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Intentar descifrar a este icono de los años 90 es como tratar de comprender su cine: un complejo mosaico de tonalidades y formas de expresión que producen cierta disonancia, pero que nunca se plantean como contradictorias. El cineasta estadounidense ha estado unos día en Madrid con motivo de la presentación de, Gus van Sant, la primera retrospectiva que organiza La Casa Encendida en torno a sus películas y sus creaciones artísticas, y que se podrá visitar hasta el 16 de septiembre.

Una fuerza creativa inigualable, un universo particular. Gus Van Sant nos revela, a través de su obra, el eterno adolescente rebelde que es, fragmentos de su vida que son una muestra de un espíritu que coquetea con lo fantástico y lo fatal. La muestra que presenta La Casa Encendida, comisariada por Matthieu Orléan, de la Cinématheque Française, pretende acercarse a la figura de Van Sant a través de su obra y de algunas de las principales influencias que han moldeado su estética, como la generación beat y, más concretamente, el escritor William S. Burroughs.

También nos acercamos a su particular visión del arte a través de pinturas, dibujos, collages, y una selección de polaroids que, tal y como reconoce, le servían como fotografías de casting en tiempos donde no había Internet. En este archivo que con el tiempo ha adquirido un valor documental de toda una época, podemos encontrarnos con rostros como el de Matt Dillon, Ben Affleck, Uma Thurman, Robin Williams o Keanu Reves, entre otros.

En una entrevista reciente dijo Van Sant que sus películas no empiezan ni con un personaje ni con una historia, sino con un lugar que se va llenando con lo demás. Portland, la ciudad en la que vivió desde 1983 hasta 2013, y de la que salió el grueso del imaginario de su cine (la banda de atracadores colocados con ácido en Drugstore Cowboy, la tribu de vagabundos místicos en My Own Private Idaho o la juventud ociosa en Paranoid Park), es la localización escogida en su última cinta, No te preocupes, no llegará lejos a pie, que tras su paso por el Festival de Sundance y la pasada Berlinale, llegará a España el próximo 7 de julio.

Basada en una historia real, la película hace especial hincapié en el poder curativo del arte. Con un tono perspicaz y divertido, conocemos la adaptación de la autobiografía de John Callahan a través de la brillante actuación de Joaquin Phoenix. Y así, película a película, Van Sant ha reflejado plano a plano la posmodernidad en Estados Unidos (post pop, post Nuevo Hollywood, post militancia), renovando lo que se conoce como cine independiente y abanderado de una libertad artística que ha roto moldes sin necesidad de proclamar manifestos. Únicamente a través del arte.

Además de la exposición retrospectiva, que podrá visitarse hasta el 16 de septiembre, La Casa Encendida ha dado carta blanca a Gus Van Sant, quien se ha hecho cargo de la programación de la Terraza Magnética con algunas de las películas que más han influido en su cine, como Stroszek, de Werner Herzog o Luna, de Bernardo Bertolucci.
La exposición retrospectiva Gus van Sant podrá visitarse hasta el 16 de septiembre en La Casa Encendida, Ronda de Valencia 2, Madrid.

Texto y retrato
Cris Címbora

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