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Hablamos con la joven Gema Noach, promesa de la fotografía, en un rincón del MACBA mientras fumamos cigarrillos de liar. De mirada inquieta y voz tranquila, nos explica su vocación por escribir con la luz (hacer fotos). Cuando los ojos han viajado tanto y visto tantas cosas diferentes, la percepción de la vida se vuelve mucho más especial. Gema fotografía personas y lugares especiales.
¡Hola, Gema! ¿Puedes presentarte y contarnos de dónde vienes ? Me interesa mucho conocer el origen de tu apellido.
¡Hola! Nací en Camden Town (Londres) en el 90, pero me crié en un pueblecito de Galicia donde la vida era bastante tranquila. También viví en una eco-aldea en La Galilea un año y medio antes de venirme a España. No tengo un sentimiento de pertenencia a ningún lugar concreto, pero sí noto que Barcelona es mi hogar. Me vine a los 17, y han sido años muy importantes personalmente, por ahora me quedo aquí.
Noach es un apellido judío holandés por parte de abuelo paterno, y Herce es español, por parte de mi madre.
Dicen que uno es lo que hace, y tú haces fotos. ¿Cómo y por qué empezaste en el mundo de la fotografía?
¡Me gusta esa afirmación! Siempre me han atraído las imágenes, cuando era pequeña me flipaba salir en las fotos de manera casi obsesiva, pero no me planteaba esta disciplina más allá de hacer fotos de mis [email protected] en situaciones cotidianas. Cuando cumplí 13 años, me compré una Polaroid que todavía conservo; más tarde, una reflex digital con la que experimenté mucho, y así empecé. Antes tener fotos era más complicado, no estaba tan al alcance de la mano; ahora puedes hacer miles de ellas en unas horas. Creo que la foto ha perdido valor al ser tan accesible, algo que no critico, pero ya no se percibe de manera romántica o especial como se hacía antes.

¿Qué es la fotografía para ti?
Es un buen formato para aislar ciertas situaciones, lugares o personas cotidianas, sacarlas de contexto y ponerlas en valor. Desde un viaje hasta los señores que juegan a las cartas en la calle donde vivo. Para mí es interesante contar historias a través de fotos.
¿Qué te aportan las fotos en sí, y el acto de hacerlas?
Satisfacción absoluta cuando veo algo en la calle que me llama mucho la atención y consigo hacer la foto. Me da mucho subidón, ya que no siempre me pasa y son instantes efímeros. Me interesa la idea de capturar momentos para recordarlos eternamente. Hace tiempo que no salgo a la calle sin cámara, es algo que me parece básico. Soy muy observadora y me encanta ir por ahí buscando cositas.
¿Qué técnica y qué cámara sueles usar?
Suelo utilizar el formato analógico, en color sobre todo, ya que es el medio con el que me siento más cómoda y con el que obtengo los resultados que busco, tanto en el proceso como estéticamente. Tengo bastantes cámaras diferentes. Ahora me interesan mucho las analógicas automáticas de los 90 por su inmediatez y por su simpleza, técnicamente hablando. Llevo cuatro años estudiando fotografía en una escuela y ahora necesito liberarme de tanto tecnicismo. También tengo una cámara digital buena, que depende para qué puede ser muy práctica. En el futuro me gustaría aprender más sobre vídeo, ya que lo veo como un lenguaje diferente e interesante para explorar.

¿Qué es lo más complicado de tu trabajo y lo más gratificante?
Lo más complicado es que sea eso, un trabajo del que puedas vivir. Lo más gratificante es poder unir viaje y trabajo, por ejemplo. ¡Eso sería lo máximo!
¿Qué cualidades crees que debe tener un buen fotógrafo? ¿Tienes algún referente?
Creo que es imprescindible la paciencia y un poco de automotivación, disciplina, sensibilidad estética, buen gusto... Pero hoy en día no basta con ser buen fotógrafo, de esos hay muchos y muchas ya. Es necesario también ser hábil y activo en las redes sociales (a las que yo al principio me resistía, pero en las que al final acabé cayendo). También hacer y tener contactos, y todo eso... Hay mucha gente que me gusta, y muchísima otra que no. Gente muy reputada como Martin Parr, Alex Webb o Vivian Sassen me flipan, me interesa mucho su discurso y sus gustos. Y en el ambiente en el que me muevo casi todo el mundo tiene cámara, y hay mucha gente que hace cosas guays.
¿Tienes pensado publicar tus fotos en algún formato físico?
Sí, absolutamente. El formato fotolibro es algo que me apasiona. Ya he experimentado por mi cuenta en el mundo de la imprenta, y hasta ahora lo que más respeto me da es el tema del diseño, que considero muy importante en cualquier publicación. No tengo demasiados conocimientos sobre maquetación, y eso es quizás lo que más me frena. Ahora voy a colaborar en un par de fanzines de gente de Barcelona, y tengo otros proyectos en mente.

¿En qué proyectos has trabajado recientemente?
Pues a raíz de una situación familiar extraordinaria, he estado viviendo en Madrid desde el verano pasado. Me ha sorprendido bastante, es una ciudad caótica y natural donde la gente es muy abierta. Así que, viendo que me quedaría por allí una temporada y que la estética del lugar me encanta, me puse a hacer un proyecto que he llamado Vida en Madrid y que quiero autopublicar a modo de pequeño fanzine.
¿Qué harás en las próximas semanas?
Pues me voy a hacer una residencia artística en Senegal con mi amiga Clara Núñez, periodista y escritora. Queremos hacer un fotolibro de la experiencia que viviremos allí con la gente de Thread Senegal. A las dos nos atrae mucho esa zona del mundo y vivir nuevas experiencias. No se me ocurre nada mejor que viajar y tener tiempo y motivación para desarrollar un proyecto interesante, ya que en tu entorno cotidiano es más difícil crear al estar demasiado expuesto a las complicaciones del día a día. La cabeza necesita respirar.

Texto
​Luke Pina
Retrato
David Méndez Alonso

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