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Gallega de nacimiento, Rebeca Sueiro empezó en el mundo del estilismo de forma casi espontánea. Se considera una outsider de la moda y en realidad siempre quiso tener su propia banda de rock&roll. Su identidad artística refleja sus vivencias, y habla de juventud, música, arte, y lo que está pasando a nivel estético en la calle.
¡Hola, Rebeca! Cuéntanos de dónde viene tu vocación por el estilismo.
A mí la moda me ha interesado desde pequeña, pero no siempre de forma consciente. Más que en moda, me fijaba en el estilo, algo que tiene que ver con la intimidad de cada uno, con la educación que has recibido, con la visión que tienes de las cosas. Yo, desde los 12 años, he tenido peleas terroríficas con mi madre por la ropa que me ponía, en el colegio siempre se metieron conmigo por mi forma de vestir, y todo eso, en vez de acomplejarme, me hizo ser más fuerte en un momento tan vulnerable como la adolescencia. Pero siempre me han interesado más cosas como viajar (¡tuve un camión!), conocer gente y culturas nuevas y, sobre todo la música. Me imaginaba antes en una banda de rock que siendo estilista. Realicé cursos de patronaje y diseño, pero los procesos creativos (del diseño) me resultaban muy largos. Un día, de forma casual, viendo una editorial en una revista, pensé que, si trabajaba en moda, eso sería lo que me molaría hacer. Siempre he creído que tengo visión, siempre me he fijado los pequeños detalles de las cosas que llevan los demás.
¿Cuáles son los procesos en tu trabajo?
Pues depende de si es un encargo o un proyecto personal, pero normalmente los procesos creativos son muy espontáneos e inmediatos. Me he acostumbrado a trabajar rápido, a que me ofrezcan un proyecto con poco tiempo y a tratar de resolverlo lo mejor posible con las herramientas que tengo a mi disposición.
Tengo la suerte de trabajar con equipos con los que funciono bien. Muchas veces las ideas parten de mí: veo la cara del modelo, lo que me transmite, y empiezan a surgir ideas. Otras veces parten del fotógrafo; y otras, simplemente, quedamos para disparar y la magia surge entre todos. Esas suelen ser las mejores. Trabajar en equipos afines me ha facilitado desarrollar una identidad reconocible; al final, casi siempre hablo de lo mismo: música, subculturas, gente joven… Lo que me parece fresco, actual y entretenido.

Esa visión del mundo que plasmas en tu trabajo es muy actual, muy joven, casi sin complejos. ¿Qué consideras que diferencia a tu trabajo del resto?
Sin querer sonar pretenciosa, creo que mi trabajo es diferente porque yo soy diferente. Y no porque yo sea mejor. Simplemente, me considero una outsider del mundo de la moda. Mi background, de alguna manera, es bastante distinto, hablo de las cosas que he vivido. De hecho, cuando veo el trabajo de algunos diseñadores de Londres me siento muy identificada, y pienso que es porque quizá sus vivencias han sido muy similares a las mías.
Estuviste una temporada trabajando en una tienda de ropa de segunda mano. ¿Qué experiencias sacaste de allí?
Empecé a trabajar allí cuando acabé el máster de Estilismo, básicamente porque necesitaba trabajo (remunerado). Hacía prácticas en un programa de la tele sin cobrar, y un día pasé por delante de la tienda, dejé el currículum y me dijeron que empezaba al día siguiente. Tuvo su cara A y su cara B. Curraba mucho y cobraba poco. La parte positiva fue que aprendí sobre el género, las prendas, las diferentes épocas. Ves el estilo de la gente y lo que compra. Y me parece muy interesante que se recicle toda esa ropa de manera sostenible y que la gente le pueda dar otro uso. Recuerdo de pequeña a mi madre, en la lucha que era comprarme ropa, llevándome a unos almacenes en La Coruña donde liquidaban restos de stock de los 70. Era el paraíso. La ropa era súper barata y mi madre me compraba allí los pantalones Lee de tiro alto y campana, los jerseys de cuello pico... Siempre he estado muy ligada a la ropa vintage, la utilizo mucho en mis editoriales. ¡Y en el futuro me imagino con un almacén lleno de prendas increíbles!
¿Qué revistas son tus referentes? ¿Las prefieres digitales o impresas?
Leo muchas, la verdad. I-D y Dazed&Confused son un básico, muy fresquitas de mirar y muy claras. También me gustan mucho Pop Magazine, Self Service, Man About Town, Dust, Recens Paper…
Me gustan las revistas impresas, en mi casa tengo muchas y gasto pasta en comprarlas. Pero ahora, y más en moda, hay que ir con los tiempos: todo es y está en internet. Hay que dejar de ser tan románticos, porque las fotos en papel se ven preciosas, pero internet da una inmediatez y una visibilidad a tu trabajo instantánea casi tan importante como el papel.

¿Y qué referentes tienes, a nivel de diseño y de fotografía?
Me interesa mucho la visión de la moda de Alexis Reyna, y me gusta todo lo que hace Roberto Piqueras.
También me ha sorprendido la presentación de Palomo Spain en Madrid. De fuera, me encantan Liam Hodges, Martine Rose, Josh Reim, Bernhard Willhelm, Astrid Andersen, Gosha Rubchinskiy, Grace Wales Bonner. Y Raf Simons, Jean Paul Gaultier, Claude Montana o Yves Saint Laurent son mis referentes desde el principio. Antes de trabajar en moda, me influenciaban fotógrafos como Nan Goldin, Derek Ridgers, o Martha Cooper, y ahora mismo me fijo mucho en Willy Vanderperre, Harley Weir, Alasdair Mcllelan, Eloise Parry, o Piczo, entre otros.
¿Cómo encuentras el mundo de la moda actualmente en España?
Me encantaría trabajar fuera, pero de momento estoy bien aquí. Y, siendo positiva, creo que se encuentra en un buen momento, aunque el panorama está todavía un poco depre por ser un país con miedo, que no ha tenido la suerte o los privilegios de otras capitales de la moda. Pero está surgiendo una generación joven con mucha energía, haciendo cosas muy buenas, y se les está empezando a prestar más atención que hace años. Hay una gran cantera de creativos, a pesar de que faltan revistas, soportes, colaboración. Es necesario crear una red y apostar por el talento de aquí.
¿Qué proyectos estás haciendo ahora?
Me encuentro en un momento muy bueno. Nunca pensé que viviría de hacer lo que me gusta. Hace solo dos años que trabajo exclusivamente como estilista freelance, y todo está yendo poco a poco, pero con paso firme; está siendo un crecimiento personal y profesional fuerte.
Intento hacer todas las editoriales que puedo. Me gustaría dedicarme por completo a la parte más creativa de mi profesión, pero la realidad es que tengo que invertir mucho tiempo en trabajos más comerciales, que es de donde vienen los ingresos. A pesar de eso, trato de tener un buen equilibrio y dejarme tiempo para disparar, aprender, probar cosas, equivocarme… Y de todos esos experimentos también salen cositas que termino publicando en revistas. Además, estoy con un proyecto en mente que me tiene muy ilusionada, tiene que ver con lo mío pero no es 100% moda.

Texto
Luke Pina
Retrato
Aylen Torres

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