Esos pequeños gestos normalmente suelen pasar desapercibidos para la mayoría de la gente, por eso mismo, Daily Revolutions busca dar visibilidad a un grupo de mujeres representativo y diverso “por su historia, por su carácter fuerte y valiente, por no rendirse, por descubrir cómo son y disfrutar de enseñarlo al mundo… Por todo eso y más, tenían que ser ellas.” Didi, Tess, Rosana, Kali, Jihane y Elena nos dan su visión sobre ser mujeres y nos muestran sus pequeñas grandes revoluciones diarias.

El hecho de tomar la decisión de vivir como mujer la ha llevado a una lucha constante contra la sociedad y consigo misma. Por eso su pequeña revolución es mostrarse al mundo tal y como es. “Yo soy una mujer trans y mi físico es el que ves. Si quiero cambiar algo lo haré porque yo quiera, no para encajar en ningún lado”. Actualmente, uno de sus mayores orgullos como mujer es haber conseguido su cirugía de reasignación de sexo. Si la seguís en Instagram (@didimaquiaveli), podréis acompañarla en su transición y encontrar un punto de apoyo en caso de que os encontréis en una situación similar. “Pienso que es muy necesario informar a la gente para que así, en un futuro, las cosas sean mejor para las personas en mi situación, ya que cuando inicias una transición, en muchos momentos te sientes sola y perdida, y va bien tener referentes para ver que de eso se sale”.

También se ha visto sometida a otros tipos de violencia a raíz de su cuerpo. “El hecho de ser mujer y gorda me ha expuesto a mucha violencia sexual: ser objeto deseado y no sujeto deseable, y nunca ser sujeto para amar”. La sociedad ya nos lo pone bastante difícil a las mujeres, entonces, ¿por qué dificultar aún más nuestra existencia entre nosotras? Por esa razón, el mayor orgullo de Tess como mujer ha sido dejar de lado la competitividad entre mujeres y crear una red de solidaridad. También, transformar la violencia hacia su cuerpo en trabajo artístico. Las mujeres todavía estamos muy invisibilizadas. Hay que dar voz a las más oprimidas (trans, migrantes, gordas, etc.) y hay que cambiar las estructuras de poder. Aún queda mucho por hacer, pero como dice Tess, “somos diversas y tenemos la capacidad de transformación; sin nosotras el mundo se para.”



La modelo se define como extrovertida y risueña, nació en Tánger pero lleva 20 años en España. Criada entre dos culturas distintas, su mayor referente es su madre, una mujer fuerte y luchadora que tuvo que empezar una vida de cero para labrar un buen futuro para sus hijas. Jihane sufre de alopecia areata universal, una enfermedad autoinmune que afecta a los folículos capilares. Actualmente vive en Barcelona y trabaja como modelo, demostrando que “las mujeres sin cabello también podemos ser modelos. Bellas por fuera y por dentro”. Su revolución diaria es normalizar la enfermedad que sufre. “No solo los hombres son calvos, hay mujeres también, y debemos normalizarlo, dejar de escondernos por miedo al rechazo de la sociedad”. Se ha tenido que enfrentar a situaciones como ser cuestionada por su género por el simple hecho de no tener pelo, o que le discutan acerca de su feminidad “porque la sociedad ha crecido pensando que las mujeres deben tener el pelo largo y los hombres el pelo corto, y no es así, aunque por ese hecho he vivido toda mi adolescencia escondiendo mi alopecia debajo de una peluca para integrarme en la sociedad.” Su mayor logro, como confiesa, ha sido conseguir el amor propio, mirarse al espejo y quererse tal y como es.

Su orgullo como mujer viene sobre todo de haber buscado incesablemente esa realidad paralela a la actual hasta encontrarla. Viene de no haberse conformado, “de haber encontrado personas que me reflejan y me apoyan como soy de verdad, y gracias a esto, poder reafirmar mi identidad y existencia, que siempre va más allá en cada acto que realizo.” Para Elena, el mayor poder de las mujeres es conquistar su propia libertad. Tristemente, para lograrlo aún queda mucho camino por recorrer, pero como dice Arden, “las grandes revoluciones vienen de pasitos pequeños”.














