Sergio Pastor e Ismael Alcaina unieron su destino y su talento para ofrecernos la oportunidad de vestirnos con prendas que acaban siendo una segunda piel por muchos años. Algodones, sedas, cachemira, lanas de primera calidad que nos arropan y se mimetizan con nuestro cuerpo. We Are Spastor es la marca con la que ambos se identifican y con la que mantienen su mundo a salvo de las injerencias del mercado.
Acaban de presentar una nueva colección en la plataforma de moda de autor Madrid es Moda, que ha sido celebrada por sus incondicionales y por las nuevas generaciones que apuestan por una forma de vestir más pausada. Ampliamente reconocidos y respetados por su provocativa visión de la elegancia, defienden un enfoque poco convencional de la moda que han mantenido firmemente a lo largo de su dilatada carrera.

Después de una larga trayectoria, relanzasteis We Are Spastor en 2019 como una plataforma de ediciones y reediciones. Explicadme cuál es vuestra misión.
Ismael: Cuando tomamos la decisión de volver, dijimos que no íbamos a hacerlo en las mismas condiciones en las que estábamos trabajando anteriormente. Nos propusimos algo muy sencillo y muy honesto: vamos a ir lanzando productos cuando estén preparados para salir, sin prisas y sin un número determinado de piezas. Quisimos hacer una estructura muy ligera a nivel financiación, y los desfiles tampoco están en nuestro punto de mira.
Sergio: Creo que se les da un valor demasiado importante por parte del público pero para nosotros es muy ostentoso e innecesario. No podemos decir que no volveremos pero en principio lo descartamos hasta que no encontremos la forma. Consideramos que tiene que ser algo íntimo, para los compradores y la gente que nos rodea. Hemos vuelto con menos exigencias en cuanto a la producción. Hay tiendas que esperan que respondas como una gran marca y eso es imposible. Todo el proyecto está pensado en un formato más pequeño, cuidando el contacto personal y por eso nos interesó participar en Madrid es Moda, una plataforma donde puedes hacer lo que quieras de cara al público.
Sergio: Creo que se les da un valor demasiado importante por parte del público pero para nosotros es muy ostentoso e innecesario. No podemos decir que no volveremos pero en principio lo descartamos hasta que no encontremos la forma. Consideramos que tiene que ser algo íntimo, para los compradores y la gente que nos rodea. Hemos vuelto con menos exigencias en cuanto a la producción. Hay tiendas que esperan que respondas como una gran marca y eso es imposible. Todo el proyecto está pensado en un formato más pequeño, cuidando el contacto personal y por eso nos interesó participar en Madrid es Moda, una plataforma donde puedes hacer lo que quieras de cara al público.
¿Cómo hacéis para compartir ideas, propuestas y finalmente plasmarlas en un dibujo o en la selección de tejidos? ¿Distribuís tareas?
Sergio: Cada uno se dedica a una parte del trabajo, pero hay un poco de anarquía en todo. No tenemos una fórmula establecida. El proceso creativo es una mezcla de muchas cosas. De repente estás pensando en una idea fijamente, puede ser una persona, una película, o una foto que has visto. A partir de algo así, puede empezar un proyecto. Puedo inspirarme a partir de una imagen y la relaciono con el material que tenemos. Igual empezamos a hacer algo por separado pero lo acabamos uniendo. Dos cabezas pensantes llegamos al mismo punto sin haberlo discutido. La selección de los colores nos la puede indicar una canción que escuchamos. Llevamos muchos años trabajando juntos, somos pareja y nos conocemos muy bien.
Ismael: Es un poco como jugar al ping pong. Generalmente coincidimos, que es lo más curioso. Haber llegado a este punto sin decirnos nada y ver el resultado que buscamos nos asombra.
Ismael: Es un poco como jugar al ping pong. Generalmente coincidimos, que es lo más curioso. Haber llegado a este punto sin decirnos nada y ver el resultado que buscamos nos asombra.
¡Sois casi simbióticos!
Ismael: No sé si es simbiosis, quizás sí. Nos complementamos bien y sabemos el uno del otro.
Sergio: ¡Pero también discutimos (risas)! Somos amigos y tenemos los mismos gustos en muchas cosas.
Sergio: ¡Pero también discutimos (risas)! Somos amigos y tenemos los mismos gustos en muchas cosas.
Acabáis de presentar la colección Black Ed, una nueva propuesta por la sostenibilidad. Contadme cuál es su hilo conductor.
Sergio: Como pasa en la moda, ahora es el momento de la sostenibilidad y la gente lo tiene en cuenta, incluso las grandes marcas. A nosotros nos gusta rescatar tejidos porque hay una cosa hasta romántica en ello. Buscamos la manera de que sea sostenible pero también reivindicamos el no desecho. No los descartamos por el simple hecho de que tengan una mínima tara. No lo consideramos feo ni que tenga que desaparecer.
A nosotros nos gustan los inicios de los tejidos, y si los podemos utilizar, los incluimos en la prenda. Una vez nos hicieron uno carísimo que estaba mal porque habían dejado unos hilos en la parte superior que era un fallo. Nos quedamos con el tejido y el fallo, que era precioso. Es más, tuvimos que producir más repitiendo ese fallo. Siempre que sea un error humano, destila verdad. Esa es la vida del material y tiene su preciosidad.
A nosotros nos gustan los inicios de los tejidos, y si los podemos utilizar, los incluimos en la prenda. Una vez nos hicieron uno carísimo que estaba mal porque habían dejado unos hilos en la parte superior que era un fallo. Nos quedamos con el tejido y el fallo, que era precioso. Es más, tuvimos que producir más repitiendo ese fallo. Siempre que sea un error humano, destila verdad. Esa es la vida del material y tiene su preciosidad.
Una de vuestras características es el cuidado de los materiales. Trabajáis con unas calidades que ya no son habituales.
Ismael: Tenemos obsesión con esto. Ahora trabajamos con restos de stock, pero si nos gusta un nuevo tejido también lo compramos. Intentamos que los materiales sean de la mejor calidad posible.
Sergio: Ya no se puede pagar lo que se pagaba por un tejido hace cinco años. Los precios han subido muchísimo y la calidad no es la misma. Un algodón que cueste esas barbaridades va a subir mucho el precio final al cliente. Compramos materiales de temporadas pasadas y si salen seis abrigos del stock, solo hacemos seis abrigos. Queremos intentar seguir produciendo así.
Ismael: Es complejo. En esta última colección no había camisas porque no teníamos tejido de camisas (risas).
Sergio: Ya no se puede pagar lo que se pagaba por un tejido hace cinco años. Los precios han subido muchísimo y la calidad no es la misma. Un algodón que cueste esas barbaridades va a subir mucho el precio final al cliente. Compramos materiales de temporadas pasadas y si salen seis abrigos del stock, solo hacemos seis abrigos. Queremos intentar seguir produciendo así.
Ismael: Es complejo. En esta última colección no había camisas porque no teníamos tejido de camisas (risas).
“Más que seguir una tendencia, proponemos prendas necesarias ya sea porque te protegen del frío o porque tú te sientes bien. Me parece la manera más honesta.” Sergio
Los materiales disponibles determinan el proceso de creación. ¿Con lo que tenéis, hacéis?
Sergio: Es una cosa y otra. Con lo que tengo, hago. Y luego, aprender que una colección no tiene que tener de todo como cuando empezamos. Entonces hacíamos tantos pantalones, tantas chaquetas, tantos blazers, tantos abrigos… y había veces que te quedabas en shock. Muchos diseñadores somos conscientes de que no es necesario producir tanto. Lo digo sinceramente.
Ismael: Me gusta pensar que de alguna manera nuestras prendas son como la gabardina de Burberry. Es una muy buena gabardina clásica. Nosotros proponemos algo parecido.
Sergio: Más que seguir una tendencia, proponemos prendas necesarias ya sea porque te protegen del frío o porque tú te sientes bien y lo compres como una pieza sin límite de caducidad. Me parece la manera más honesta. El hacer menos no significa que tengas menos trabajo. Nos hemos olvidado de las temporadas, así que en cierto modo somos más libres, asumiendo todas las consecuencias.
Ismael: Me gusta pensar que de alguna manera nuestras prendas son como la gabardina de Burberry. Es una muy buena gabardina clásica. Nosotros proponemos algo parecido.
Sergio: Más que seguir una tendencia, proponemos prendas necesarias ya sea porque te protegen del frío o porque tú te sientes bien y lo compres como una pieza sin límite de caducidad. Me parece la manera más honesta. El hacer menos no significa que tengas menos trabajo. Nos hemos olvidado de las temporadas, así que en cierto modo somos más libres, asumiendo todas las consecuencias.
Hay otro aspecto interesante y es que confeccionáis toda la colección en España.
Sergio: En el punto hemos mejorado muchísimo y trabajamos con talleres que están muy bien, con calidades muy buenas de tejeduría. Ojalá volvamos a los 80, cuando en Igualada había una maquinaria abismal. Ahora estamos buscando talleres continuamente porque no queremos irnos a producir fuera. La pena que es que la mayoría se van jubilando y no hay relevo.
Ismael: Como tenemos un pequeño atelier, yo confecciono muchas de las prendas. Disfruto mucho con eso.
Ismael: Como tenemos un pequeño atelier, yo confecciono muchas de las prendas. Disfruto mucho con eso.
Me ha llamado la atención el juego de palabras de las líneas de la colección: Envuelto/desnudo, ligero/pesado, tosco/sutil, sombra/luz. ¿Cómo lo explicáis?
Ismael: Eso es una constante en nuestra carrera y es muy complicado explicarlo. La única manera que tengo de explicar lo que tengo en la cabeza es utilizando palabras. Cuando pensamos las prendas visualizamos esas palabras.
Sergio: No sabemos hacerlo de otra manera y quizás está bien tomar ese camino que es el que nos hace entendernos a nosotros mismos Si tuviéramos que hacer un texto para prensa, tendríamos que entrar en un discurso altisonante que sería un poco falso y eso me parece feo. Estas palabras definen muy bien la colección. Nos gusta dejarlo abierto para que la gente pueda interpretarlo a su manera.
Sergio: No sabemos hacerlo de otra manera y quizás está bien tomar ese camino que es el que nos hace entendernos a nosotros mismos Si tuviéramos que hacer un texto para prensa, tendríamos que entrar en un discurso altisonante que sería un poco falso y eso me parece feo. Estas palabras definen muy bien la colección. Nos gusta dejarlo abierto para que la gente pueda interpretarlo a su manera.
El negro es el color omnipresente de la colección. Un color ligado a diversos significados, desde sofisticación hasta la tristeza y tradicionalmente está asociado con la formalidad y la solemnidad.
Sergio: Es una colección pensada en paralelo a la anterior, que era toda en blanco. Es el mismo sentimiento pero con diferentes matices que nos dan un sentido más rotundo sobre lo que queríamos expresar con el negro en esta ocasión. Hay tejidos que parecen de chándal y son sedas de alta costura. Hay muchas texturas dentro de la colección, con una gran presencia de un tejido que parece impermeable, como de motorista o chandalero, pero realmente es un tejido de alta costura.
El chándal no viene con cremallera; son presidias hechas a mano con botones de cristal. Es un look confuso. No sabes si vas a ir a un cocktail o a un botellón (risas). Un tejido que puede parecer de noche, pero de repente se transforma en un chaleco que te lo enrollas, te lo atas y en la cintura parece un fajín. Las chaquetas son abrigos muy grandes que llevan piel de cordero.
Hemos hecho prendas con aspecto de ropa interior, que parece una camiseta de algodón, con el calzoncillo de algodón tipo setentas y el pantalón largo de algodón tipo ropa interior en lana-seda-cachemira. Está planteado para ponértelo de día con una chaqueta. Es como un acto de libertad. Hay un bóxer que nosotros calificamos como pantalón para ir por la calle. Todo es de esa manera.
El chándal no viene con cremallera; son presidias hechas a mano con botones de cristal. Es un look confuso. No sabes si vas a ir a un cocktail o a un botellón (risas). Un tejido que puede parecer de noche, pero de repente se transforma en un chaleco que te lo enrollas, te lo atas y en la cintura parece un fajín. Las chaquetas son abrigos muy grandes que llevan piel de cordero.
Hemos hecho prendas con aspecto de ropa interior, que parece una camiseta de algodón, con el calzoncillo de algodón tipo setentas y el pantalón largo de algodón tipo ropa interior en lana-seda-cachemira. Está planteado para ponértelo de día con una chaqueta. Es como un acto de libertad. Hay un bóxer que nosotros calificamos como pantalón para ir por la calle. Todo es de esa manera.
Parece una invitación a tener una relación casi personal con cada prenda. Como una segunda piel que no sirve tanto para presentarse ante el mundo, sino a uno mismo. Te reconoces tanto en la prenda que acaba siendo un apéndice de ti mismo.
Ismael: Sí es verdad que se puede generar una cierta afectividad hacia las prendas. Eso sí que es algo que hacemos mucho.
Sergio: Es bonito crear sin unas pautas que puedan limitar. Estamos educados con una idea muy preconcebida de cómo hay que vestir. Se tiende a juzgar quién va mejor o peor vestido. Siempre digo que depende. He visto a gente que ha ido con una camiseta agujereada a un evento y otra que asiste con un traje de alta costura, y los dos pueden ir increíbles.
Sergio: Es bonito crear sin unas pautas que puedan limitar. Estamos educados con una idea muy preconcebida de cómo hay que vestir. Se tiende a juzgar quién va mejor o peor vestido. Siempre digo que depende. He visto a gente que ha ido con una camiseta agujereada a un evento y otra que asiste con un traje de alta costura, y los dos pueden ir increíbles.

Las camisetas que tienen algún agujero son las mejores.
Sergio: Cuando las veo en la gente, digo: qué maravilla. Me parece bonito, incluso lo más sofisticado del mundo. Me transmite un carisma y un halo de libertad muy bonitas.
En esta ocasión habéis presentado la colección de forma estática, exponiendo las piezas como parte de una instalación. Contadme cómo ha sido el proceso de esta propuesta, que creo que debería viajar por toda España. Seguro que hay un centro cultural vacío en cualquier provincia donde podrías exponer la colección.
Sergio: ¡Eso me mola, la verdad!
Ismael: Pero poco, por favor, que no me da la vida. Todo lo hemos montado nosotros: los focos, los neones, los monitores, retocamos las fotos, hicimos el collage, los calcetines que forman parte de la instalación se hicieron de yeso y acrílicos para darles brillo… absolutamente todo. Crear un espacio que tenga este aspecto teatral nos encanta. Alquilamos una máquina de humo e iluminamos las prendas con luz indirecta suficiente para poder ver las texturas de cada pieza y el ambiente general. Como era en una galería de arte, pusimos tres lonas, una llevaba el nombre de la colección, otra un gato negro, y para que entrase la gente, lo hacían a través de otra lona con la foto de un pecho masculino.
Sergio: Simbolizaba la textura del hogar, la piel, el pelo. Esa preciosidad te invitaba a entrar al espacio sin que se adivinara lo que había dentro.
Ismael: Pero poco, por favor, que no me da la vida. Todo lo hemos montado nosotros: los focos, los neones, los monitores, retocamos las fotos, hicimos el collage, los calcetines que forman parte de la instalación se hicieron de yeso y acrílicos para darles brillo… absolutamente todo. Crear un espacio que tenga este aspecto teatral nos encanta. Alquilamos una máquina de humo e iluminamos las prendas con luz indirecta suficiente para poder ver las texturas de cada pieza y el ambiente general. Como era en una galería de arte, pusimos tres lonas, una llevaba el nombre de la colección, otra un gato negro, y para que entrase la gente, lo hacían a través de otra lona con la foto de un pecho masculino.
Sergio: Simbolizaba la textura del hogar, la piel, el pelo. Esa preciosidad te invitaba a entrar al espacio sin que se adivinara lo que había dentro.
¿Provocasteis muchas reacciones?
Ismael: Era curioso ver la reacción de la gente cuando preguntaban si podían entrar por allí (risas). Hay gente que sí lo percibía pero otra que no se daba cuenta. Luis Venegas se dio cuenta en seguida (risas). Nosotros proponemos y luego la gente lo recibe como quiere.
Habéis colaborado en multitud de ocasiones con Daniel Riera. ¿Qué relación establecéis con otros creativos para afianzar vuestras colecciones?
Sergio: Con Daniel somos amigos y siempre está. Nos entendemos muy bien y nos encanta su visión de lo que hacemos. Somos muy cercanos y amigos, pero lo tratamos como el fotógrafo que es y la importancia que tiene. Después de tantos años colaborando, sigue siendo un lujo trabajar con él. Todos hemos ido evolucionando y seguimos encontrándonos. Ahora llevamos un tiempo en que estamos esperando el momento para hacer algo nuevo. Tenemos una lista importante de fotógrafos y artistas con los que nos gustaría colaborar.
Diane Pernet os considera los Viktor & Rolf españoles. En el pasado, habéis presentado colección en la Semana de la Moda de Hombre de París. Hace un tiempo, hicisteis una edición limitada de prendas para la Fundación Tom of Finland. ¿Cuál es vuestra proyección internacional en este momento?
Ismael: Ya nada es lo que era (risas). Esa cosa que había antes de imperfección en lo que se hacía se ha perdido. Los desfiles ya no tienen la misma vibra. Antes tenías a una Veronique Branquinho haciendo su desfile en un sótano. Había poco presupuesto y lo que ibas a ver era algo auténtico.
Sergio: Marcas como Lutz o Wendy Jim son de las grandes maravillas que siguen sorprendiendo y son necesarios para dar vida a la moda. Las marcas de lujo cuentan con cabezas visibles que tienen un talento descomunal, pero si juntas todo lo que hacen las casas, creas un macro Ale-hop. Todas tienen el llaverito, la cucharita, complementos para ir de camping, el calcetín con un osito, montan desfiles con ochocientos modelos y tres mil salidas, fiestas, cenas.
Yo digo, ¿por qué no podemos dejar de comer y viajar tanto y volvemos a lo terrenal? La moda ha montado una fantasía como si fuéramos de otro mundo, y realmente somos gente común que vamos al súper. Antes éramos un grupo de gente creativa que estaba haciendo cosas sin medirnos por la cuenta de resultados. Me gustaría que todo fuera más ligero, o más anárquico.
Sergio: Marcas como Lutz o Wendy Jim son de las grandes maravillas que siguen sorprendiendo y son necesarios para dar vida a la moda. Las marcas de lujo cuentan con cabezas visibles que tienen un talento descomunal, pero si juntas todo lo que hacen las casas, creas un macro Ale-hop. Todas tienen el llaverito, la cucharita, complementos para ir de camping, el calcetín con un osito, montan desfiles con ochocientos modelos y tres mil salidas, fiestas, cenas.
Yo digo, ¿por qué no podemos dejar de comer y viajar tanto y volvemos a lo terrenal? La moda ha montado una fantasía como si fuéramos de otro mundo, y realmente somos gente común que vamos al súper. Antes éramos un grupo de gente creativa que estaba haciendo cosas sin medirnos por la cuenta de resultados. Me gustaría que todo fuera más ligero, o más anárquico.
“Esa cosa que había antes de imperfección en lo que se hacía se ha perdido. Los desfiles ya no tienen la misma vibra.” Ismael
¿La relación con los compradores internacionales sigue existiendo?
Sergio: Hay que encontrar un ajuste entre lo que es el proyecto y las necesidades del comprador. Tendríamos que retomarlo bien porque es lo que funcionaba. La prensa aquí nos ha tratado muy bien, pero cuando conocimos a Diane Pernet fue de las primeras personas que nos apoyó. A cambio de nada. Diane tiene un estatus pero no abandona a las marcas como nosotros. Si de repente sale alguien interesante, no dudes que ella va a estar apoyándole. Estoy seguro de que si nosotros mañana decidimos hacer algo en París, vendrá. Esto está muy bien.
Ismael: Somos conscientes de que nuestros principales mercados son Estados Unidos, Reino Unido y Alemania. Tenemos un poco abandonado el mercado asiático por los costes que representa, aunque tenemos un cliente en Singapur que sigue comprando. Honey Dijon nos escribió personalmente y compró muchas prendas de la colección Tom of Finland, y eso se agradece. Además me consta que compra a otra gente y ha ido haciéndose con una colección importante. Es muy inteligente y me parece interesante todo lo que transmite y lo fiel que es a la música que pinchaba hace treinta años.
Ismael: Somos conscientes de que nuestros principales mercados son Estados Unidos, Reino Unido y Alemania. Tenemos un poco abandonado el mercado asiático por los costes que representa, aunque tenemos un cliente en Singapur que sigue comprando. Honey Dijon nos escribió personalmente y compró muchas prendas de la colección Tom of Finland, y eso se agradece. Además me consta que compra a otra gente y ha ido haciéndose con una colección importante. Es muy inteligente y me parece interesante todo lo que transmite y lo fiel que es a la música que pinchaba hace treinta años.
La barrera del género se ha diluido en la moda masculina. ¿Cómo habéis contribuido a ello?
Sergio: Hay una gran diferencia desde que empezamos a ahora. Actualmente hay de todo para hombre. Cuando empezamos no teníamos la intención de revolucionar nada. Simplemente proponíamos y nos presentábamos como somos. Ya sabíamos que íbamos a tragar con todo lo que hemos tragado por arriesgarnos. Me hace gracia cuando alguien dice que le señalan porque hace ropa para maricones. Eso nos lo han dicho siempre. Aparte, ni que todos los maricones vistieran igual. Me parece tan absurdo.
¡Pero si la mayoría viste con traje y corbata!
Sergio: Sí, sí, y son los que más pagan (risas). Las propuestas más indecentes siempre provienen de ellos. Siempre hemos considerado que nuestra moda era algo punk y muy honesta. Sin pretensiones de ningún tipo, como tanta otra gente que ha podido crear desde la libertad y con valentía.
Me parece interesante esa referencia a tener una actitud punk desde vuestros inicios y que la sigáis manteniendo. Después de tantos años en la industria, ¿qué evolución ha habido en estos años? ¿Qué es irrenunciable en vuestro trabajo?
Sergio: Creo que mantenemos el mismo espíritu y esa libertad a la hora de expresarnos y hacer cosas. Sientes miedo pero tiras hacia adelante a pesar de que nos pueda ir en contra hacer determinadas cosas. Seguimos teniendo claro lo que queremos hacer. Simplemente es ser honestos. Eso es el respeto absoluto hacia los que se interesan por lo que hacemos y con nosotros mismos. Igual no es la forma correcta de llevar una empresa, pero es la nuestra. Sí, seguramente haya algo punk en todo ello.
La nueva colección destaca por la utilización de materiales de calidad como satén de lana, tafetán de seda impermeabilizada, seda lavada y lana cachemira, además de contar con detalles exclusivos como deshilachados y acabados a mano. ¿Cómo hacéis para no perder dinero?
Ismael: Es complejo (risas). En algunas prendas bajamos el margen porque preferimos que esté acabado como debe estar, y en otras quizás subimos un poco más. También negociamos descuentos con nuestros proveedores de tejidos. Nos gustaría mantener la calidad a pesar de que determinados materiales han subido de forma desorbitada. Hay piezas que es inamovible que sean algo más caras porque son de seda con acabado impermeable, más el acabado del prensado, pero intentamos equilibrar el precio. Un suéter de lana merino de calidad tiene un precio. Nuestro funcionamiento es que siempre va a variar en función del precio del tejido.

¿Qué no os gusta de la industria de la moda?
Ismael: Al final somos pocos, pero somos muchos pocos. Hay que intentar llegar a esa gente. Todos los que estamos en la resistencia tenemos que labrarnos nuestro camino y estar en los sitios en los que crees que debes estar con gente que te entiende y entiendes.
Sergio: En vez de crear una distancia entre diseñadores, tendríamos que estar muy agradecidos de que haya gente independiente en el mercado, más o menos cercanos a ti. Estar rodeado de gente que tiene iniciativas y va empujando es una gozada. Tendríamos que darnos más palmaditas en la espalda, que muchas veces hacen falta. Y darlas de verdad… Lo vuelvo a decir: Lutz es lo puto más grande. Somos muchos los que intentamos sobrevivir a todos los cambios y a la vorágine que hay ahora.
Antes había política y pasarelas de por medio y el diseñador era una pieza para rellenar. Ahora es eso más otras cosas que van a una velocidad inalcanzable. La gente lo quiere todo inmediato. ¡Lo único que falta es que el jersey que compras online salga del WhatsApp! (Risas). Los diseñadores no somos más especiales que los demás.
Sergio: En vez de crear una distancia entre diseñadores, tendríamos que estar muy agradecidos de que haya gente independiente en el mercado, más o menos cercanos a ti. Estar rodeado de gente que tiene iniciativas y va empujando es una gozada. Tendríamos que darnos más palmaditas en la espalda, que muchas veces hacen falta. Y darlas de verdad… Lo vuelvo a decir: Lutz es lo puto más grande. Somos muchos los que intentamos sobrevivir a todos los cambios y a la vorágine que hay ahora.
Antes había política y pasarelas de por medio y el diseñador era una pieza para rellenar. Ahora es eso más otras cosas que van a una velocidad inalcanzable. La gente lo quiere todo inmediato. ¡Lo único que falta es que el jersey que compras online salga del WhatsApp! (Risas). Los diseñadores no somos más especiales que los demás.
¿Cómo convivís con la realidad que os rodea? ¿Qué cambiaríais a mejor?
Sergio: Pienso que tienes que entender de una manera parcial lo que sucede en el mundo. Sabemos que la cosa no va bien; bien, bien, no lo veo (risas). Tienes que coger una parte del mundo. En Madrid mismo, coges tu parte. Lo demás no va conmigo. Además, no puedes luchar contra ello. A poder ser, que no haya intercambios, o los justos para convivir. Intentamos vivir de manera independiente con la gente que nos rodea aunque no piensen como tú. Llevamos muy bien hacernos mayores, incluso con una sonrisa.
Aquí en Madrid hay un mix muy salvaje, casi kamikaze, muy loco. Hay mucho de todo y todo mezclado. Y eso mola mucho. Veo a la gente joven muy libre, con mucho empuje, quizás no tienen un discurso pero les mueven sus intereses y eso está muy bien. En Madrid choca mucho porque es eso o todo lo contrario: Jara y Sedal.
Aquí en Madrid hay un mix muy salvaje, casi kamikaze, muy loco. Hay mucho de todo y todo mezclado. Y eso mola mucho. Veo a la gente joven muy libre, con mucho empuje, quizás no tienen un discurso pero les mueven sus intereses y eso está muy bien. En Madrid choca mucho porque es eso o todo lo contrario: Jara y Sedal.
En su último libro, el filósofo Byung-Chul Han abandera una tendencia que quiere salvarnos de la dictadura de la acción y nos aconseja no hacer nada. ¿Os interpela de alguna manera?
Ismael: Parcialmente. Lo explicábamos al principio con respecto a nuestras colecciones, que no son colecciones sino ediciones de prendas. Si nos da tiempo a sacar una cazadora y un abrigo, esto es lo que hay. No voy a hacer un esfuerzo por sacar veinte más que van a ser inútiles. Preferimos darnos el tiempo de trabajar en una prenda y, cuando esté preparada, presentarla.
Sergio: Estoy en parte de acuerdo en la importancia de encontrar el equilibrio entre lo que haces y la tranquilidad que te das a ti mismo para poder parar. Es necesario mentalmente para poner los pies en la tierra. Se necesita. Hace falta reconectarse con uno mismo. Somos personas a las que les gusta estar haciendo cosas. La mente está estructurada de una forma que siempre necesita estar en activo, incluso de manera introspectiva.
Sergio: Estoy en parte de acuerdo en la importancia de encontrar el equilibrio entre lo que haces y la tranquilidad que te das a ti mismo para poder parar. Es necesario mentalmente para poner los pies en la tierra. Se necesita. Hace falta reconectarse con uno mismo. Somos personas a las que les gusta estar haciendo cosas. La mente está estructurada de una forma que siempre necesita estar en activo, incluso de manera introspectiva.
Ahora que habéis presentado la colección en público, supongo que tendréis una sensación de vacío.
Ismael: A mí me pasaba mucho más antes. Acababa los desfiles derrotado.
Sergio: A nosotros nos ha costado mucho volver a ser públicos. Cuando lo dejamos y trabajamos en la universidad, te conviertes en otra cosa. Volver ha sido muy costoso, aun estando muy agradecidos a la gente que viene siguiéndonos desde hace mucho tiempo. Ha sido difícil para nosotros, pero lo seguimos intentando. Hay que cuidarse, sinceramente. Tiramos adelante con nuestra propuesta y veremos cómo va. Además, estamos abiertos a muchas cosas pero no queremos una atadura total. Veremos qué pasa en el futuro.
Sergio: A nosotros nos ha costado mucho volver a ser públicos. Cuando lo dejamos y trabajamos en la universidad, te conviertes en otra cosa. Volver ha sido muy costoso, aun estando muy agradecidos a la gente que viene siguiéndonos desde hace mucho tiempo. Ha sido difícil para nosotros, pero lo seguimos intentando. Hay que cuidarse, sinceramente. Tiramos adelante con nuestra propuesta y veremos cómo va. Además, estamos abiertos a muchas cosas pero no queremos una atadura total. Veremos qué pasa en el futuro.











