CookiesUtilizamos cookies para facilitar su experiencia en la navegación por nuestra página Web. Si usted como usuario visita nuestra página web entendemos que nos ofrece su consentimiento para el uso de cookies. Puedes obtener más información sobre las cookies y su uso aquíOK
Apuntes para un incendio de los ojos es el punto de partida del MACBA para un cambio de diálogo, para construir un nuevo relato y mirar lo que está fluyendo ahora mismo en nuestro contexto espacio-temporal. La exposición encabeza la nueva serie de proyectos transdisciplinarios Panorama, que explora las estéticas y las prácticas artísticas en Barcelona y alrededores. Podemos adentrarnos a esta muestra colectiva, con la que el comisariado –formado por Hiwuai Chu, Marina Cánepa y Max Andrews– nos invita a conectar, tomar nota y abrir horizontes, hasta el día 27 de febrero de 2022.

El título procede del poemario de Gabriel Ventura, el primero de la serie Panorama y hace referencia al proceso no cerrado que supone la sociedad artística barcelonesa actual. La muestra reúne gran variedad de propuestas artísticas sin temática concreta que incluyen pintura, fotografía, música, escultura y otras prácticas que Elvira Dyangani (la nueva directora del museo) apunta que son difíciles de clasificar. La importancia, en su mayor parte, reside en cómo se evoca a los panoramas del siglo XVIII, con una visión a los lazos que el museo establece con el entorno y viceversa. “Panorama tiene que ser transdisciplinar y transgeneracional”, insiste Dyangani.

Se nos propone un recorrido que empieza franqueando el portal multicolor cartón piedra, La Meiers, creado por Antoni Hervàs, que se inspira en el placer estético e histórico del popular y barcelonés Teatro Arnau. “Todo lo que es graffiti no lo he traído al museo, considero que tiene que quedarse en la calle”, asegura el artista.

Pasando por la video instalación inmersiva SSSS de la Costa Brava creada por Marc Vives, llegamos a una sala con cuarenta y nueve pinturas de Rasmus Nilausen. Theatre of Doubts consiste en siete filas de cuadros que se inspiran en el teatro de la memoria del filósofo hermético renacentista Giulio Camillo en las que nos podemos adentrar, paseando entre ellas, para observar que también cobra importancia la parte trasera de los lienzos.

Pasamos a la impactante pantalla doble de El Palomar, Schreber is a woman, que es un rechazo de la interpretación psicoanalítica a través de una visión transfeminista y queer. Llegando así a la sala más grande de la exposición en la que Eulàlia Rovira explora la construcción del MACBA a inicios de los noventa a través de su obra La perla, la llaga.

A continuación podemos visionar Apolis y Limbo, dos obras de larga producción con las que Arash Fayez, autor de la obra, investiga las condiciones del desplazamiento y conceptos como la apatridia y la no pertenencia. Adrian Schindler también nos habla de identidad y nacionalidad en Tetuan, Tetuán, el primer film de una trilogía que revisa los fantasmas contemporáneos del pasado colonial de España en Marruecos. Salimos de este espacio con un fragmento del proyecto compartido, sostenible, A quatre potes de nyamnyam y Pablo Pineda.

La siguiente estructura es una red suspendida con un collage de audio y una serie de performances de Laia Estruch Pájaros perdidos, en la que se ilustran sus intentos de acercarse a los cantos de las aves migratórias que aterrizan en la ciudad. Y llegamos a la obra, también relacionada con la naturaleza y la biodiversidad desde un punto de vista muy personal, de Aleix Plademunt. El artista presenta indicios de su proyecto Matter en el que se tratan los orígenes de la vida desde el Big Bang hasta la última puesta de sol de 2020 del pueblo donde nació. Con esto llegamos a la obra Escucho una música en la cabeza de Maria Pratts, que consiste en una serie de cuadros y estructuras de neón que combinan tacas, quemaduras y símbolos inequívocos para simbolizar la inmediatez.

A través de esculturas textiles colocadas en el corredor que evoca al atrio del museo, Rosa Tharrats nos trae hasta los recipientes de vidrio soplado, combinados con cadenas metálicas y pelo artificial que forman Fig Juice, de Stella Rahola Matutes. Justo al lado nos encontramos con la última sala, que contiene una Gerundi Shipping, con una pantalla cilíndrica en el centro como conexión entre las rutas marítimas globales y el flujo de capital, preparada por Clàudia Pagès.

Mariana Cánepa describe la exposición como “una compilación de energía de lo que está pasando hoy en Barcelona” en el que “hoy el centro son los artistas”, de acuerdo con Hiuwai Chu, quien resalta que “son los artistas quienes dan fuerza al museo, pese a la situación no han dejado de inspirarnos”.
Apuntes para un incendico de los ojos está disponible en el MACBA hasta el 27 de febrero.

Texto
Aina Lino
Fotos
Miquel Coll

ic_eye_openCreated with Sketch.Ver comentariosCerrar comentarios
CategoríasFiltrarArchivo
0 resultados