
La nueva propuesta viene en tres colores: lavanda, verde agua y havana. Y un nuevo material, el jade, piedra relacionada con el cuarto chacra, el del corazón, vinculado a las emociones y los sentimientos. Y como se dice que al corazón se llega a través de los ojos, han contado con el fotógrafo coreano Cho Gi-seok para fotografiar la campaña y extender su onírico universo. La sensibilidad que tiene el fotógrafo por el surrealismo se ven reflejadas en estos retratos, y la nueva colección adquiere una nueva dimensión: mientras las gafas son las protagonistas de las imágenes y nos desafían la mirada, el simbolismo que esconde cada diseño florece en un derroche de colores, naturaleza, mariposas, cuerpos, que parece sacadas del universo de René Magritte. El perfecto equilibrio entre lo real y lo imaginario. Ese mismo juego en el que participamos cuando nos colocamos unas gafas como estas.


















