CookiesUtilizamos cookies para facilitar su experiencia en la navegación por nuestra página Web. Si usted como usuario visita nuestra página web entendemos que nos ofrece su consentimiento para el uso de cookies. Puedes obtener más información sobre las cookies y su uso aquíOK
Eduardo Jairycovich encarna el espíritu del artista del siglo XXI a la perfección. Polifacético y abierto a la experimentación con distintas disciplinas, entre las que destacan la dirección creativa y el estilismo, el director de la revista Chapelle no deja de explorar(se) a medida que avanza en sus proyectos. “Literalmente fue una segunda salida del armario”, comenta sobre su nuevo libro, Rito, en el que de la mano de Féminin Films y a través de la poesía, la fotografía y la moda se abre en canal en un plausible ejercicio de liberación y autoconocimiento. “Hay veces que una obra no solo es enriquecedora por los frutos que te da, sino por lo que aprendes cuando la estás haciendo. Y creo que eso fue lo que me pasó a mí”, añade.

Trabajador incansable y activista “simplemente por el hecho de ser libre”, como él mismo reconoce, la cuarentena desembocó en una crisis existencial para el joven artista. “Fue ahí cuando me planteé la idea de hacer un gran proyecto 360 como es Rito, algo que pudiera meter a mis seguidores por completo en mi mundo”, explica sobre el que es su proyecto más personal hasta la fecha. Un libro que le ha servido para conocerse a través de la revisión de capítulos del pasado, como si de una terapia de choque en clave artística se tratara. Y es que, lejos de blanquear la realidad endulzándola con versos que invitan al optimismo, Rito es verdad, sinceridad y vivencias. “Podría decir que uno de los más brutalistas, y con los que creo que el espectador puede sentir más empatía y tristeza, es Paloma. Habla de una paliza, en pocas palabras”, responde cuando le preguntamos por los poemas que dan forma a la obra, que promete acompañarse de un film a cargo de Féminin Films.

Director creativo, estilista y director de la revista Chapelle. No hay duda de que eres un profesional extremadamente polifacético que aborda el arte y la moda desde distintos prismas, pero, ¿quién es Eduardo Jairycovich?
Eduardo Jairycovich es un artista, director creativo, estilista y activista valenciano de 26 años. A veces me da vergüenza nombrar todas estas facetas, pero me encanta hacer cada una de ellas; así que se podría decir que soy una persona que no tiene miedo a enfrentarse a los nuevos retos que se me ponen por delante, e incluso soy yo mismo el que los busca. Puede que me obsesione con el trabajo en ocasiones, pero me gusta pensar que todo lo que hago puede ayudar de alguna manera a dar visibilidad a la diversidad.
¿Cómo y cuándo se produjo tu primer acercamiento al mundo artístico? ¿Crees haber encontrado tu lugar en lo que a forma predilecta de experimentar con la creatividad se refiere?
Mi primer contacto con el arte no lo recuerdo, pero sí puedo decir que desde que tengo uso de razón he dibujado, pintado, e incluso podría decirse que he esculpido, hablando de nociones infantiles. Me encantaba presentarme a pequeños concursos de pintura y de poesía, en los que gané algún premio. Hasta participé en algún concurso random de maquetas de fallas valencianas de plastilina. También me gustaba mucho disfrazarme un día cualquiera en casa y jugar con la ropa de mi madre.
De más mayor empecé Bellas Artes, y luego aprendí patronaje y modistería. Mirándolo así, creo que soy una representación de todas las cosas que me gustaba hacer en el pasado. Y Rito reúne todo eso: mi amor por el arte, la necesidad de expresarme de cualquier forma, y mi liberación en cuanto a la moda y los cánones establecidos.
La experimentación, la fusión de distintas épocas o la difuminación de las barreras del género son constantes en tu trabajo. ¿Cómo definirías tu visión de la estética y la moda? ¿Te consideras activista?
Soy un fuerte activista simplemente por el hecho de ser libre, de haber superado todos esos comentarios y experiencias negativas que han pasado por mi vida, y haberlas utilizado como una forma de inspiración para mis proyectos. De esta manera, creo que muchas personas que pasan por lo mismo pueden verse reflejadas, sentir que no están solas y que tienen que seguir luchando no solo por la sociedad, sino sobre todo para ser felices y libres.
Para mí la estética y la moda han sido un gran puente hacia todo esto. La moda es un canal mediante el cual se pueden reivindicar y expresar muchas cosas, y es un pilar muy fuerte en mis proyectos. Aunque sí es verdad que por eso mismo quiero dejarla en un segundo plano, no quería que por ejemplo en Rito la moda fuera lo más importante, sino que ayudara a contar la historia.

Adentrémonos en Rito, tu nuevo libro. Un proyecto en el que, a través de la poesía y la fotografía, profundizas en las realidades de las personas queer. ¿Qué te ha llevado a publicar esta obra en este preciso momento?
Todo empezó en la cuarentena... como muchos artistas tuve una crisis existencial. Necesitaba dar un giro drástico a mi carrera, y fue ahí cuando me planteé la idea de hacer un gran proyecto 360 como es Rito, algo que pudiera meter a mis seguidores por completo en mi mundo. Decidí que tenía que ser algo muy especial y me abrí en canal.
Conforme he ido avanzado como artista, me he ido conociendo y sincerándome más; y creo que este proyecto ha sido una pieza clave en este proceso. Hay veces que una obra no solo es enriquecedora por los frutos que te da, sino por lo que aprendes cuando la estás haciendo. Y eso fue lo que me pasó a mí.
De la exclusión y el bullying, a la lucha contra la disforia o la aceptación de uno mismo. Son muchos los temas que abordas en Rito, donde lejos de quedarte en la superficie y en los aspectos meramente estéticos, te abres en canal a lo largo de sus cien páginas. ¿Qué ha supuesto para ti este libro? ¿Sientes que te ha ayudado a conocerte?
Ha sido un gran logro a nivel personal. Además, literalmente fue una segunda salida del armario. Donde mucha gente me ve tan abierto hacia el mundo, respecto a mi familia y amigos cercanos era muy reservado, así que publicar mi libro fue una forma de expresar muchas cosas que no sabía verbalizar; y los resultados han sido increíbles. Simplemente con eso, yo ya me siento afortunado por Rito. No solo me he conocido, sino que me ha ayudado a que otras personas me conozcan mejor, sepan mi realidad y me apoyen. Y en el proceso de creación colaboré con gente maravillosa, que compartía emociones conmigo. El recuerdo que obtengo de todo un año de trabajo es muy enriquecedor.
Los poemas y las fotografías se suceden en la obra, que cuenta con la colaboración de Amanda Fernández y Sofía Maya de Féminin Films. ¿Qué puede esperar una persona que se disponga a embarcase de lleno en el libro?
Amanda, Sofía y yo habíamos trabajado en otros proyectos previamente, y yo sabía que a la hora de colaborar con ellas el resultado sería genial. Me reuní con ellas, y aunque sí es verdad que en cuanto a la fotografía, la dirección y la edición recaían sobre mí, lo que más ilusión les hacía y lo que más ganas tenían de hacer era lucirse en el film que presentaremos dentro de poco.
Ellas forman parte del colectivo y han hecho otros proyectos con un fuerte trasfondo activista, así que desde el minuto cero sabía que entenderían muchas de las cosas de las que hablaba en el libro. Para mí era súper importante trabajar con alguien que hubiera podido experimentar lo mismo que yo.

Si bien cada pieza del puzle es fundamental para entender la realidad en su conjunto, ¿hay alguna imagen o poema que sea especialmente significativo para ti? ¿Por qué?
Aunque me gustaría no destapar por completo de qué tratan, podría decir que uno de los poemas más brutalistas y con los que creo que el espectador puede sentir más empatía y tristeza es Paloma. Habla de una paliza, en pocas palabras, y es uno de los pocos en los que decidí prescindir bastante de la decoración típica de la prosa, obteniendo un resultado más natural.
Por otro lado y a diferencia de este, Cicatrices cuenta algo que muy pocas personas conocen sobre mí de una forma más metafórica.Queda más oculto el significado, una pista sería ‘ginecomastia’.
Amapola es un poema muy sencillo que resume por completo el significado de nuestra vida, la búsqueda por la libertad y el amor propio. Es el que cierra el libro, y la fotografía que lo acompaña es mi favorita.
Partir de las propias experiencias para dar forma a un proyecto tan personal como este implica revivir ciertas experiencias pasadas, que no siempre se caracterizan por el gozo y la alegría. ¿Qué obstáculos has tenido que superar a lo largo del proceso creativo de Rito?
Como te comentaba, contar la realidad que había detrás de esos proyectos fue algo fuerte pero a la vez fue liberador. Por otro lado tocaba temas que quizá estaban más presentes en ese momento en mi vida, como puede ser los poemas que hablan de la ansiedad, la soledad, la toxicidad y las despedidas.
Tristemente, en el colectivo LGTBIQ+ hemos tenido muchas carencias afectivas, y a veces eso nos lleva a actuar de una forma no siempre adecuada; no comunicarnos, distanciarnos y crear relaciones tóxicas. Muchas veces los traumas que tenemos son creados por una reacción agresiva de la sociedad hacia nosotros, pero otras veces son nuestros propios miedos los que nos hacen ser de una forma que no queremos. Aproveché para decirme un par de cosas, afrontarlo e intentar cambiar para ser siempre la mejor versión de mí mismo.
¿Cuándo y dónde se prevé que vea la luz el film que acompaña al libro?
Desde luego es algo que yo mismo tengo muchas ganas de ver, Féminin Films está trabajando en él y por lo que sé va a ser algo maravilloso. Será un film de unos 8 minutos, y Mario Summer y yo hemos producido una canción para la ocasión que, si nada sale mal, verá la luz en octubre dentro de un festival de danza llamado Bucles en el Centro Cultural del Carmen en Valencia. Aunque, por supuesto, lo vamos a mover por diferentes festivales nacionales e internacionales. Para mí la danza es un gran inspiración, y por el alto contenido de esta en el film creo que era una oportunidad maravillosa.

Has lanzado una serie exclusiva de doscientos ejemplares. ¿Cómo ha sido la respuesta de tus seguidores al lanzamiento? ¿Te planteas aumentar la producción?
La respuesta ha sido muy buena, tenían muchas ganas de verme en algo así. Chapelle me ha dado mucho a lo largo de estos años, pero era necesario dar este giro y hacer realidad algo que había experimentado durante los años y que mucha gente me comentaba; que es utilizar mi cuerpo como un soporte para expresar y ser artista, no solo por los trasfondos de mis proyectos, sino también por mi imagen. Eso ha hecho posible que sea mucho más fácil explotar toda mi creatividad y perder muchos miedos. Creo que ayudo a otras personas como yo a ver que es posible tener tus sueños y ser como quieres.
Respecto a la producción, no me planteo hacer más números del libro, como obra artística está bien que sea algo exclusivo.
¿Y qué nos puedes adelantar sobre tus próximos proyectos? ¿Tal vez una segunda entrega del libro?
Por ahora concibo Rito como una obra única que no creo que tenga secuelas, ya que tiene un ciclo muy orgánico, de vida a muerte. Pero sí puedo adelantarte que estoy dispuesto a no parar de experimentar y probar, me apetece mucho saber hasta dónde puedo llegar y no tengo miedo a lo desconocido. Lo próximo que quiero hacer se acerca más a lo filmográfico.

Texto
David Alarcón

ic_eye_openCreated with Sketch.Ver comentariosCerrar comentarios
CategoríasFiltrarArchivo
0 resultados