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Hablar con María Alcaide fue bastante fácil, y es que ella misma te ayuda a que sea así. Natural de un pueblo cercano a Huelva, la artista multidisciplinar está presentando su nueva obra, Carne de mi carne: entraña, un vídeo-art feminista sobre la relación de poder que se genera a través del consumo de la carne, que puede verse en La Capella hasta el 12 de diciembre. Y que continúa la trilogía homónima, con su primera parte, Carne de mi carne: piel, actualmente expuesta en La Casa Encendida de Madrid.
Háblame un poco de ti. ¿Qué recorrido académico tienes en el mundo artístico? Ya sé que has ido por ciudades como Berlín o París y me gustaría saber qué te llevó a ser artista y a mudarte allí.
Aunque mi familia no pertenece a la clase cultural, mi tía estudió Bellas Artes. Ella me introdujo en la pintura, y a partir de ahí fui construyendo mi práctica. Más tarde tuve la oportunidad de estudiar en la Universidad de París VIII gracias a una beca Erasmus. Esta universidad es conocida por su relación con el Mayo del 68 y está vinculada a toda una serie de intelectuales. Además, fue una de las primeras universidades europeas en implantar estudios feministas e incluso Paul B. Preciado dio clase allí. Esta experiencia me enriqueció muchísimo como estudiante y me permitió entender la práctica artística como un lugar para la experimentación. Cuando acabé mis estudios me mudé a Berlín a trabajar y allí realicé algunas exposiciones y residencias.
Al principio, cuando vi tu recorrido académico, pensaba que tal vez sería porque el arte en España es un poco distinto y hacía falta irse fuera. ¿Cómo crees tú que es el arte aquí?
Quizás la referencia más cercana que tengo es el contexto francés, en el que sobre todo conozco artistas jóvenes. Es muy diferente, no solo hay mucho más apoyo institucional, público y privado, también se puede apreciar un respeto a la cultura fruto de una amplia labor de educación social. Aquí también se valora el arte, pero a las que somos de clase obrera se nos aplica una cultura del esfuerzo que premia la trayectoria o el tiempo trabajado antes que el talento. Pienso que, por esta razón, hay muchas artistas jóvenes que o bien se van del país o dejan su carrera artística porque no consiguen continuar con su práctica sin un soporte económico real.
Sí, porque al final o tienes ciertas ayudas o no entras. Por ejemplo, tú siendo de Huelva o yo de Hospitalet. Tenemos una especie de verja que llega hasta el techo y o la saltas o…
Sí. Como dices, he crecido en un entorno rural en el que, aunque parezca mentira, también hay agentes culturales: hay músicos, escritores, etc., pero no hay una red de apoyos que fije todo ese capital simbólico al territorio. Así se pierde un valioso patrimonio cultural y no es posible crear un tejido. Casi todas acabamos migrando.

Actualmente estás presentando en el LOOP Festival, en La Capella, la obra Carne de mi carne: entraña y habías comentado en Instagram que habías tardado más de 2 años. ¿Qué te llevó a crearla? Explícame un poco el contexto.
Hace unos 3 años estuve en una residencia en Alemania en la que trabajé en colaboración con la pintora francesa Manon Balaÿ. Fue ella quien me introdujo en la teoría de Priscille Touraille, que da pie al proyecto. Además, la pandemia me permitió tener el tiempo para pensar y hacer desde el terreno, desarrollando más la parte teórica e investigando con materiales que tenía cerca.
Pasé la cuarentena en mi pueblo, en una casa en el campo, en la que estaba al cuidado de tres ovejas, tres cerdos, quince gallinas y una perra. En realidad, todo este proyecto también tiene que ver con cómo me relaciono con la naturaleza, que para mí siempre ha sido sinónimo de trabajo. El paisaje que otros idealizan para mí tiene connotaciones ligadas a un esfuerzo manual que perdura desde hace generaciones en mi propia familia. De hecho, cuando era más joven, sentía odio hacia el campo y hacia todo lo que tenía que ver con este tipo de trabajos. He podido apreciar el desgaste físico y emocional que provocan.
Además, en los últimos años se han producido cambios radicales que afectan al terreno y con ello a las personas. La especulación inmobiliaria o la falta de recursos tecnológicos en un mundo digitalizado han acuciado ese desgaste del que hablaba. Eso también puede verse en el vídeo. Lo siento, ya no recuerdo la pregunta (risas).
Es sobre el proceso de creación, pero si de paso quieres hablarme del modo de narración, también me sirve.
Trabajo siempre de la misma manera: construyo el vídeo a la vez que la instalación y nunca parto de un guion preestablecido. Intento acumular mucho material para, a partir de lo que tengo, integrar todas las formas teóricas que voy trabajando durante el rodaje. Conforme voy disponiendo las imágenes en el montaje, voy construyendo el relato. Podría decirse que se trata de un proceso ensayo-error. A medida que trabajo el vídeo trabajo también la instalación o la parte más escultórica. Para mí, la escultura tiene mucho que ver con la edición de vídeo, pues son procesos aditivos o sustractivos.
En este caso, el dispositivo de sala está hecho específicamente para La Capella. El lugar en el que está expuesto no estaba preparado para albergar exposiciones e intenté cambiar por completo el concepto de la sala, construyendo un espacio dentro del espacio. Se trata de un gran estómago por el que transitamos y digerimos toda la violencia que hay en el discurso.
¿Formular la estructura fue idea tuya al ver el formato, te lo propuso La Capella o fue cosa de ambas?
La colaboración con Loop se firmó el año pasado, pero no fue hasta junio de este año que confirmamos el espacio donde iba a tener lugar. Al ser una instalación específica, yo necesitaba saber qué espacio iba a tener para comenzar a plantear todo el proceso. Fue una investigación de varios meses en el estudio. He construido el espacio desde mi taller.

Es decir, le dijiste a La Capella que tenías una serie de necesidades específicas.
Las necesidades técnicas se acordaron entre todas a partir de mi proyecto. Es importante decir que la producción de la vídeo instalación ha sido financiada por la fundación LaCaixa. Para mí ha sido un proceso importante, no solo porque esta oportunidad me ha dado el poder de generar mis propias imágenes, sino porque también me ha permitido construir una instalación site- specific a gran escala.
Hay varias cosas que dices durante lo largo de la obra y que me gustaría tratar. Una de ellas es que “las construcciones sociales se basan en su cuota nutricional desde los inicios de la humanidad hasta hoy”. ¿Podrías comentarme un poco más al respecto?
Esto es una especulación (risas). Es lo que me permite comenzar el discurso para después traducirlo a una posición biográfica. No tengo pruebas científicas que corroboren esa hipótesis, pero sí que hay mucha teoría crítica que apunta hacia ese lugar. Repito que ni soy antropóloga ni tengo una formación que me permita afirmar esta teoría. Sin embargo, desde el relato personal y una metodología de investigación artística, sí puedo. Lo que me interesa es que, como artista, te puedes enriquecer de otros campos de conocimiento. Por eso, en mis proyectos hay una base conceptual que tiene más que ver con la sociología o con la antropología que con la estética. Suelo buscar referencias que no estén validadas, que sean mujeres, no necesariamente blancas, que estén vivas y que hablen del presente.
A raíz de esto me surge la duda de si esta base teórica fue la que te llevó a dividir la obra en capítulos. Porque también has hecho conferencias y publicado artículos mientras lo compaginas con ser artista.
Los ensayos o las conferencias que realizo tienen que ver con el desarrollo de mi práctica artística.
Sobre los capítulos, cada uno de ellos tiene que ver con esas referencias bibliográficas que dan cuerpo al proyecto. En el vídeo se cita directamente a Paola Tabet. Mise-à-mort se relaciona con la muerte y su puesta en escena, el ritual, la matanza. Pour plaire, il faut se désincarner nos habla del referente ausente, concepto presente en la obra de Carol J. Adams, y What has been seen cannot be unseen alude a todas esas formas de violencia visual que quedan en nuestra retina y nuestro subconsciente. El vídeo no sólo es un recorrido temático cuyo eje es la carne, sino que contiene preguntas sobre cómo se fabrican las imágenes, que están muy ligadas al imaginario de la fragmentación y el despiece.

Sé que en el vídeo citas a Gilles Deleuze, pero con lo que me estás comentando me viene a la cabeza su teoría de El Cuerpo Sin Órganos y la idea de que para renovarse hay que romper con todo, ¿no?
Hay mucho de eso también. Las imágenes del vídeo yo las entiendo como cuerpos y como entes. Y para mí esos cuerpos no dejan de ser contenedores, ¿no? Precisamente la estrategia que he seguido ha sido la de entender esas imágenes como cuerpos-contenedores e ir llenándolas y vaciándolas de contenido precisamente para evidenciar que las imágenes no tienen un contenido estático e inamovible, sino que las imágenes están vivas y tienen la posibilidad de resignificarse.
Entonces, ¿estas imágenes-contenedores, o estos cuerpos, tienen que ver con la exposición de Generación 2021 para La Casa Encendida que se llama Carne de mi carne: piel?
Sí, todo forma parte de un mismo proyecto. Últimamente intento trabajar en proyectos largos que me permiten profundizar en la temática que quiero abordar. También es una forma de crear que considero mucho más sostenible que enlazar proyectos pequeños. Carne de mi carne: piel es una propuesta más focalizada en presentar el contexto, más ligera, donde manejo más la ironía, mientras que Carne de mi carne: entraña es una investigación más profunda sobre la creación de imágenes y mi relación con mi familia. Las dos partes son importantes y coexisten de manera natural.
¿Habrá más partes de Carne de mi carne próximamente?
Hay tres partes del proyecto. La tercera entrega será una publicación que recogerá todas las referencias teóricas e integrará textos de los comisarios, además de textos de amigas mías o fotografías del proceso y de las exposiciones. Funcionará a modo de libro que aglutinará toda la investigación.

Para hablar del cuerpo móvil que eres ahora, ¿no?
La publicación se puede difundir de manera más fácil y hace que todo quede fijado, tanto las palabras como las imágenes. Esta instalación puede volverse a exponer en otro lugar, pero no será algo permanente. Para mí es importante generar esas publicaciones enlazadas a los proyectos para que puedan seguir viviendo en el tiempo.
Antes me comentabas que veías la imagen como una escultura, y, corrígeme si me equivoco, pero has hecho también pintura, escultura y vídeo arte. ¿La idea determina el formato o es el formato lo que determina la idea?
Creo que van de la mano. No pinto desde hace mucho, pero en cierto modo el vídeo integra un pensamiento pictórico. El vídeo es una elección inteligente si no puedes tener un almacén para guardar obra. Solo se necesita una cámara, y a veces ni eso. Con TikTok o Instagram somos todos productores de contenido, o de arte, según tu perspectiva.
Con respecto a lo que me preguntabas, es la idea la que determina el formato. He trabajado en muchos formatos y, cuando veo que ya lo he explotado lo suficiente, no me vuelve a interesar hasta dentro de un tiempo. Lo que me interesa es la investigación formal que se corresponde con el contenido. En todo proyecto puede haber licencias formales pero para mí es importante que ambas cosas vayan de la mano.
Sí que es verdad que hoy en día hay muchos artistas que nacen con TikTok o Instagram, ¿cómo ves tú que el mundo del arte se esté explotando y el hecho de que salgan artistas que busquen esas plataformas?
Creo que no existe un ‘mundo del arte’, sino que hay micromundos. No es lo mismo un artista contemporáneo que expone en entidades públicas o privadas que un artista que se mueve en Instagram. Yo tengo cerca esos dos ejemplos y creo que ambos son válidos. Hay diferencias a la hora de contextualizarse, pero cada uno tiene su forma de crear obra, así como de moverse económicamente en esos submundos.

Me has comentado al principio que tenías distintos referentes, ¿me podrías hablar de ellos?
No sé si te podría concretar. Para cada proyecto busco unos referentes. Por ejemplo, en este proyecto han sido importantes las lecturas que te comentaba anteriormente. Todas esas mujeres que dan nombre a los capítulos. La idea del devenir animal de Deleuze o el concepto de carnofalogocentrismo de Jacques Derrida, pero también artículos sobre consumo de carne del Ministerio de Agricultura y Pesca o carteles publicitarios de cadenas de comida rápida... Mis referencias son muy diversas. Incluso podría hablarte de Britney Spears.
Eso también tiene que ver mucho con nuestra generación.
Es que tenemos esa suerte, ¿no? Por fin estamos validando unos referentes de la cultura popular y de la vida cotidiana que forman parte de un imaginario común. A nivel personal, mi referente también podría ser mi abuela, aunque no la pueda citar en un artículo académico.
¡Ojalá!
Hay mucha sabiduría popular que debe ser valorada, al igual que hay mucha literatura validada que debe repensarse, o mejor dicho, contextualizarse desde una posición crítica.
¿Tienes algún otro proyecto en mente?
Tengo la mente en blanco (risas). Para el año que viene tengo varios proyectos en marcha. Uno de ellos tiene que ver con Carne de mi carne, pues también se desarrolla en el lugar donde nací. Trata sobre un grupo de hombres de edad avanzada que intentan deconstruir ciertos gestos patriarcales.

Texto
Maria Antón

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