Hay diseñadores que necesitan empezar de cero cada temporada y otros que, una vez encontrado su lenguaje, prefieren seguir escribiendo desde ahí. Ernesto Naranjo pertenece a los segundos. Ayer, pasada la una de la tarde en el Campus de Comunicación y Artes de la Universidad Nebrija, Ondine abría otro capítulo de una historia que lleva años tomando forma. Naranjo no parte de un lienzo en blanco, y precisamente ahí reside parte de su fuerza. Sus códigos permanecen mientras alrededor de ellos aparecen nuevas posibilidades, haciendo que cada colección avance sin dejar de ser inmediatamente reconocible.
“Siempre que hago el fitting me relajo un poco más”, nos contaba Ernesto unos días antes del desfile, cuando hablamos con él para saber cómo llevaba la cuenta atrás. Esa calma dice bastante de alguien que parece tener muy claro hacia dónde quiere llevar Naranjo y que entiende que construir una marca va mucho más allá de hacer buenas colecciones. Su familia nunca falta, sabe bien a quién quiere cerca y cuida las relaciones por el camino. Detrás de un talento enorme hay también un gran profesional, en el trabajo y en lo humano.
Zendaya o Ester Expósito han hecho que ahora se hable todavía más de la firma, aunque el interés venía de antes. Ayer volvió a quedar claro en una jornada compartida con Moisés Nieto y Acromatyx, compañeros de GENSPAIN que terminaron brindando juntos después de apoyarse también desde los front rows. Veremos si mañana Ondine se alza con el premio Mercedes-Benz a la Mejor Colección y qué ocurre próximamente con el Vogue Fashion Fund, pero quizá lo más interesante venga después. Porque sí, Ernesto nos habla en esta conversación de dejar paso poco a poco a una Naranjo capaz de crecer más allá de su propio nombre y explorar otros territorios, y nosotros queremos ver hasta dónde llega.
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Ernesto, qué alegría volver a hablar contigo. Estamos a menos de una semana del desfile, así que dime la verdad: ¿cómo estás? ¿Todo bajo control o vais apagando fuegos?
Pues mira, hoy estoy entre nervioso y contento también porque tuvimos el fitting ayer y la verdad es que la colección está muy bonita, funciona genial, está muy bien empastada, el casting es maravilloso. Siempre que hago el fitting me relajo un poco más. Como que, vale, ya hay un paso más dado y es más fácil. Pero esta temporada hay trabajo extra de mucha cesión a celebrities e influencers que vienen al desfile. Hay mucho interés en vestir de la marca. Y eso es increíble, pero a la vez te genera otro tipo de estrés que a lo mejor no es al que estoy tan acostumbrado. El PR nos lo hace Marco Llorente con Acid, pero después toda la parte de cesiones de prendas la organizamos nosotros.
¿Duermes bien estos días?
Más o menos. Yo soy buen dormilón igualmente y no tengo problema. Me gusta aprovechar el día más que la noche. Realmente estamos trabajando mucho y mis chicos no están haciendo horas extra ni nada; estamos ahí todo el tiempo y ya está.
Hace cinco años, hablando de tu forma de trabajar, nos contabas que podías tener a Tina Turner al lado de Peggy Guggenheim sin necesitar una conexión evidente entre ambas. ¿Sigues creando así? ¿Dónde empieza esta colección y quién se te ha metido esta vez en la cabeza?
Actualmente sigo creando de la misma manera: con personas en la cabeza, con referencias, con mujeres que me gustan. Pero esta colección parte de un personaje más imaginario: viene del mito de Ondine, una ninfa en el agua, sirenas y demás, que va en torno al mundo acuático pero sin perder esa parte más artística y surrealista que siempre he tenido.
Hay algo que siempre hemos defendido desde METAL: Naranjo no necesita romper con sus códigos cada seis meses para demostrar que tiene algo nuevo que decir. Vuelves a ellos y los llevas más lejos. ¿Qué necesitabas recuperar esta vez y dónde sentías que todavía había espacio para explorar?
Desde la colección de marzo, la de invierno 2026-27, hemos descubierto que hay mucho espacio para hacer dentro de nuestra marca. Hacer separates, o sea, tops, pantalones, faldas, camisas, vestidos, que siempre los hacemos. La marca no es solamente de vestidos, sino que da pie a muchas más siluetas, a mucho más producto, porque también tenemos un cliente mucho más amplio. Al principio era una clientela un poco más mayor y con una personalidad muy marcada. Ahora nos hemos dado cuenta de que la clientela joven, aunque también de todo tipo de edades, busca piezas sueltas que pueda introducir en su armario y mezclarlas de otra manera.
En marzo presentaste una colección que tuvo una acogida especialmente buena. Cuando pasa el desfile y puedes mirar todo con algo más de distancia, ¿qué conclusiones sacaste? ¿Hubo algo de lo que tomases nota y que haya terminado influyendo en esta nueva colección?
La de marzo fue un punto de inflexión en mi carrera sin saberlo. Nosotros seguimos creando igual, de la misma manera, con el mismo sistema, pero siempre queriendo avanzar y dar pasos adelante. Y llegar a ser una marca con una familia de productos más amplia. Gracias a esa ramificación también tuvimos esa aceptación.
La marca sigue siendo moda contemporánea y muy arquitectónica, pero es mucho más fluida, más fácil de llevar, más entendible sin perder el ADN original de la marca. Pero también, al final, la marca se va haciendo más madura, van pasando los años, vamos entendiendo más a nuestro cliente, vamos entendiendo que el cliente no solamente quiere geometría sino también un pantalón, que entienda que es un pantalón con un color interesante, que lo pueda mezclar con otras piezas más arquitectónicas o contemporáneas. Estamos intentando hacer prendas entendibles con un patronaje experimental. Y eso es lo que sacamos como conclusión. Creo que avanzar de esta manera es bastante bueno para una marca.
En 2021 nos decías que todavía no habías encontrado “esa pieza”. La gente reconocía perfectamente tu universo, pero tú sentías que te faltaba ese producto icónico que resumiese Naranjo. ¿Lo has encontrado ya o seguimos buscando?
Son varias y todas tienen nombres de personas increíbles a las que admiro. Una es el top Lynda, que viene de Lynda Benglis, un top con unos nudos y está terminado en pico asimétrico. Siempre viene en colores degradados, es muy bruto a la hora de crearse porque son como nudos, un poco como lo que hace ella. Y después tenemos el top Liza, que es un top en forma de triángulo y se adapta a la cintura, es muy juguetón, como Liza Minnelli. Son las dos prendas más icónicas de la marca, las que se venden más. También tenemos un top que se llama Picasso, que viene por las geometrías y la parte más cubista. Esos tres tops son los que siempre están en la web, los que se siguen vendiendo temporada tras temporada, cambiando el tejido y el color, pero están ahí.
¿Y qué crees que reconoce hoy la gente primero cuando ve algo de tu firma?
Yo creo que el color, el movimiento, la elasticidad de los tejidos y la mezcla (de tejidos, de materiales, de color). Sí, creo que más que prendas, aunque es cierto que estas tres las reconocen bastante, lo que ven es un universo muy colorista y divertido, o al menos es lo que me transmiten.
Ya que hemos abierto el baúl de los recuerdos, vamos a repetir otro juego. Hace media década nos decías que Naranjo era fucsia, olía a jazmín y cuando llegamos al lugar te quedaste bastante bloqueado. Volvemos a intentarlo: ¿qué color tiene Naranjo hoy? ¿A qué huele y dónde está?
El color va variando, son paletas más bien. Pero son colores que se salen de la paleta, es decir, de los colores primarios. Van a ser ese tipo de color que nadie quiere, que está un poco fuera de su alcance o de su mirada porque es más feo. O de repente es un color que nadie utilizaría para un pantalón o una camisa. Pues esos son los que a mí me gusta rescatar. El color incomprendido, básicamente.
Y después, ¿a qué huele y dónde está? Cada vez tengo más claro que Naranjo está en Madrid, y que desde aquí se lleva de una manera internacional a muchos sitios. Sigo ligado a mis raíces, a Sevilla, a esa manera de vivir, a la diversión del ser sevillano y a todo eso.
Hay otra cuenta pendiente de aquella conversación: el hombre Naranjo. Buscabas a un señor mayor, canoso… ¿te acuerdas? ¿Cómo va eso?
El tema de los hombres ha sido... Pues eso, cuestiones que hemos tenido en la cabeza, preguntas que nos hemos hecho y hemos intentado solucionar porque teníamos clientes chicos y queríamos que estuviesen presentes en la parte comunicativa de la marca, que es el desfile y las campañas. Pero también nos hemos dado cuenta de que la marca era demasiado joven para estar en ese punto. Creo que volveremos a retomarlo más adelante.
Seguimos teniendo nuestros clientes chicos, pero ellos no necesitan que haya un chico en la pasarela para vestirse de Ernesto Naranjo. Queremos hacerlo más adelante, cuando podamos hacer sastrería, cuando podamos tener una estructura de producción y económica también que nos permita hacer moda de hombre, que para mí la sastrería estaría bastante presente ahí. Quiero hacerlo bien.
El miércoles presentas en la Universidad Nebrija y lo haces en una edición muy distinta de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Por fin salimos de Ifema y la moda se mete de lleno en la ciudad, algo que muchos llevábamos años reclamando. Ahora que ha llegado el momento, ¿cómo estás viviendo el cambio?
Creo que el equipo de fashion week, el actual (Valentina, Asier, Arantxa, Tatiana, Teresa), está haciendo un trabajo increíble. Les tenemos que agradecer muchísimo el esfuerzo, sobre todo a Valentina, cómo está cambiando la visión que tenemos de la moda en España, en Madrid sobre todo, que estamos muy anclados. Están haciendo un esfuerzo titánico por traer gente de fuera, por convencer, porque convencer es muy complicado. La gente no se sube al carro a la primera, eso es muy difícil.
Y estoy muy contento de que siga así. Quiero pensar que, aunque cambie el equipo en algún momento, porque esto ocurre siempre, los directivos de arriba van a seguir creyendo en esto. Es decir, no se van a quedar anclados en aquel Ifema que no convencía a nadie. Y que Madrid siga siendo una ciudad divertida donde la gente quiera tomarse una caña después del desfile en una terraza y disfrutar de las calles, que es lo bonito.
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¿Crees que esta vez va en serio? ¿Estamos ante el comienzo de un cambio real que puede atraer más atención y cobertura internacional hacia Madrid?
Yo creo que es un cambio real, soy bastante positivo en ese sentido. Hay una muy buena cobertura internacional. Se diferencia de 080, por supuesto, porque Madrid y Barcelona son cosas muy diferentes. Y creo que es importante que sean diferentes también. Estamos en un punto increíble. La Mercedes-Benz Fashion Week Madrid es lo mejor que le ha podido pasar a Madrid actualmente y el equipo que hay detrás, sobre todo.
¿Y qué habláis entre vosotros? Me interesa saber qué sensación compartís los diseñadores ahora que estamos a punto de ver si todo esto funciona de verdad.
Entre nosotros hay muchas dudas, inquietudes, hay veces que nos gustan cosas y otras que no, pero en general estamos muy contentos. Realmente, comparándolo con otras fashion weeks internacionales, es que al final... Lo que nos dan aquí en Madrid, por el precio que pagamos, está increíble. Es decir, tenemos perfiles increíbles que vienen, desde StyleNotCom hasta compradores internacionales, hay colaboraciones con showrooms internacionales, etc. Aparte de la prensa española, por supuesto. La balanza siempre pesa mucho más del lado positivo.
Obviamente hay cosas que no funcionan, que cambiaríamos, pero ha habido un cambio exponencial en cómo lo recibimos. Por eso repetimos. Hay gente que hace una colección al año y no quiere hacer dos; yo por quien hablo es por mi grupo, GENSPAIN, queremos seguir haciéndolo, seguir apostando por esto y creo que esto se irá calentando. Llevamos dos temporadas buenas. Falta mucho tiempo para que esto se asiente, entonces creo que también hay que dejar espacio a que haya errores, a que haya cambios. El cambio es difícil, hay que adaptarse a él.
Vamos a olvidarnos un segundo de presupuestos y de cualquier tipo de realidad. Front row soñado para el miércoles, ¿a quién sientas?
Me encantaría Diana Ross, Vanessa Bellanger y Tilda Swinton. Ese sería mi front row soñado. Y obviamente mi gente: mi madre, mis tías, mis clientas. Sería maravilloso.
Hace unos días presentasteis además la primera campaña de Naranjo, protagonizada por Mar González y fotografiada por Adrián Cuerdo, casi familia de METAL y responsable de varias de nuestras portadas. Ahora que por fin la ves fuera, ¿qué sientes? ¿Cómo fue el proceso y qué recuerdas especialmente del día del shooting?
La campaña al principio fue salir de mi zona de confort total, pero el equipo que teníamos detrás era tan bueno… Estaban Alicia Padrón, Mar, Adri, Fernando, Vicente. Confié mucho en ellos. Sacamos la marca a la calle. Naranjo siempre ha estado metido o en una galería de arte o en un estudio de fotografía, y la verdad es que fue increíble y la aceptación fue muy buena. Nos lo pasamos muy bien ese día.
Sabemos que en las últimas semanas te han preguntado muchísimo por Zendaya, así que no queremos volver a la misma historia. Ahora que ha pasado algo de tiempo, ¿qué impacto ha tenido realmente para Naranjo? ¿Suena más el teléfono después de algo así?
Pues sí, lo de Zendaya ha sido bastante fuerte. Es cierto que el posicionamiento es increíble, cómo cambia la marca. Siempre digo: si yo llevo haciendo todo esto desde hace mucho tiempo. Pero la industria funciona así, hasta que no se lo pone alguien de esta envergadura parece como que no suenan los teléfonos o que tardan en sonar.
Vogue ha estado siempre detrás de mí, hay mucha prensa que siempre me ha cubierto, pero de repente ha habido prensa generalista o de moda especializada que nunca me había cubierto y esa semana y ahora todas quieren venir al desfile, todas quieren estar ahí. Es decir, vosotros, por ejemplo, David, Miriam, habéis estado todo el rato detrás de mí, pero hay mucha gente que ahora ha descubierto a través de Zendaya que mi trabajo existe.
Está muy bien que sea así, yo feliz, pero me gusta hacer la lectura también desde el punto de vista de: oye, ¿por qué ocurre lo que ocurre cuando una celebrity se pone el diseño? Es decir, ¿por qué ocurre esa validación? ¿Mi trabajo antes no era tan bueno? Esa es la pregunta, ¿no? Pero obviamente, contentísimo, feliz y aprovechando el tirón, claro.
Desde fuera te vemos y pensamos: “A Ernesto le está yendo muy bien”. Zendaya, una exposición cada vez más internacional y ahora otra nominación al Vogue Fashion Fund. ¿Sientes que Naranjo está viviendo su mejor momento hasta ahora?
Este año me está yendo muy bien. La marca está muy posicionada. Me gustaría también que económicamente fuese a la vez, ¿no? Es decir, nosotros, los jóvenes diseñadores, hacemos unos esfuerzos económicos enormes y necesitamos cash porque, si no, pues llega la exposición pero no llega a cubrir. Hay showrooms que nos quieren en París pero no tenemos el dinero para estar allí. Hay muchos elementos que ocurren gracias a esta exposición pero que no son reales. O sea, son realistas pero a la vez muy impredecibles, no sabes a dónde vas a llegar con esto y cómo lo puedes hacer. Prefiero decir muchas veces que no antes de que no pueda producir algo o no pueda seguir estando en París en un showroom porque no tengo dinero suficiente.
Este año además os llevasteis el premio a Mejor Presentación: Nuevos Formatos en los Premios de la Academia de la Moda Española por vuestro proyecto con Manémané. Y sabiendo que Miguel y tú sois amigos de verdad, imagino que recibirlo juntos tuvo algo especialmente bonito, ¿no?
El premio fue increíble. Miguel es mi mejor amigo de la moda, somos vecinos de taller, nos hablamos, nos contamos nuestras penas, queríamos hacer algo juntos hace mucho tiempo, así que fue una alegría inmensa. Nos lo pasamos genial esa noche, lo disfrutamos mucho y seguimos disfrutando. Pero siempre desde la perspectiva de la amistad y de saber que tenemos una profesión preciosa, pero que a la vez también somos amigos. Tanto él como Juan Vidal, Moisés Nieto, los Acromatyx, Evade House, Edward Cuming, Paula... son amigos de verdad.
No podemos evitar preguntarte por Es Latina. Hemos mirado bien el cartel de la experiencia creada por Shakira y, entre todos los nombres, nos hemos topado con el tuyo. ¿Cómo llegas a este proyecto y qué puedes contarnos de lo que estás preparando?
Sí, lo de Es Latina ha sido un jaleo también (risas). Nos contactaron desde Vampire, nos dijeron que había un pabellón de moda, esto lo lleva Alba Melendo. Va a haber una representación de diseñadores españoles en ese pabellón. Se van a hacer acciones, van a estar expuestas las prendas, se van a poder vender y después hay una especie de acción en ese pabellón. No tenemos más información de momento, pero tenemos muchas ganas. Nosotros estaremos el 11 de octubre.
Antes de terminar, me gustaría que nos contases un poco más sobre GENSPAIN . El proyecto nació con la voluntad de impulsar la moda española, ¿cuál es el siguiente paso? ¿Os imagináis llevando algunas de estas activaciones fuera de España?
Pues GENSPAIN cada vez está más reforzado, quiere venir más gente al grupo. Nos encantaría seguir haciendo acciones. Es cierto que vamos muy poco a poco, pero no pasa nada. Está sirviendo más como grupo para hablar cosas entre nosotros y hacer cosas juntos.
Cuando hacemos fashion week unos cuantos, por ejemplo ahora estamos Moisés, Acromatyx, Juan Vidal y yo, eso se ha hablado antes. Hay una conversación previa por un grupo de WhatsApp donde decimos: “Oye, chicos, ¿quién va a hacer esto? ¿Vamos a hacerlo? Porque así vamos en grupo y hay representación nuestra aquí en la fashion week”. Intentamos hacer cosas grupales. Aunque parezca que no son acciones cerradas de GENSPAIN, también hay decisiones grupales de participar o no en fashion weeks y en eventos para hacer fuerza. El miércoles hacemos una fiesta para invitados nuestros y demás. Entonces, todo esto son conversaciones que se hacen.
Y respondiendo a tu pregunta, claro que queremos hacer cosas fuera, pero creo que una vez sales fuera hay que salir bien y mantenerse fuera, y eso hay que hacerlo lo mejor organizado posible y lo más consciente posible.
Y la última, Ernesto. La próxima vez que nos sentemos a hablar, ¿qué te gustaría poder contarnos que has conseguido?
No sé cuándo nos sentamos a hablar... (risas). Si es en seis meses, espero haber avanzado algo. Mi idea como diseñador es que Ernesto Naranjo pase a un segundo plano y que Naranjo como marca tome las riendas de todo, dejar de ser moda de autor, no por nada, sino porque mi intención es crear marca, un concepto de marca, que pueda hacer no solamente moda, sino de todo. Que pueda hacer interiorismo, objetos, accesorios, cualquier cosa que le interese, porque haya un brand book, un ADN de marca tan claro que sea fácil. Hacia ahí vamos, pero para eso necesitas mucho tiempo y dar pasos bien dados.
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