Género divino cuenta con creadores atrevidos que van más allá de lo comercial para “dar rienda suelta a su creatividad y desarrollar conceptos y piezas que a lo mejor serían difíciles de encajar en otras editoriales”. Todos los diseñadores siguieron un proceso de selección que corrió a cargo de los estilistas Raquel Gil y Moisés López con una única premisa: que se ciñesen a la tabla cromática, blancos y rojos en conjunción con tonos más oscuros como verdes, azules o grises.
Género divino resalta la libre determinación de la identidad de género, donde es la propia persona la que tiene el derecho a ser, nombrarse y expresarse de la manera que quiera sin ser crucificada. Este trabajo supone la primera colaboración de Alba y Pelayo: “Ha sido un gran impulso para seguir creando futuros trabajos artísticos sin intenciones de encasillarnos en nada determinado”.















