant Antoni os empezó a conocer más gente de la propia ciudad. Eso fue en 2018. ¿Cómo cambió la tienda con la mudanza?
A pesar de que el espacio no es el mismo, intentamos preservar la oferta y el catálogo del primer Free Time. Lógicamente, suprimimos toda la oferta ligada al turismo y nos centramos en potenciar la revista. Enseguida nos dimos cuenta de que con el cambio de localización ganamos en proximidad con los clientes y en cercanía en el trato con ellos y con el barrio.
Habéis vivido la llegada de internet, la caída de muchos kioscos, el auge de las redes sociales y ahora la inteligencia artificial. De todos los cambios que habéis presenciado, ¿cuál diríais que ha transformado más profundamente nuestra relación con las revistas?
La aparición de internet ha digitalizado mucho contenido y eso ha repercutido directamente en los hábitos de consumo. Lo que es estrictamente información se consume más en formato digital. Por eso, cada vez más, las revistas intentan dotar de más valor al soporte en papel, ya sea con una edición y un diseño singulares, limitando el número de ejemplares publicados para incentivar el coleccionismo o sacando varias covers de un mismo número. Así enfatizan el sentimiento de que, al adquirir esa revista, estás adquiriendo algo único.
Por Free Time han pasado muchísimas publicaciones. Con semejante cantidad de títulos, ¿cómo hacéis la selección? ¿Qué tiene que tener una revista para que decidáis hacerle un hueco en la tienda?
Nuestra especialidad son las revistas, así que lo que intentamos es tener la mayor oferta posible, la experiencia de años nos ha demostrado que siempre hay un público para cada publicación. La demanda crea la oferta, pero también a partir de la oferta se crea la demanda. Muchas veces nos funcionan revistas que nadie nos había pedido antes, pero que, al incorporarlas, funcionan tan bien como las revistas más consolidadas.
Imagino que las estanterías funcionan también como una especie de mapa de lo que está pasando en la calle. ¿Qué temas, estéticas o tipos de publicaciones están despertando más interés ahora y cuáles parecen haber perdido fuerza?
Sobre todo, las publicaciones que tienen que ver con lo creativo son las que más se esfuerzan en no ser sólo un material de consulta, sino un objeto que coleccionar. Cada vez nos encontramos con publicaciones que cuentan con una maquetación y un diseño más cuidados (diferentes tipos de papel, tipografías, encuadernación) y fotografías más creativas. Todo para que la lectura de esa revista estimule todos los sentidos. Nos llegan verdaderas maravillas.
Da la sensación de que nunca se habían publicado tantas revistas independientes tan cuidadas y, al mismo tiempo, nunca había sido tan difícil mantenerlas con vida. ¿Cómo veis realmente la escena actual desde vuestro lado del mostrador: es un buen momento creativo, un mal momento económico o ambas cosas a la vez?
Es verdad que los costes de producción se han incrementado, pero, a pesar de ello, siguen llegando a Free Time revistas autopublicadas y, a la vez, los clientes responden muy positivamente a todas las propuestas nuevas. Hay mucha autoedición de calidad y la gente que consume revistas lo aprecia. Eso es lo realmente importante para que una revista sobreviva.
No es fácil, la verdad. Los costes del papel, la impresión, el transporte y las importaciones han subido muchísimo. En el caso de las publicaciones extranjeras, además, se suman problemas como el Brexit y una distribución cada vez más complicada. ¿Cuál diríais que es hoy la amenaza más seria para una revista impresa?
Todos estos factores son importantes, pero básicamente la supervivencia de una revista depende de sus ventas y, para ello, tiene que contar con una buena distribución que le permita llegar a su público objetivo. Es muy importante estar en puntos de venta especializados que te den posicionamiento, prestigio y visibilidad. Lo contrario es encontrar tu revista en sitios que poco tienen que ver con ella, que no ayudan a su imagen e incluso le restan valor. No se trata de estar en todos los puntos de venta ni en uno cualquiera, sino de estar en aquellos que aportan valor y una correcta difusión.
Las ventas importan, pero también las alianzas que puedas hacer con las marcas que apoyen tu proyecto, eso es esencial. ¿Qué más dirías que es aquello que salva a una revista y la posiciona frente a todo lo demás?
Que una revista esté especializada en algún tema ya la hace diferente. Es muy importante saber a qué público quiere dirigirse. Y, por supuesto, que trabaje muy bien las redes y los eventos, que son muy importantes a la hora de darla a conocer.
¿Pensáis que finalmente las revistas de factura y consumo más rápido acabarán desapareciendo mientras este otro tipo de revistas más elevadas se mantendrán como objeto de culto o, por el contrario, seguirán conviviendo en el kiosco diferentes tipos de revistas durante mucho más tiempo?
La tendencia es que las revistas más cuidadas y de periodicidad más larga estén cada vez más presentes en detrimento de las de consumo rápido, pero este proceso de cambio lo vemos más o menos gradual dependiendo de la temática de la revista, y más a largo plazo que a corto.
Se suele decir que los jóvenes ya no leen en papel, pero por vuestra tienda pasan estudiantes de moda y diseño y lectores muy jóvenes. ¿Qué compran realmente? ¿Buscan contenido, inspiración visual, piezas para coleccionar o también cierta forma de pertenecer a una comunidad?
Seguramente es una combinación de todo ello. En el caso de los estudiantes, vienen muchos sin una idea fija porque están más predispuestos a encontrar material que les inspire en cualquier revista. Muchos incluso nos piden consejo. El resto de los jóvenes, en muchos casos, suelen comprar revistas buscando sobre todo portadas de aquellos artistas, actores o celebrities que siguen. Y aunque tengan el material en digital, necesitan tenerlo en físico para poderlo coleccionar.
Un informe reciente prevé que el mercado mundial de las revistas seguirá creciendo hasta 2031, impulsado especialmente por las suscripciones y las publicaciones independientes y de nicho. ¿Ese crecimiento se percibe también desde una tienda como Free Time o las cifras cuentan una historia muy distinta a la realidad del punto de venta?
La experiencia de Free Time coincide con el informe. El número de publicaciones independientes en los últimos diez años ha crecido y suelen ser revistas con muy buena acogida porque tratan temas muy interesantes y variados. Se ha perdido el miedo a autopublicar, ya no se ve como algo inalcanzable.
Hay algo paradójico en que muchas personas descubran una revista impresa a través de Instagram o TikTok. ¿Las redes sociales le han quitado lectores al papel o se han convertido, en realidad, en su mejor escaparate?
Las redes sociales son básicas a la hora de dar difusión a cualquier revista. Tenemos muchos casos de revistas que, a partir de las redes, han disparado su alcance. Nosotros mismos lo vemos con nuestras publicaciones. Las ventas y peticiones de las revistas crecen después de que las hayamos publicado en nuestro Instagram. Incluso de forma indirecta: no hace falta que sean el editor o los puntos de venta los que publiquen la llegada o salida de una revista. Sólo con que una persona con muchos seguidores lo haga, a veces tiene el mismo efecto o incluso un efecto mayor.
El papel sigue transmitiendo más prestigio y credibilidad que internet. De hecho, esa es una de sus bazas frente al ruido que generan las redes sociales. En un momento dominado por contenidos fugaces, algoritmos e imágenes generadas con inteligencia artificial, ¿creéis que esa confianza en lo impreso se ha reforzado?
Totalmente. El hecho de que cualquier persona pueda crear contenido digital, muchas veces abusando de la inteligencia artificial, resta credibilidad y veracidad a internet como canal de información. Eso es más difícil que pase en el soporte físico, donde, por lo general, la información y la opinión vienen de fuentes más fiables y contrastadas. Aunque internet te da más alcance, lo que te da más reconocimiento y prestigio es el papel. Tanto es así que personas entrevistadas por medios que editan en ambos formatos prefieren que su entrevista esté publicada en papel antes que en digital.
Para un proyecto independiente, entrar en una tienda como Free Time puede significar que una revista encuentre por primera vez a sus lectores. ¿Qué os hace apostar por una publicación desconocida y qué errores veis repetirse entre quienes llegan con su primer número bajo el brazo?
Nuestra idea es que toda revista encuentre su espacio. Por eso estamos abiertos a cada proyecto nuevo que nos traen a Free Time, priorizando la calidad de la publicación. Más que errores, lo que vemos es inseguridad a la hora de fijar el precio de venta. En el caso de que nos pidan nuestra opinión, solemos aconsejar que intenten buscar un precio competitivo para poder captar la atención de los lectores y consolidar la revista.
Barcelona ha tenido siempre una relación muy intensa con el diseño, la edición y la cultura impresa, y en los últimos años han aparecido nuevos quioscos y espacios especializados. ¿Existe de verdad una nueva escena alrededor de las revistas o seguimos hablando de un círculo reducido de incondicionales?
A pesar de la aparición de estos nuevos espacios, no podemos hablar de una nueva escena alrededor de las revistas porque en ellos el número de cabeceras es muy limitado. Esto, unido a la desaparición de los quioscos tradicionales, hace que cada vez sea más reducido el número de espacios donde encontrar revistas. A nuestro pesar, tenemos que decir que el círculo de incondicionales se hace cada vez más estrecho. Creemos que es algo en lo que se debería trabajar en el futuro. ¡Al final estamos hablando de cultura!
Después de años escuchando que el papel está a punto de desaparecer, imaginemos que entra alguien en Free Time convencido de que las revistas ya no tienen sentido. ¿Cuáles le pondríais en las manos para demostrarle que se equivoca?
Nuestra tienda contradice totalmente este mantra de que el papel está muerto. Nosotros existimos porque a la vez existen miles de publicaciones. Actualmente existen verdaderos imperios creados a partir de la publicación de una revista. Uno de los casos más notables es el de MONOCLE. Empezó como revista y ahora mismo es prácticamente una marca que engloba tiendas propias, cafeterías, una línea de libros, guías de viaje e incluso material de papelería. Y después de toda esta diversificación, el epicentro, la matriz, sigue siendo la revista. En las manos le podríamos poner cualquiera de las revistas autoeditadas que han llegado este último año, que no han sido pocas.
Y acabamos. ¿Cómo lleváis eso de ser una tienda de referencia en cuanto a revistas independientes se refiere, no ya a nivel español sino internacional? ¿Os atrevéis a pronosticar cómo serán los próximos años para este tipo de publicaciones?
Nos hace felices saber que Free Time es un lugar de referencia para los amantes de las revistas. Seguiremos trabajando para mejorar nuestro catálogo. Creemos que la tendencia es que sigan apareciendo nuevas revistas y consolidándose las que ya existen. En ese sentido, estamos seguros de que la supervivencia de este ecosistema está garantizada.