Si la carrera espacial tuvo su Sputnik, su Apolo 11 y a todo el mundo en tensión mirando al cielo, el cine español acaba de vivir su propia cuenta atrás, que ha durado ni más ni menos que trece días. Durante este tiempo, La bola negra de Los Javis, Los domingos de Alauda Ruiz y El ser querido de Sorogoyen han orbitado alrededor de un objetivo común: conseguir el billete a Hollywood para representar a España en los Oscar. Hoy, finalmente, la Academia de Cine ha anunciado que será La bola negra la que compita por el Oscar a Mejor Película Internacional en la 99.ª edición de los premios, que tendrán lugar en marzo de 2027.
Sin embargo, la carrera no ha hecho más que empezar y Javier Calvo y Javier Ambrossi se enfrentan ahora al verdadero reto. Para continuar en la competición, en diciembre deberán hacerse un hueco en la shortlist, donde tan solo quince películas de todo el mundo tendrán un lugar. Una vez conseguido, llegará la parte decisiva del proceso: superar la votación de los miembros de la Academia de Hollywood y conseguir así una de las cinco plazas de la nominación final.
Cuando La bola negra fue anunciada a principios del año pasado, pocos imaginaban que el proyecto llegaría tan lejos. Pero cuando su reparto fue revelado en el Festival de Cannes de 2025, apenas unos meses después, quedó demostrada una vez más la capacidad del dúo estrella del cine español para pensar en grande y hacer de cada nuevo proyecto una revolución de mayor magnitud y alcance que el anterior.
La auténtica constelación que conforma su reparto, con Penélope Cruz, Lola Dueñas, Miguel Bernardeau, Guitarricadelafuente, en su debut como actor, y la inesperada incorporación de Glenn Close, es sin duda uno de los principales atractivos de la película y uno de los motivos por los que ha dado tanto de qué hablar incluso meses antes de su estreno en cines.
Un año más tarde, en el mismo festival donde se anunció este magnífico reparto, Los Javis, acompañados de su elenco, recibieron una ovación histórica de veinte minutos tras la proyección. Este momento, junto al salto del filme a grandes festivales norteamericanos, dejó claro que nos encontramos ante uno de los fenómenos más destacados del cine español contemporáneo.
La elección de La bola negra como representante española en los Oscar simboliza un punto de llegada en la carrera de los directores y oficializa una transformación que llevan años viviendo: desde sus inicios en el teatro y la comedia hasta la consolidación de su lugar dentro de la cultura popular española, con una colección de proyectos como La llamada, Paquita Salas, Veneno y La Mesías, con los que han ido ampliando progresivamente un universo creativo que, a estas alturas, ya resulta completamente reconocible.
Un viaje desde el teatro independiente hasta las grandes producciones, desde los fenómenos de culto hasta las series que definieron una época y, finalmente, desde Madrid hasta Cannes y Hollywood. El Oscar aún está lejos, pero el viaje hasta aquí ya ha merecido la pena.
