Los alumnos han superado con creces las expectativas y nos han dejado gozar de su libertad creativa. Entre aplausos y agradecimientos han podido demostrar de lo que son capaces, unos resultados que no habrían sido posibles sin el asesoramiento del equipo del IED Barcelona. A saber: Pilar Pasamontes, Directora Científica de Moda del IED Barcelona, Julia Weems, Directora de Moda del IED Barcelona, los diseñadores Juan Salvadó, José Castro, Txell Miras, René Zamudio, Sebastián Pons, y el estilista Jaume Vidiella. Ellos han sido los encargados de acompañar y asesorar el camino a estas promesas y de materializar sus particulares diálogos y universos.
Cae el telón y el jurado ocupa la sala. Sara Maino, directora de Vogue Talents y sobrina de Sozanni, Robert Cavell-Clarke, de Not Just a Label y Philippe Pourhashemi, consultor de moda internacional, son los encargados de picar las campanas. Entre entusiasmo y agitación suenan dos nombres. Demos la enhorabuena a Loreto Martí, ganadora del Premio a la Mejor Colección, a Denise Graus, Premio al mejor Fashion Film. Y mencionemos también a Toni López, porque la suya ha sido la mejor tesis según ha reconocido el equipo docente de la escuela.






Denise Graus estrena categoría con su Psycho Nomad, film ambientado en un espacio industrial, que se desarrolla bajo el reproche hacia una sociedad que se mueve por imitación y que aborta la individualidad. Es por ello que sus personajes bailan, saltan, gritan, luchan, transgreden, chocan, se besan y se retuercen entre prendas que rompen con los convencionalismos, recordándonos que el instinto básico y la naturaleza humana no deben castrarse.






Por último Toni López se lleva el premio a la mejor tesis, que reconoce la investigación más esforzada y agradece la labor y los nervios de todo un año. Su colección, Raza, se inspira en su abuelo de Almería y en lo que fue su vida: los toros, la cantería, los westerns... Otra felicitación para él.






Sin dejar de mencionar a aquellos que no ganaron ningún premio pero que obtuvieron (también) unos resultados extraordinarios, queremos repasar algunas de las colecciones que destacaron durante la velada. Anna Giramé, con su desfile Línea de la vida, extendió sus manos y tejió el futuro, el presente y el pasado jugando con las formas y creando piezas que, a veces, se desestructuraban y tomaban volumen. Aún así, el conjunto de la colección se resumía en un ciclo vital puro, en paz y en harmonía. La paleta de tonos, apagados, llanos y coherentes, dieron significado a la perla de la colección: la mano. El resultado fue, para nosotros, uno de los mejores.



Laia Viñas escogió el título Chromatico para deslumbrar con un desfile lleno de colores vivos y estampados. Con atrevimiento creó piezas que encajaban, a priori, sin sentido. Sus inspiraciones, la exageración de Bowie y las portadas de Harper's Bazaar entre otras, dotaron de originalidad y diversión sus vestidos. Fucsias, verdes esmeralda, cuadros, flores, rallas, todo fue posible en su universo. Los pendientes interminables y el conjunto de bolsillos paradójicamente convertidos en bolso fueron los complementos perfectos.



Adriana Argemí presentó Yo Yo, otra colección basada en el universo. Referencias a Mick Jagger, a Basquiat y de nuevo a Bowie recrearon un cosmos estético sustentado por transparencias y capas, que por cierto nos encantaron.



Xenia Rosales se decidió por Cenesse, una oda a la elegancia. El blanco y el rosa palo crearon vestidos largos y frescos, con movimiento, que volaban y caían con serenidad y gentileza. El azul y el amarillo fueron los encargados de darles vida. Jugó con la seda, con la lana y con el tricot. Lo que nos acabó de seducir fueron la trascendencia de los nudos, que cambiaban el sentido de las piezas, y los cuellos en forma de flor. Una exquisitez.



Natalia Valdivia activó el desfile con Dynamo, con referencias a los estampados psicodélicos de los 70 o las formas geométricas que puso de moda Mary Quant en los 60. Destacamos tanto el rojo, que dio fuerza a su colección, como los volantes y el ensanche de las mangas, que le dieron fluidez. Ciertamente, el conjunto y el uso de los patrones fue armonioso y coherente.



Aleix Martínez presentó Blow, la colección más reluciente. Llenó la pasarela de glitter, brillantes y centellas. Como en otras colecciones de esta edición, se repitieron los volúmenes forzados y exagerados y los volantes, y también el tricot. El look naranja fue muy aclamado.



Por último, Beatriz Planelles se inspiró en la fluida belleza de la mancha de aceite, Oil Slick. Sus piezas bailaban entre aguas, y el bronce, el dorado y el marrón les daban energía y poder. Las acuarelas y el azul metálico te atrapaban en este mundo, en su mundo.









