Desde bien pronto ya sabía que quería dedicarse al arte. No tenía un plan B, y la jugada le ha salido redonda. María Herreros es una de las dibujantes más reconocidas y talentosas actualmente. Prueba de ello es su hiperactividad creativa: ilustraciones, novelas gráficas, publicidad, fanzines e incluso tiempo para impartir workshops. Con un trazo reconocible, único, y unas ganas enormes de seguir aprendiendo, María se acaba de instalar en Barcelona. Cuando nos recibe en su estudio, la encontramos poniéndose al día con Breaking Bad y acabando sus ilustraciones para el calendario Sancal. ¿En qué más andará metida? Así fue la charla con esta artista que, de no haberse dedicado al dibujo, confiesa que hubiera sido activista.
¿Cuándo supiste que querías ser artista?
Desde siempre. Yo soy un caso de esos molestos, la típica niña que dibuja en clase todo el rato. Como soy un poco hiperactiva, me dejaban dibujar y leer mucho, eran los únicos momentos en que estaba quieta. Eso empieza a formar parte de tu identidad y de tu personalidad. Cuando en clase te caracterizas por ser ‘la que dibuja’, todo el mundo te conoce por eso. Hasta que llegas a Bellas Artes y están todos ‘los que dibujan’ de cada clase. Esa carrera es muy bonita, muy creativa, pero a mí me faltaba un poco de orientación laboral. Yo quería ser dibujante, pero no sabía que la salida laboral era la ilustración. Por suerte encontré un postgrado de ilustración en la escuela ESAT, en Valencia. Me gustó mucho, porque realmente me motivó, y es lo que yo trato de enseñar también a los asistentes de mis workshops: el espíritu gremial de que esto es una profesión.
Me gustaría que explicaras tu proceso de trabajo. ¿Cómo empiezas un dibujo? ¿Haces muchos bocetos hasta llegar al trabajo final?
No hago nada de bocetos. Y sufro un poco cuando los clientes me los piden, la verdad; cuando dicen, "para tal día bocetos y para tal otro el arte final." Empiezo con cuatro líneas muy básicas para componer espacio y después directamente pinto en color. Y luego con el lápiz termino de concretar y cambiar totalmente el estilo. No hago muchos bocetos porque normalmente investigo mucho antes de dibujar, escojo muy muy bien la imagen que quiero plasmar y en mi cabeza hago un trabajo de composición. Es como si jugaras al Scattergories: un dibujo muy esquemático. Hago una distribución de espacio muy instintiva y directamente me pongo con el pincel. Porque me puedo estar una hora y media solo pintando, pero me paso tres investigando sobre el personaje, sobre su imagen para que diga lo que yo quiero, qué tonos utilizar, en qué postura ponerle. Por eso a la hora de dibujar me suelto mucho, porque ya lo tengo muy pensado.
Ahora que comentas la investigación sobre personajes, gran parte de tu trabajo son retratos de iconos de la cultura popular: David Bowie, David Lynch, Stanley Kubrick, Amy Winehouse… ¿A qué se debe la fascinación por esos personajes?
Es un poco de admiración. Además, me sirven como médium para contar una historia: meto símbolos, cositas icónicas en los retratos que dicen cosas. Y me entretiene muchísimo pensar que alguien lo va a leer y va a entender lo que estoy contando. Me gusta mucho contar una historia detrás de un personaje.
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¿Quién te gustaría que te pidiera un retrato?
A ver... Déjame pensar... Me gustaría mucho retratar a Kim Kardashian o a Kayne West. O a los dos juntos también (risas). Me parecen personajes muy curiosos.
Empezaste haciendo fanzines pero también has hecho novelas gráficas, como “Fenómeno” o “Negro viuda, rojo puta”. ¿Cómo se produjo ese salto?
Bueno, me da un poco de vergüenza decir que he escrito novelas gráficas. No es que haga una organización predeterminada de la narrativa. Por ejemplo, tengo un proyecto de cómic empezado que es un viaje en coche: sé cómo quiero que termine, el mensaje que va a dar, pero los diálogos se me ocurren por el camino. No es nada meditado. Y respecto al salto que preguntabas, fue un reto. Me gusta mucho la imagen estática. Y me cuesta un montón contar de manera narrativa y temporal, es muy difícil. No considero que lo haga bien del todo.
Tanto en los retratos como en las novela gráficas que comentábamos exploras mucho el mundo femenino. En tus trabajos está muy presente: ¿es catarsis, es reivindicación?
Es más espontáneo que todo eso. Yo me puedo sentir identificada con un personaje masculino sin problemas, de hecho las mujeres estamos acostumbradas a eso, lo hemos hecho siempre. Entonces, si de manera natural me sale que un protagonista es mujer, tampoco le doy más importancia, porque pienso que un hombre también pude sentirse identificados con un personaje protagonista femenino, ¿no? El hecho de que sea una mujer no tiene que hacerle sentir más alejado del personaje.
Otras veces sí que es verdad que lo utilizo un poco para reivindicar. Me gusta retratar temas femeninos para romper con lo que quiere decir ‘femenino’, como buscando el momento en que no quiera decir nada. Lo ideal sería que no hubiera que tratar el tema del género, pero lo cierto es que sí que pasan cosas, que no lo podemos obviar. Personalmente no me es más difícil publicar por ser mujer, pero alguna vez sí que me han pedido que tenga una sensibilidad especial como autora. Por ejemplo, a mí me gusta la ciencia ficción y las teorías de la conspiración, que son un tema más asociado a los autores, y por ser mujer me piden otras cosas. También me ha pasado que me han hecho cambiar la portada de una antología de autoras, Enjambre, por considerarla agresiva para ser precisamente de eso, de autoras. Así que, mira, no es que no tengamos visibilidad, sino que a veces se nos exige una visibilidad diferente. Y la verdad es que hay muchas autoras a las que les gusta dibujar gore o violencia, por ejemplo.
Tienes un estilo muy marcado, muy reconocible. ¿Cómo lo definirías?
Es muy difícil autodefinirme. Diría que es nervioso, como mi pulso; es empático porque trato de reflejar emociones o personalidades; y también diría que es sincero, porque trato de hacer de manera honrada el mejor trabajo que puedo. Y que explique algo que a mí me importa.
¿Y qué colores te gustan? ¿Tienes alguna predilección?
Va por temporadas, hace un año que odiaba el morado y ahora me encanta. Soy muy pesada con el verde turquesa. Hay una combinación de amarillo, turquesa y rosa que me fascina, la tengo tatuada. Creo que lo que mejor define mi gama cromática no es un color concreto, sino que el ensuciarlos todos, como si mezclara todo con un gris clarito. Lo hacía de manera inconsciente, pero al ver que me gustaba y darme cuenta de por qué salía así, ya lo suelo hacer siempre.
Cambiando un poco de tema: además de dibujar también sacas tiempo para hacer workshops. ¿Qué quieres enseñar allí?
Yo trato de motivar mucho. Porque, al final, lo más importante no es la técnica, sino que sepas comunicar, que estés abierto a ideas, a pensar, a ser constante. Así que creo que la motivación es muy importante. Hay gente con mucho talento que no ha tenido la paciencia de aguantar, y eso es muy importante en este oficio.
Y, antes de acabar, María, ¿tienes algún proyecto inminente del que nos puedas adelantar algo?
Pues ahora que lo dices, llevo bastante tiempo trabajando en un libro sobre Hollywood y yo voy mucho por obsesiones: me da por algo e investigo mucho sobre eso. Me cojo un montón de libros sobre el tema para documentarme, y esta vez es sobre mitos de Hollywood. Se va a llamar Marilyn tenía once dedos en los pies. Llevo unos meses con este proyecto y estoy metida en ese tema totalmente. Va sobre actores, actrices y directores que tienen mitos y muchas historias interesantes. Llevo muchos años leyendo el gossip de Hollywood, y a veces pensaba que estaba perdiendo el tiempo. Y he hecho miles de retratos de actores y directores que me gustan. No sé por qué, hubo un día que mi cabeza conectó: vamos a ver, tienes toda esta información inútil sobre el cotilleo de Hollywood y tienes un montón de retratos de ellos. Y saldrá con Lunwerg, que están tratando el libro muy bien, lo están entendiendo. En principio estaba previsto que saliera en Navidades, pero finalmente tendremos que esperar a marzo, porque lo quiero hacer con mimo. No quiero tener que acelerarlo por culpa de una fecha concreta.
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