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La amistad es vínculo, pero también bandera, reivindicación y fuerza creadora. Prueba de ello es Shego, el proyecto musical de cuatro amigas que aporta un grito de aire fresco a la escena musical española. Su música no busca regalarle el oído a nadie, sino retar a industria y público a salir de una zona de confort sustentada, como muchas otras, en el binomio exclusión-privilegio.

Para Mayte, Aroa, Raquel e Irene llevar su relación de amistad al siguiente nivel pasaba por formar una banda de música a partir de la cual crear canciones que conjugasen pensamientos, visiones, reflexiones y gustos compartidos. Esta apuesta culmina en Tantos chicos malos y tan poco tiempo, un primer EP compuesto por tres canciones cuyo sonido combina la insolencia punk, el criterio indie rock, la jugosidad lo-fi y la accesibilidad pop. A través de unas letras ácidas, certeras, desvergonzadas y divertidas, el grupo crea su propio statement en el que deja claro que no les importa lo que el mundo opine de ellas, sino lo que ellas opinan del mundo. Charlamos con Shego sobre nuevas masculinidades, fast food musical y responsabilidad afectiva.

¿Cómo se autodefine Shego?
Amigas veinteañeras que hacen una música fantástica que te encantará.
El nombre de la banda rinde homenaje a la villana de la serie animada Kim Possible. Además de ella, ¿qué otros referentes han influenciado la construcción identitaria de la banda?
Una mezcla de los referentes de cada una que no somos nosotras. Entre ellas Lilly Allen, Biig Piig, Ela Minus o The Cure.
Haciendo referencia al título de vuestro EP, Tantos chicos malos y tan poco tiempo, ¿cuál es el arma perfecta para combatir a los chicos malos?
La indiferencia.
Y sobre “tan poco tiempo”... vivimos una época donde todo parece haberse acelerado y una de sus manifestaciones en la cultura es, por ejemplo, el ‘fast food musical’: canciones más cortas, temas que suben como la espuma, pero se olvidan y sustituyen fácilmente, singles que se cuelan en las listas de éxitos mientras que el disco del que forman parte pasa totalmente desapercibido… ¿cuál es vuestra postura al respecto? ¿Os adaptáis u os rebeláis?
No podemos rebelarnos porque formamos parte de ello. Pero tampoco nos agobia especialmente, preferimos llevar nuestro ritmo en vez de centrarnos exclusivamente en producir.
Vicente Amor, vuestro single más escuchado, es una crítica al hombre que busca aprovecharse del discurso feminista para encubrir la forma patriarcal y machista de relacionarse con las mujeres de siempre. El papel de ‘aliado’ sirve demasiadas veces para vender gato por liebre. ¿Creéis que podría ocurrir lo mismo con la ovación actual hacia las ‘nuevas masculinidades’?
Sí, pero nos parece más importante poner el foco en las identidades subalternas que han estado invisibilizadas y siguen estándolo, y que parece que cuando un hombre decide usarlo para reinventar su estética, aunque su discurso sea el mismo, entonces es destacable y ovacionado y nos olvidamos de que puede hacerlo porque cuenta con ese privilegio. En resumen, menos atención al hombre cishetero.

Dentro de la situación musical actual, ¿cómo entendéis vosotras el éxito?
Estar contentas y orgullosas del producto que ofrecemos, disfrutar del proceso creativo, ver la respuesta positiva del público y poder beneficiarte económicamente de ello y tener una vida plena gracias a nuestro trabajo. Nada loco, algo que debería ser más habitual, porque la música es un oficio y todo el mundo la consume.
¿Cuál es el mayor reto al que os habéis enfrentado como banda?
Compaginar nuestras vidas y proyectos personales con tener un grupo y cuadrar horarios y tiempos, lo habitual, suponemos. Pregúntanoslo en un año, seguro que ha cambiado mucho.
Hace poco publicabais en vuestra cuenta de Instagram el capítulo 1 de un mini documental bajo el título Amigas. ¿Creéis que el amor y el sexo le han robado protagonismo a la amistad en los discursos y debates sobre responsabilidad afectiva?
Quizá sí en ciertos entornos, pero nos rodeamos de grupos de amigas que cuentan con esa responsabilidad. El amor romántico siempre ha estado más intoxicado por la industria audiovisual y la tradición, de ahí que se procure tratar eso con prioridad.
¿Existen en la música, como en la vida, estereotipos marcados que afectan a cómo se desarrollan y conciben artistas y grupos?
Sí, parece que para cierto tipo de audiencias la música hecha por mujeres es un género en sí mismo, lo mismo pasa con proyectos queer que automáticamente están relegados al underground, no creemos que quien integre un proyecto deba condicionar el hacia dónde o hacia quién se dirige.
¿Cómo percibís la relación entre artistas femeninas dentro de la industria musical?
Nos hemos encontrado con muchas tías dispuestas a echarnos una mano y estamos muy agradecidas por ello, pero hay de todo como en todas partes, claro.
¿Cómo os gustaría que fuese la nueva ola de artistas que marquen la escena musical de un futuro próximo?
Originales, que exploren, que haya riqueza cultural; creemos que eso también tiene que ver con que la escena sea distinta en sí misma y accesible para todxs.
¿Cuáles son los planes de futuro de Shego?
Currarle, piba. Darle muchísimo al rock, y forrarnos pronto.

Texto
Lara Úbeda
Fotos
Yungakita

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