“Couturier solo hay uno. Es Balenciaga”. Así lo definían otros diseñadores de la época como Christian Dior, Hubert de Givenchy o Coco Chanel. Y es así como Disney+ ha retratado en la gran pantalla al arquitecto y escultor de la moda, a través de un biopic en forma de serie de seis capítulos donde confluyen éxito, inseguridades, técnica e intuición para recrear la etapa parisina del diseñador original de Getaria, que se extendió a lo largo de tres décadas.
Si Cristóbal abriera los ojos a día de hoy se echaría las manos a la cabeza. Su prudente carácter, que a regañadientes cedió en conceder una entrevista a la periodista Prudence Glynn, le hizo mantener una discreción absoluta en cuanto a su figura. Este misterio que caracterizaba su mundo interior choca de lleno con el envoltorio del mundo de la moda actual, donde el contenido en gran parte es competencia, crítica y apariencia. Y es que quizás, esta vez Disney+ nos ha llevado a casa el matiz que ha caracterizado a muchos de los verdaderos artistas que nos ha dado la historia: el conflicto entre identidad, resultado, técnica y exigencia. Un conflicto que hace que la vida del creador solo cobre sentido con su obra y donde la obsesión y el trabajo toman las riendas a bordo de una personalidad humilde, perfeccionista y a su vez fascinante.
El diseñador, interpretado a la perfección por Alberto San Juan, crece en un entorno humilde aprendiendo el oficio de su madre, costurera, y demostrando el talento desde sus inicios, lo que le hace ganarse el apoyo de quienes sabían reconocerlo. Es el estallido de la Guerra Civil Española el motivo por el que se ve obligado a huir del país para establecerse en París, donde abre un atelier y presenta su primera colección. En la capital francesa se desencadena el hilo conductor de la serie, que nos muestra su lado interno más hermético, miedoso e inseguro que, entre otras cosas, intenta ocultar su homosexualidad y la relación sentimental que mantiene con el sombrerero Wladzio d’Attainville, un aristócrata polaco-francés con una fuerte intuición para la moda que se convirtió en su mano derecha. 
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A lo largo de sus seis capítulos, la serie nos hace ver cómo no todas las circunstancias iban a favor del diseñador, desde la situación política con la ocupación nazi de París hasta la dura crítica de Carmel Snow, directora de Harper’s Bazaar, acerca de la falta de su discurso creativo. Sin embargo, son todas estas piedras en el camino las que empujan, transforman y dan a luz en su forma más sincera la fascinante figura que era Balenciaga personal y profesionalmente, como demuestra con su apoyo a la figura de Hubert de Givenchy o como declaraba la veterana Cocó Chanel: “Hace cirugía estética con los detalles. Los demás diseñamos, él inventa, es un verdadero costurero que sabe hacerlo todo”. 
Este cuidado absoluto que el diseñador aplica tanto a sus diseños como a su vida privada es el mismo con el que se desarrolla la serie, paulatinamente y con una atención plena en el detalle para retratar de la manera más fiel posible la evolución, personalidad y obra del modisto, con el que a veces se hace difícil tratar por su obsesión con el control y deseo de pasar por desapercibido. Serán los acontecimientos y los marcados rasgos del carácter del diseñador los que dicten la evolución la Maison, ya que tendrá que ceder, reinventarse, luchar y ocultar para crear el legado que nos dejó. 
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Los directores Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga, también responsables de la multipremiada película La trinchera infinita, y con Lourdes Iglesias como guionista, ahora dirigen esta miniserie y nos adentran en el círculo social del diseñador, donde, a pesar de las diferencias entre los diseñadores, los intereses económicos y la competencia palpable, también se hacen presentes el apoyo y la calidad humanas.
No podemos pasar por alto la calidad escenográfica y de vestuario que hacen de los seis capítulos una verdadera obra de arte a nivel visual y compositivo, con Bina Daigeler y Miren Arzalluz a cargo de la tarea de vestuario. De hecho, a modo de presentación, a finales de diciembre se inauguró en el Real Jardín Botánico de Madrid una exposición donde apreciar estas réplicas en primera persona y con todo lujo de detalle –y anunciaron, de hecho, que se alarga hasta el 31 de enero–. Bina, Miren y el resto del equipo involucrado han conseguido llevar a cabo una impoluta recreación del universo Balenciaga así como del resto de diseñadores que aparecen en la serie española, que la ha convertido en un must para todo amante de la moda este 2024.
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