Las buenas compañías es una película dura que relata una historia inspirada en las vivencias de las mujeres de una organización feminista de Erranteria y la protagonista, Bea, nos transmite la rabia y la fuerza de todas ellas con una sola mirada. Algo vio Sílvia Munt, su directora, en Alícia Falcó para darle este papel que la ha llevado a estar nominada a los Premis Gaudí en la categoría de Interpretación Revelación. Fue una conexión especial, ambas lo sintieron al momento y algo nos dice que no será la última vez que conecte así con un personaje.
Aunque esa agresividad que muestra en la pantalla está oculta en su vida personal. Solo hace falta charlar un rato con ella para ver que es dulce y agradable y que tienes que profundizar mucho para llegar a ver esa mala leche (eso, o pillarla trabajando). Alícia hasta ahora siempre se ha presentado como una chica de cau a la que le gustan la pasta y la montaña, y pese a todos los cambios que está experimentando quiere mantener esa parte tan ligada a sus orígenes. ¿Seguirá así ahora que ha fichado por Netflix? Porque tal como acaba de anunciar en redes sociales, ha empezado el rodaje de El refugio atómico, una serie distópica creada por Álex Pina y Esther Martínez Lobato (La casa de papel, Berlín, Sky rojo, Vis a vis), y justo la hemos pillado antes de que empiece este ajetreo.
Las vistas a su barrio y uno de los peores platos de espaguetis a la carbonara que habrá probado jamás fueron lo justo y necesario para que se sintiera como en casa e hiciera algo que teme hacer en exceso, hablar de ella. Pero cuando todo va tan rápido y cuesta asimilar lo bueno que te está pasando, a veces hablar de ello te ayuda a ser un poco más consciente de los pasos que estás dando. Ella lo tiene claro, no hay prisa. Si la razón que te lleva a ser actriz es jugar, ¿qué más quieres que seguir jugando?
¿Qué tal estás? Aparte de pelirroja.
Estoy muy pelirroja, ha sido heavy este cambio. Muy bien, estoy en una época de cambios, de hecho justo hoy me voy a Madrid, que me estoy mudando por trabajo y estaré unos meses allí. Feliz y relajada porque he tenido dos meses de vacaciones para descansar, pero a la vez no me paran de pasar cosas intensas. Así que estoy bien pero acelerada todo el rato.
Justo iba a comentar que has venido con la maleta, estás un poco ajetreada.
Sí, sobre todo por el tema mudanza. Por suerte he podido vivir en Barcelona toda mi vida, que es de donde soy, y sí que he trabajado fuera periodos de mes y medio o dos meses, pero ahora por primera vez me voy a vivir a Madrid hasta septiembre. Voy por trabajo pero también me hace ilusión y me apetece conocerla. Y claro, voy con la maleta arriba y abajo, haciendo media semana en una ciudad y media en la otra.
Ahora te vas a Madrid y también estuviste unos meses en València, pero tu eres de Sants, el mejor barrio del mundo. Por curiosidad, ¿conoces más actores del barrio? Yo conozco a Josh Climent que fue al Empe (instituto) y bueno, allí diría que también estudió Laia Manzanares.
¡Qué buena pregunta! Claro, Laia Manzanares estudió en el Empe, que es Sants, o sea que es bastante probable que sea de aquí. Me gusta pensar que sí. Y de hecho nos conocimos después, ¡qué fuerte la vida! Yo fui al Maragall, que ya es l’Eixample, porque fue cuando me mudé y allí fue la Rosalía. El mundo es muy pequeño. En Sants están Els pastorets de Sants y hay mucha actividad teatral amateur. Quiero decir que es un barrio muy vivo y muy artístico. Así que hayan seguido profesionalmente también está mi amigo Roc Martínez, que es de aquí y es actor. Y sí, yo soy de Sants. Me mudé y me da un poco de pena, pero siempre digo que mi corazón sigue en Sants.
A Madrid de momento nos puedes decir que vas a conocer la ciudad pero, ¿a València que fuiste a grabar?
(Risas) A Madrid puedo decir que voy por un rodaje largo, por eso me mudo. Y a València fui por Dieciocho, una serie que rodamos allí y en Canarias que va sobre una historia de amor entre un chico menor extranjero no acompañado, y yo, que soy valenciana. Que claro, tuve que practicar el acento valenciano porque no es el mismo que el barcelonés, ni de coña. Pero fue muy guay, es una historia pequeña de seis capítulos muy casera y quedó algo muy bonito. Y entre València y Canarias… no paro de viajar.
¿Qué tal fue esa experiencia? ¿Era la primera vez que vivías fuera de Barcelona?
No, viví dos meses en Donosti por la película Las buenas compañías. Para mí esta fue la primera vez que sentí que vivía fuera. Pero sí que allí viví con la otra actriz, Elena Tarrats, que me hizo de hermana mayor y cuidó mucho de mí, y en València fue la primera vez que viví sola en una casa. Durante dos meses también y trabajando. Me gustó mucho, es que una vez me adapto a la ciudad… me encanta viajar por trabajo.
Te iba a preguntar sobre eso. Estás descubriendo de muy joven lo que es vivir fuera de casa, eso significa que te están yendo bien las cosas, pero aparte parece que lo llevas muy bien.
He descubierto que me gusta mucho vivir sola y de hecho, en Madrid, aunque tenía la opción de compartir piso con amigas, he cogido uno por mi cuenta. Lo que me pasa es que cuando llevo un mes, me quiero quedar para toda la vida y estoy superbien y contenta, pero las primeras semanas se me hace raro. Me siento desubicada y pequeña en un piso sola porque vengo de vivir con mis padres, y a veces siento que soy demasiado joven para estar haciendo esto. Aún así, me encanta y me parece una oportunidad para madurar, conocer mundo y conocerse a una misma.
Desde pequeña querías ser actriz, ¿te esperabas que fuera así? ¿Sientes que estás empezando a vivir la vida que querías vivir?
Quería ser actriz porque para mí era brutal poder jugar a esto toda la vida. Empecé con el teatro y me ayudó mucho psicológicamente a perder la vergüenza y abrirme a la gente, y entonces hice la peli de La por (El miedo) con diez añitos y en el rodaje me lo pasé tan bien que pensé que quería hacer esto para siempre. O sea que sí, creo que he cumplido mi sueño porque la Alícia pequeña estaría orgullosa.
Eso no quita que también he descubierto partes de la profesión no tan divertidas, como que hay mucho curro, que es un trabajo muy cansado, que hay relaciones de poder… O sea que no es ‘voy a jugar y a olvidarme de todo’ porque no eres libre. Pero como en todos los trabajos, vamos, uno nunca es libre del todo y siempre habrá cosas buenas y cosas malas. Lo que intento es mantener ese juego durante los rodajes, pasármelo bien con el personaje y hacer piña con el equipo, que es lo que me llena. No me arrepiento para nada de haber tirado por aquí.
Un año antes de hacer La por, teniendo nueve años, tuviste un papel en La familia irreal, una obra teatral de la compañía Dagoll Dagom, y dos años más tarde, tu primera aparición en televisión con El crac, donde trabajas con actores como Joel Joan o Julio Manrique. Fuentes cercanas me han dicho que eso te marcó, ¿qué recuerdo tienes de todo aquello?
Ostras, ¿Julio Manrique? A él no lo conocí. Qué pena, ahora quiero trabajar con él. Pero a Joel Joan sí, fue muy bestia, ¡para mí era el Joel Joan de Plats bruts! Ves, aquí aún era como en La por, yo iba a pasarlo bien y flipaba con todo. Aparte que siendo la niña te dan libertad y justamente te hacen interpretar desde el juego. El crac fue muy divertido porque mi personaje tenía como ídolo a Joel Joan por una movida de un trasplante de riñón o no sé qué, y me tocó interpretar con él. Recuerdo hasta el momento de contarlo en clase. Como anécdota, fui con mi peluche y no sé cómo me dejaron colarlo en la escena, entonces salía mi peluche en El crac. Todo eran cosas guays.
En La familia irreal, igual. Bueno, ahora que lo recuerdo hubo un drama. Yo tenía mi papel y luego había el de otro niño que al final no pudo venir, entonces me dijeron de hacer de niño porque su personaje era más importante. Y yo, con nueve años, dije que ni de coña y me puse a llorar. Total, que al final hice de niña. Fueron experiencias muy locas que ahora recuerdo y pienso, qué heavy.
Tienes una formación muy completa pero sobre todo centrada en lo teatral y, de hecho, has actuado en el Teatre Lliure. Pero has ido haciendo de todo: teatro, cine y tele. ¿Qué es lo que más te gusta?
Ahora mismo te diría que el cine, pero también lo relaciono mucho con las series y la tele. Hacer Las buenas compañías para mí fue un antes y un después. Me gusta mucho el cine entendiéndolo como explicar historias en un largometraje que luego la gente ve en una sala de cine. Creo que junta todas las cosas que me gustan de trabajar de esto. Pero son tan distintas… Lo que más he hecho son series, que es de lo que más hay, y es otra dinámica que también me gusta mucho.
El teatro es muy diferente, siempre he dicho que me gusta más trabajar con cámara, pero me da una sensación de aterrizar y poner los pies en el suelo el salir al escenario y saber que todo es el momento y que no hay cortes. El trabajo en equipo y la rutina también es otra cosa totalmente. Me gustaría volver a hacer teatro dentro de poco porque en el cine y la tele es como que vas haciendo cosas y ni te enteras, entonces volver a hacer teatro en Catalunya siempre va bien. Aparte aprendí mucho con él. Pero de momento cine, me gusta mucho jugar con la cámara, me siento muy cómoda con ella.
Uniendo hilos, ¿sabes que Manrique será el nuevo director del Lliure en febrero?
¿¡A sí?! Sabía que cambiaban de director, que antes estaba Martel, pero no tenía ni idea de que iba a ser él. No me entero de nada, estoy súper fuera. ¡Qué bestia! Me encanta, quiero trabajar con Manrique. Es que a mí los actores de teatro me fascinan. Los de tele y cine también, pero hay algo del teatro que está tan vivo que me encanta. Me acabas de dar una alegría. Hubo alguien que me dijo que a lo mejor iba a ser una mujer, pues no. Bueno, Manrique está estupendo.
Hablemos de ti. Eres una tía con carácter y personalidad, y algo que gusta mucho de ti es que transmites mucha fuerza con la mirada. Eso mismo es lo que te ha dado algunos de tus papeles, pienso en Bea de Las buenas compañías, un papelón, y en Bruna de Ser o no ser, que juega el rol de la alternativa y es una chica muy decidida. ¿Te gusta que se te asocie esa fuerza?
Bua, es una muy buena pregunta, me gusta mucho. Debo decir que tengo carácter y sobre todo lo que dices de la mirada, que transmito mucho con los ojos y eso es guay. Pero creo que mi personalidad es menos fuerte o menos agresiva. Sí que hay algo pero es muy interno y no lo muestro tanto, y curiosamente siempre me ponen personajes así que muestran seguridad como has dicho tú. Me gustan porque son un reto, especialmente el de Bea, que fue mi primera vez de protagonista. Al final estoy sacando ese lado más duro y enérgico que todos tenemos, pero que yo lo tenía que encontrar porque no suelo mostrarme así.
Quizás en un ambiente de trabajo sí que me pongo más la coraza de seguridad, pero Alícia no es tan así. Fue especial experimentar con Bea la corporalidad, la forma de mirar y de hablar. Y siempre digo que un trocito de cada personaje se queda en mi persona. Recuerdo cuando volví a Barna después de estar en Donosti grabando que iba caminando por la calle y si veía situaciones un poco chungas sentía que se despertaba esa parte de mí, y creo que está bien tener una parte así. También te digo que me encantaría hacer un personaje totalmente distinto.
No sabía si preguntártelo.
Yo creo que todos los actores tenemos esa visión de que cuanto más distintos sean nuestros personajes, mejor. A mí me gusta mucho hacer esto pero tampoco me quiero encasillar en un tipo de personaje. Quiero hacer de todo, distinto a mí y como más, mejor.
Creía que me ibas a decir que era algo muy tuyo lo del carácter y la fuerza, me ha sorprendido que digas que lo has tenido que trabajar. Porque pienso en ti detrás de la actriz que ve el público y veo una chica de cau, hija única, de barrio obrero… hay todo un señor background. ¿Qué respondes si te hago la pregunta un poco chorra de quién es Alícia?
Un poco lo que has dicho. A ver, la industria en la que trabajo es complicada y siempre estás en el punto de mira. Existe esa relación con la fama, las redes, que la gente opine de ti, o que se mezclan los personajes con tu persona y tu intimidad. Que a mí no me ha pasado todavía, tengo la suerte de haber trabajado sin haber tenido un gran impacto a nivel de visibilidad o fama. Pero sé que igual que sube, todo esto también baja, de golpe un día eres la más conocida y al siguiente no le importas a nadie. Por eso… perdón, me he ido por las ramas.
"No sé cómo me definiría, de pequeña siempre decía: soy Alícia, soy de cau y me gustan la pasta y la montaña. Y aún lo digo."
Me encanta, acaba.
Por eso mismo no sé si toda la vida podré seguir diciendo lo que ahora digo de: soy de cau, de Sants y demás. Pero creo que lo bueno no es tanto que lo diga, sino que hay una parte de mi personalidad que inconscientemente lleva un trasfondo político y social muy integrado en mí por mis orígenes. Me encanta estar haciendo esta entrevista en Sants (risas).
Delante de l’Estació, además.
Ideal. Pues eso, es como que esa parte está dentro de mi persona y me gusta que sin necesidad de verbalizarla se note. No es necesario que diga que soy de cau para que la gente vea cuáles son mis valores, que evidentemente también vienen de otros lados como de la educación de mis padres. Y no sé cómo me definiría, de pequeña siempre decía: soy Alícia, soy de cau y me gustan la pasta y la montaña. Y aún lo digo realmente. No sé, soy muy normal.
Mola tener ese sello que habla por ti.
Sí, y da miedo perderlo. Yo me lo repito y de momento me sale natural, pero este mundo es como una nube y es muy fácil perderse. Por eso agradezco mis raíces y me gusta volver a mi barrio, a mi casa. Tengo muchas ganas de irme a Madrid pero sé que volveré en algún momento porque necesito recordarme quien soy.
Ahora hablemos de Bea. Es un personaje basado en una persona real, antes de nada quiero preguntarte, ¿has tenido la oportunidad de conocerla? 
Sí, más o menos. Bea no es una persona concreta con el mismo nombre y calcada al personaje, es una de las mujeres de la organización feminista de Errenteria, un pueblecito del País Vasco, y yo conocí a todas las mujeres de esa organización. Fue muy emocionante y a la vez imponente porque luego tienes que interpretar a alguien vivo que ha vivido lo que tú cuentas. Entonces, para aclararlo, la historia familiar y romántica que vive Bea es ficción, pero el tema de la organización sí que se basa en estas mujeres y hay una concretamente que es la ‘prota’, que ya protagonizó un documental en el que hablaban de su historia. Las conocí y fue muy bonito a la vez que muy loco, iba a interpretar una escena que ellas habían vivido.
Igual Bea no es una persona como tal, pero sí que hay una protagonista y es la que tú interpretas.
Sí. Pero Bea no tiene exactamente su personalidad, su historia, su vida y su físico, sino que está inspirada en la historia de todas las mujeres en general de la organización y especialmente en la de una que fue también la que habló con la directora. Quiero decir que no hay una relación tan directa. Luego, por ejemplo, hay detalles como que una chica en la ficción se llama Asun y hay una Asun en la organización feminista, que son conexiones con la realidad. Pero Bea es ficción.
Mejor me lo pones. Sílvia Munt se sintió muy identificada con esta historia y creó este personaje al que le añadió un carácter y una personalidad, que deben salir en parte de ella. Y de todo el casting, la persona que ve que puede interpretar ese papel eres tú, ¿cómo fue prepararlo?
Una locura. Hubo tantas fases y tantas cosas. Es muy guay porque Bea tiene una parte de Sílvia como tú dices –una parte de las mujeres de Rentería– y la que pongo yo interpretando el personaje. Mola como yo soy Bea, Bea es un poco Sílvia y, por ende, yo soy un poco Sílvia; es muy bonito.
Prepararme el papel fue muy heavy. Hice muchas fases de este casting, que fue eterno, la primera por el papel de Bea y de Miren, la otra prota, que son personajes muy distintos. Y por lo que comentábamos del carácter, yo estaba en casa pensando que si me llamaban por una segunda fase iba a ser para hacer de Miren, que de primeras (aunque luego no) es más mona, cuca, dulce… Y me llamaron por Bea, entonces fue, bueno, ¡pues a la piscina! Fue en la tercera parte del casting que Sílvia y yo conectamos. Conecté con el personaje y ella lo vio en mí. Fue una escena muy emotiva en la que ya pensé que ojalá me lo dieran a mí, porque allí lo entendí totalmente. Y así fue.
Después trabajamos mucho en la construcción del personaje, porque ahora no tanto pero antes lo sentía muy lejano a mí, sobre todo por el tema de esa agresividad de la que hemos hablado. Fue un proceso muy largo, y yo tenía dieciocho años. Allí hubo algo de confiar en Sílvia, en mi compi Elena, en todo el equipo y en mí y vivirlo. Me sumergí en la historia y con mi inocencia hice a Bea. Creo que salió muy bien.
Te veo encantadísima.
No, no, fue muy emocionante. Aún no lo he asimilado creo. Es un recuerdo que me llevaré para toda la vida. Y un aprendizaje.
Todo esto ha hecho que estés nominada a los Premis Gaudí como Mejor Actriz Revelación. ¿Qué significa esto para ti?
Es un sueño, tío, es que es muy fuerte la vida. Es un sueño que he tenido siempre porque cuando eres pequeña, super inocentemente piensas que el día que ganes un Gaudí puedes morir tranquila. Soy actriz y gano un Gaudí, que son los premios del cine catalán, o sea mi casa, ¿qué más quiero? Y de golpe pasa y has oído tanto que igual te nominan, que llega y no lo asimilas, o eso me pasó a mí.
Me llegó la noticia en el coche yendo a una prueba de vestuario, escuché mi nombre y la sensación fue de disociarlo totalmente de mi persona. Por eso me gusta que la gente me lo recuerde, porque yo misma no sé hacerlo. Pero es muy emocionante. Me da igual ganar, el 4 de febrero es la gala y lo que quiero es disfrutar del momento y estar orgullosa de mí porque esto es muy fuerte. Check en la vida.
¿Tienes la sensación de que todo está yendo muy rápido?
Sí, y me da mucho miedo. Tengo veinte años, tío. Es una sensación rara porque todo está yendo muy rápido, pero cuanto más tienes más quieres. Nada es suficiente, igual estoy haciendo la peli de mi vida y ya estoy pensando en qué haré después, porque los humanos somos así supongo. Todo el rato futuro, futuro, futuro. Por suerte, este trabajo también me ha ayudado a vivir el presente y decirme a mí misma que el futuro ya llegará y que de momento disfrute, me sienta afortunada de lo que tengo, siga currándomelo y me cuide. Pero esto se me junta con que todo ha ido muy rápido y no me ha dado tiempo a asimilar casi nada.
Ahora he tenido alguna pausa y poco a poco voy haciendo, pero hace dos años que empecé a trabajar y desde entonces que no paro. Me pasaba que cuando hacía una pausa me venía el drama porque no me sabía gestionar emocionalmente, pero poco a poco se aprende. Aunque haya ido muy rápido, me ha ayudado a ser más consciente de cómo soy, de cómo es este mundo, de que hay crisis y de que va bien parar y desconectar de lo laboral porque sino te vuelves loco. Va todo muy rápido pero mira, esta es mi vida y la tengo que disfrutar. Siento que estoy hablando mucho de mí y que me estoy poniendo muy intensa.
"De golpe pegas un boom y la gente te valora, te felicita y se emociona contigo, ¿qué más quieres? No lo necesito pero me hará ilusión, joder."
De eso va. Seguimos con la intensidad, voy a hacer una premonición. Haces un papel increíble, te ve todo el mundo y pegas un boom estilo La casa de papel. ¿Estarías preparada?
(Risas) No, no estaría preparada. Creo que es muy difícil estarlo. Además, creo que lo de La casa de papel fue un caso excepcional porque no se esperaban que pudiese llegar ese boom, entonces depende mucho del proyecto y de otros factores. No estoy preparada pero tengo la suerte de que he ido escalón a escalón en mi carrera. Llevo dos años currando mucho pero no me conoce nadie y estoy tranquilísima, he hecho todo tipo de proyectos, he empezado haciendo secundarios, de golpe he hecho de prota, pelis, series, etc. Creo que he tenido un abanico muy amplio de experiencias que hace que esté relativamente preparada para lo que pueda llegar. No tengo prisa, ya se verá qué pasa. Pero da mucho miedo.
Para mí, mi trabajo es el rodaje, la experiencia, hacer proyectos bonitos y que la gente los disfrute, pero eres un personaje público e inmediatamente se te relaciona y puedes pegar un boom. No sé, si tiene que venir ya vendrá. Para entonces mucho psicólogo, muchos amigos, mucha gente que te cuide y lo que decíamos de volver al barrio. Y también poder disfrutar, ¿eh? De golpe pegas un boom y la gente te valora, te felicita y se emociona contigo, ¿qué más quieres? No lo necesito pero me hará ilusión, joder.
Para ir cerrando vuelvo a la formación, que no la citaré entera porque quedaría una pregunta larguísima. Tienes formación en diferentes categorías de la interpretación, circo y danza, e incluso música y teatro musical. También dominas el castellano, el catalán y el inglés…
Bueno, el inglés… es mi reto del año (risas). Mi repre me dijo, Alícia, ahora que todo va bien y estás haciendo una carrera chula, retos del año: el inglés y llegar puntual.
Hoy has llegado más o menos bien.
Sí, más o menos. Podría haber sido peor. Perdón que antes te he cortado, ¿qué decías?
Que estás preparada para todo, resumiendo. ¿Era tu intención?
Sí y no. Ha sido bastante que mi vida me ha llevado a querer hacer clarinete un año, al otro hacer canto y al otro hacer un curso de teatro musical. En ningún momento me he planteado hacer muchas cosas y muy variadas para poder ser una actriz 360. Supongo que el arte se mezcla y a mí siempre me ha gustado mucho, por eso he ido conociendo distintos campos. Eso evidentemente ayuda, porque si en una peli me dicen que cante, igual me cago pero sé que si me lo curro puedo hacerlo. De la danza, pues saco un poco de ritmo, está bien tener algo de cada campo. Y lo que me queda por aprender, que hay tantas cosas por hacer…
Me gusta que cada personaje sea una aventura nueva, por ejemplo en Las buenas compañías aprendí a tocar la guitarra, esos retos me encantan. Si un día mi personaje es un astronauta tendré que aprender qué hace un astronauta y qué le motiva, y esto es muy guay también, poder ser todos los personajes a la vez.
De todas las puertas que se te abren al tocar tantos palos, ¿hay alguna cosa en especial que te gustaría hacer?
No lo había pensado pero hablando de cantar me encantaría hacer un biopic de alguien relevante. Siempre me dicen que me parezco a Winona Ryder, tampoco sé si tiene una vida tan interesante, pero hacer un biopic suyo podría ser muy chulo. O de quien sea, de golpe hacerlo de la vida de una bailarina o de una cantante. Y que no sea ‘en un momento de la serie cantas’, no, que sea ‘eres cantante y tienes el reto de hacer de esta persona y representarla’. Pero hay tantas cosas por hacer. Todo, quiero hacer todo.
¿Persigues algún objetivo o tienes algún sueño? Tanto dentro como fuera de España.
Debe ser muy típico decirlo, pero en España me gustaría un Almodóvar. Quizás es muy clásico pero no estaría mal (risas). Internacional, a mi padre le gusta mucho Tarantino. Hacer una peli de acción rollo Kill Bill sería una locura. O un Christopher Nolan, pienso que si me voy a Hollywood tiene que ser para trabajar con un director de los clásicos, porque son los que he visto en casa y me encantaría conseguirlo. Pero realmente no tengo prisa para lo internacional, quiero hacer todo lo que pueda aquí y sentirme realizada y luego ya ver qué pasa.
Has dicho Kill Bill y con este look te veo total.
¿Verdad? Es que con este pelo y todo. Parezco sacada de una peli futurista.
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