Vivir a partir del arte es difícil: las condiciones para que florezcan nuevos artistas rara vez se alinean. Sin embargo, gracias a la Fundación Montemadrid y a su colaboración con La Casa Encendida, desde hace más de veinticinco años se impulsa y visibiliza el talento de miles de jóvenes creadores. Con la edición anual Generación, la comunidad artística española tiene la oportunidad de lucirse ante un jurado, este año compuesto por David Barro, Rosa Ferré y Maria Wills. Los seis escogidos para la muestra Generación 2026 no solo han recibido un premio, sino que también logran proyectar sus obras al mundo a través de esta exposición colectiva, que se puede visitar hasta el 19 de abril.
Entre los ganadores de esta edición se encuentran Claudia Pagès con Marcas de agua: Torres, castillos, perros y Laia, un despertar de las filigranas, convirtiéndolas en imágenes vivas sobre el papel; Maya Pita-Romero, con Sin nunca llegar a la boca, un espacio de transformación que se adopta como refugio y cose una compleja relación entre el cuerpo y lo vegetal, y Élan d’Orphium y su Acto de amor, una potente propuesta hacia la práctica escultórica performativa en la que el gesto más orgánico deshilacha los límites de lo material en relación con el afecto.
También está Hodei Herreros Rodríguez (a quien entrevistamos hace escasos días), con The Voiceless Voice of the Girls, un proyecto que utiliza el peso de la voz y la escucha para resaltar el mundo de la feminidad y lo que lo engloba, una clara crítica a los códigos sociales y al control sobre el cuerpo y la mente de la mujer; Victor Ruiz Colomer con l>ii<z, unas esculturas enigmáticas que investigan los trastornos del pensamiento y su unión con la organización del espacio y el umbral de la contención. Y, finalmente, Víctor Santamarina con Subsidencia, un desgaste lento pero infalible de sus esculturas que expresan la fragilidad de lo que se considera estable, demostrando que incluso lo más resistente puede deteriorarse y desaparecer.
La esencia de esta propuesta se mueve en torno al proceso más que el resultado. Y es que el arte contemporáneo siempre es impredecible, fluctúa en un constante e intenso proceso creativo. Al romper con disciplinas más tradicionales, las posibilidades de creación son aún más amplias, aportando un abanico infinito de materiales, ideas e intenciones.
La exposición Generación 2026 se puede visitar hasta el 19 de abril en La Casa Encendida, Rda. de Valencia 2, Madrid





