Tras un break con más bailarines, ha llegado el turno de la pasarela del público. De entre todxs lxs asistentes, el jurado ha elegido a unas cincuenta personas que han desfilado sus mejores galas: pelucas en forma de jaula, bandas de Miss Universo, bengalas en las tetas escupiendo fuego, arneses, lencería… Mucho espectáculo, mucha moda y mucho arte. Poco a poco, se ha ido haciendo una criba hasta quedarse con una ganadora definitiva. ¡Felicidrages!
Y luego, los dos platos fuertes de la noche. A modo de entrante, la drag y maquilladora Hungry, quien ha colaborado con artistas de la talla de Björk, ha salido ataviada en un look voluminoso de pies a cabeza con una pequeña luz frente a los ojos (¿sabes ese pez que está en las profundidades del mar y que tiene una especie de ‘lamparita’ en la cabeza para ver algo? Pues igual). Arrebatadora y misteriosa, ha hecho una performance en línea con su talento.
Como plato principal, el icono en mayúsculas: Amanda Lepore. Agárrate, que vienen curvas. Llegada de Nueva York, la musa de David Lachapelle y una de las it girls más exuberantes de la ciudad estadounidense ha arrancado su número con un lipsynch de Champagne, un tema petardo y divertido que ha puesto la sala patas arriba. Además, ha aparecido bien acompañada del modelo viral Leonardo H. Azrak y de Javier des Leon. Puro fuego en el escenario. Y a partir de aquí, poco más puedo contar: más bailes, más canciones, más espectáculo. Una tarde-noche espectacular y, cómo no, icónica. ¡Nos vemos en la próxima, maricones!














