El viernes nos hicieron viajar. Y no fue en avión, sino en un torbellino de gastronomía, estética italiana y moda en su decoración. El viernes 4 de abril, el grupo Big Mamma aterriza en Barcelona con su primer local, Gloria Osteria, y lo hace por todo lo alto: con un espacio de mil metros cuadrados que nos lleva a la extravagancia de los años setenta en Italia con dos alturas y una terraza. Un espacio en el que hemos visto pasar el Bellavista del Jardín del Norte de la familia Messi y Salvaje.
Situado en Enric Granados, 86, el nuevo local en la capital catalana llega después del éxito rotundo con Bel Mondo, Villa Capri y Circolo Popolare en Madrid. Un espacio donde el maximalismo es religión y cada detalle, desde los chandeliers de Murano hasta las esculturas lumínicas de Jacopo Foggini, pasando por los cuadros de Salavatore Ferragamo, gritan glamour y estética setentera. “Siempre hay un hilo conductor a nivel estético, de carta y diseño, aunque todos los restaurantes del grupo son diferentes”, nos dice Tigrane Seydoux, cofundador de Big Mamma.
Pero hablemos de lo importante: la comida. Aquí se hace la pasta cada día a mano, la trufa llega directa de Piemonte y el parmigiano reggiano madura veintidós meses bajo el ojo de Paolo Gennari. El chef ejecutivo de España, Daniele Tasso, se ha encargado de que cada plato sea puro espectáculo, desde los ravioli all’ossobuco con jus de viande y salsa de azafrán hasta el tonno tonnato, sutiles cortes de atún crudo Balfegó, crema de atún, alcaparras y salsa de soja. Pero el plato que nos hizo volar la cabeza fue el casoncelli al bogavante: casoncelli hechos a mano rellenos de bogavante, gambas y bisque, salteados en beurre blanc y con un tartar de gambas frescas. Sí, lo sabemos, se te está haciendo la boca agua.
No ha sido fácil llegar hasta aquí. Tres años de búsqueda, cincuenta locales visitados y un año de obras después, Gloria Osteria es una realidad. Un equipo de cien personas se encarga de que la experiencia sea redonda. ¿Lo mejor? Que esto es solo el principio. Porque Big Mamma no ha venido a Barcelona de paso; ha venido a quedarse.






