Maria Arnal vuelve a construir una casa de arte con su primer disco en solitario, Ama, en el que el dolor permite el querer en su vertiente más luminosa. Dedicado a la primera herida de su corazón, el fallecimiento de su prima-hermana por VIH, el disco explora las esquinas de su más íntima vulnerabilidad con nuevos paisajes sonoros herederos de todas las voces en su interior. Con Ama, Arnal se adueña del amor como fuerza motora hacia nuevas frecuencias en las que poder rendir tributo al amor de su vida. No podrán expulsarnos del cuerpo sónico que la artista catalana ha gestado en el gesto más personal hasta el momento de sus cantares. Uno que entona: resistencia en el viento.
Su verdad: joya. Su música: broche. Clavado en el pecho, Ama. Esto no es capricho, es la crónica de cómo cantar una verdad, como la que presenta en su nuevo proyecto, que se clava allí donde se le permite entrar. Es como un órgano, uno que, avivado por la fuerza creadora de la catalana, canta lo ineludible. Amar, ser dueña del dolor que permite el querer. Empoderar la pérdida de una brisa de resiliencia. 
No es la primera vez que las creaciones de Arnal alumbran. Ya lo hizo con el disco que enamoró a la crítica, Clamor (2023), y también en las respectivas instalaciones sonoras Aire (2021) o Sirenas (2022), que compartieron el título del disco anterior como carácter íntegro para aquel que se dejase atravesar acústicamente. Tras componer la banda sonora de Polvo serán (2024), al más puro estilo Björk en Medúlla (2004), su nueva etapa aúna todas las voces en su interior para arrojar un rayo de luz sónica, tributo a su prima-hermana. Y en esa brisa, cargada de un profundo querer, su nombre sellado.
Estás en constante evolución y no puedo no dejar de preguntarme, ¿quién es Maria Arnal hoy?
En 2026, Maria Arnal presenta su primer disco en solitario, en el que ha estado trabajando los últimos tres años simultáneamente con la composición de bandas sonoras y espectáculos de danza con Marcos Morau en la Veronal. Como artista ha aprendido mucho de todos estos procesos, y en este disco explora quién es y cuál es la voz que tiene ahora. Es una persona muy curiosa, una que ha deseado durante mucho tiempo poder ser líder del proyecto que presenta. La gente empieza a entender que su recorrido no es el habitual. No hace disco-gira, disco-gira. También es una persona que hace instalaciones y trabajos de investigación sonora, bandas sonoras, o conferencias sobre IA aplicada al arte. Estoy en un momento de reenamoramiento de mi oficio, con más madurez que nunca.
¿Qué diferencia esta nueva etapa de las anteriores como Clamor o Polvo serán?
Es muy diferente porque el punto de partida era la inexperiencia. Mis estudios eran de traducción, interpretación y literatura, después hice un máster de artes escénicas. Empecé en la música por accidente. Un proyecto musical me parecía un regalo pero no tenía ninguna ambición de convertirlo en mi trabajo. Muchas decisiones que tomé en aquel momento fueron fruto de mi inocencia, pero crecí con suerte. Y el gran cambio es que ahora, la dirección es mía, solo mía. La última palabra de todo es siempre mía. Me sentí muy limitada en el proyecto anterior y los últimos tres años han sido una explosión. Solo he hecho lo que tenía ganas de hacer, sin que nadie me dijera qué había que hacer. Todos esos aprendizajes me han llevado a donde estoy ahora.
Y en este ahora, ¿a quién le dedicas Ama?
Ama está dedicado a mi Ama, mi prima-hermana, que murió cuando tenía quince años y yo trece. Ella creció conmigo como mi hermana mayor, porque sus padres fallecieron muy temprano debido al SIDA en la crisis de la heroína. Pasó mucho con aquellos que tenían ambiciones más artísticas, por decirlo de alguna manera, a personas muy sensibles a las que les encantaba la música. Mi prima heredó el VIH a través de la leche materna de su madre. Jamás me dijeron que murió por ese motivo, era un silencio familiar. Y es por eso que ahora, sabiéndolo, puedo contar esta historia siendo ama de las palabras que elijo para hacerlo.
A.M.A. son sus iniciales. Ella me dejó una carta que nunca pude responder, pero su muerte siempre estuvo muy conectada a mi relación con la música. Y aunque su cuerpo no exista, su presencia siempre ha perdurado a través de la música, un ámbito que siempre me ha ayudado a convivir con su ausencia. Este disco está dedicado a la primera herida de mi corazón. Ama es ser dueña de este momento a la vez que el imperativo del verbo amar. Es un disco que solo podía hacer ahora. 
“Este disco está dedicado a la primera herida de mi corazón. Ama es ser dueña de este momento a la vez que el imperativo del verbo amar. Es un disco que solo podía hacer ahora.”
¿Qué rimas del verbo amar habitan el disco?
Hay un arco emocional que habla de sentirte increíble con tu cuerpo mientras escuchas música por un parque desierto, como Madrigal, o canciones como Que me quiten, que habla de todos los martirios psicológicos, emocionales y físicos desde la mujer que soy ahora, la del escenario, en la que la habitan todas sus inseguridades, y las heridas de todas las mujeres de mi vida tras siglos y siglos de patriarcado. O canciones más nostálgicas y místicas como Tic Tac, que hablan de la muerte como un cambio de cuerpo.
Y del reencuentro infinito por la fuerza amatoria.
Exacto, que nos conectará por siempre. Atemporal. Es un disco que quería que fuera muy directo, muy escrito desde el cuerpo y no tan intelectualizado o explicado, como los otros. En este disco no he querido refugiarme en nada. Darme este voto de confianza y madurez porque, pase lo que pase, siempre tendré su amor.
Soltar sabiendo que tienes ese centro de gravedad permanente.
También es un disco que quería hacer llegado el momento adecuado. No lo he querido forzar.
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Top y mangas RGB ARCHIVE, pantalones ALEJANDRA DE COSS, anillos RUGE, calcetines y zapatos LO DE PECH.
¿Crees que hubiese sonado igual antes de haber hecho Polvo serán?
No, no sonaría igual sin haber hecho Polvo serán (2024), La virgen roja (2024), La mort i la primavera (2025) con La Veronal, o incluso los futuros proyectos en Japón. También las instalaciones sonoras. Muchos de los aprendizajes que he tenido con las voces sintéticas tienen que ver con la síntesis del sonido. Aprendiendo a entender el sonido ya no como una canción sino como un estado. Un espacio en el que la gente interactúa. Eso me ha ayudado a empujar canciones entendiéndolas desde otro punto de vista no tan estructural. Ese proceso me encanta y no quiero dejarlo de lado. Creo que es guay que haya perfiles de artistas con muchas caras que conviven a la vez, y que el público venga de muchos contextos distintos. 
¿Para qué negar esas multitudes en uno mismo?
Totalmente. No tiene sentido. Es un momento para abrir puertas y que otros artistas puedan tener muchos perfiles distintos a la vez. ¿Por qué limitarme?
¿De dónde nace esa fuerza creativa multidisciplinar?
De la curiosidad. Sé lo que he venido a hacer. Intento hacer lo que siento. Hubiera podido sacar un disco muy rápido, pero no hubiera sido este. Hubiera podido decir que no a todas estas cosas porque lo único que hay que hacer es traer un disco y girar. Y no lo he hecho porque no he querido. 
“En este disco no he querido refugiarme en nada. Me he dado este voto de confianza y madurez porque, pase lo que pase, siempre tendré su amor.”
¿Siempre has sabido lo que has venido a hacer?
No, también me equivoco mucho. Pero he aprendido mucho de cada experiencia estando abierta. Entiendo mi vida como una aventura. Es un misterio. Hay cosas que están hechas para mí que desconozco por dónde pueden venir. Por ejemplo, Japón. Pasarme un mes y medio ahí, trabajando con músicos tradicionales que son los mejores con sus instrumentos en una superproducción dedicada a Yukio Mishima, con un casting de bailarines internacionales, con uno de los mejores coreógrafos, que es mi amigo Marcos Morao, me parece un sueño. 
¿Te sientes impostora en esas situaciones?
Antes sí, ahora ya no. Es mi camino de evolución. Hay una frase increíble de Marta Graham que dice: “Existe una vitalidad, una fuerza de vida, una energía, una urgencia que a través de ti se traduce en acción, y puesto que solo hay una como tú, esta expresión es única. Si la bloqueas, nunca existirá a través de ningún otro medio y se perderá”.
En ese caso, gracias por no bloquearla. Esta conversación no podría haber existido de otro modo.  Última pregunta, ¿en qué encuentras verdad?
La verdad tiene su propio brillo.
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