Asistir al primer concierto de una gira tiene sus riesgos: por más ensayos que hayan hecho, ni el artista ni su equipo se han enfrentado a ese directo en particular, del que van aprendiendo cada vez que pisan el escenario y del que pueden ir ajustando detalles a base de prueba y error. El primer día, especialmente, es una mezcla explosiva de emoción y tensión, expectativa y exigencia. Pero no es el caso de Maria Arnal. La catalana, que ha arrancado la gira de presentación de Ama, su primer álbum en solitario, lleva varios meses de conciertos sin que hubiera salido el disco, como los de Sónar, Bilbao BBK Live e incluso uno en Ciudad de México. Así pues, no le han temblado ni el pulso ni la voz en Paral·lel 62, donde dos sold outs consecutivos la han consagrado como una de las voces más deseadas del panorama actual.
Maria Arnal es mágica: su voz, sus letras, sus producciones y su energía la convierten en una rara avis. Usa la IA a su favor, inspirada en artistas como Holly Herndon, pero bebe también de una tradición folklórica arraigada en lo más espiritual, lo que hace que su música suene contemporánea y fresca pero haga despertar un sentimiento histórico, casi ancestral. Así ha sido en su primer concierto en Barcelona, que ha arrancado con varias canciones de Ama, como Madrigal, Carta, Que me quiten, Por tus penas o Meua sin casi darse un respiro. Ella ha venido a cantar, a bailar y a hacernos sentir.
Ha interactuado con el público, claro, agradeciendo su presencia y ofreciendo también algún momento en clave de humor. Por ejemplo, cuando ha cantado La virgen roja, por la que recibió una nominación de la Academia del Cine Español en 2025, la ha presentado como “esta es con la que perdí el Goya el año pasado”. El público, claro, se ha reído rendido a sus pies. Antes de esta, Maria se ha salido del tracklist de Ama para hacer un pequeño repaso por otros grandes éxitos de su trayectoria, como Meteorit o Tú que vienes a rondarme, la canción más coreada de todas. Y con esto, hay que decir también, Maria ha sido buena estratega y se ha quitado de encima la ‘espera’ temida de cantar su hit más conocido. El público ya lo ha escuchado y cantado, genial, ahora toca seguir con Ama, que es su último trabajo, el más importante para ella porque es su primer lanzamiento en solitario, y el motivo por el que hace una gira.
El resto del concierto, pues, nos vuelve a sumergir en ese universo tan particular que mezcla tecnología, danza contemporánea y la voz nítida e impecable de Arnal con el resto de canciones de su disco. En Pellizco nos enseña y anima a corear el “Toco, toco-có / Ma-derita-ta”, y el público se viene arriba. Para cerrar por todo lo alto bailamos al ritmo de Tictac. Y con eso, Maria Arnal se despide para volar alto. Y nosotros con ella.


