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Hoy se inaugura Geología de lo Inefable en Can Felipa. Una exposición que plantea la necesidad actual de revisitar y replantear lo tangible y lo corpóreo en una era en que la información circula a través de ondas invisibles e intocables y donde, gradualmente, los soportes físicos van perdiendo su peso. La piedra, entendida como la materia más pura, sólida y terrenal, es el punto inicial que vertebra dicha muestra. Hablamos con sus responsables, los miembros de Widephoto para obtener más detalles.
Nos encontramos en una era donde lo digital e incorpóreo prevalece sobre lo terrenal y táctil. ¿Cómo creéis que ha afectado esta evolución a nuestra manera de relacionarlos con los objetos? ¿Creéis que hemos perdido el afán por poseerlos y coleccionarlos?
En absoluto, justamente creemos que precisamente en esta era de la inmaterialidad hay un claro retorno hacia lo físico y lo terrenal. De hecho sobre esta afirmación se sustenta la tesis de la exposición. Geología de lo Inefable recoge el trabajo de seis autores que, por diversos caminos, han vuelto a reconsiderar la piedra como el objeto físico elemental, el más primario de todos. Gracias a su carácter inicial, la fotografía ha mantenido una estrecha relación con la ciencia a lo largo de su historia que hoy, sin duda, se está revalorizando. Desde que se reivindicaran las cualidades descriptivas del medio, su uso como herramienta primordial para el archivo ha desbordado los límites del ámbito científico hasta alcanzar el artístico. La mayoría de los autores que participan en Geología de lo Inefable declaran un precoz y genuino interés por la naturaleza. La contemplación, la recolección, la taxonomía y el coleccionismo son actividades comunes en muchos de ellos, donde la clasificación de rocas y minerales y su posterior estudio les has permitido analizar el mundo en que vivimos. Son prácticas extendidas en la sociedad contemporánea, no solo a nivel académico y especializado, sino también como mera afición a través de la cual construir una especie de memoria objetual o tratar de conocer nuestro entorno cercano y lejano. El estudio de meteoritos, por ejemplo, despierta interés no solo por su valor científico, sino por el aura de misterio que rodea todo lo que viene del espacio exterior. Es así como uno de los objetos más simples y conocidos, una piedra, puede abarcar también la abstracción de lo desconocido.

¿Hay algún hecho remarcable en la fotografía que haya contribuido a esa especie de fetichismo hacia el objeto?
Creemos también que el actual éxito y expansión del fotolibro es un síntoma claro de ese afán por coleccionar objetos tangibles. Muchos de los trabajos recopilados en esta exposición, han estado formalizados por sus autores a través de fotolibros (es el caso de Tectonic o Almost There)
¿Por qué habéis elegido a estos artistas? Y ¿qué aporta cada uno a la muestra?
Cada uno de los seis autores seleccionados para la muestra configura su propia geología, ofreciendo diversas vías para comprender cómo la cultura ha reconfigurado la visión tradicional de lo terrenal. Todos los artistas de la muestra tienen en común que han vuelto a la piedra para reinterpretarla y, de algún modo, resignificarla, pero las aproximaciones que hacen a este objeto son muy dispares.
Las piedras intervenidas de Guillermo Ros y sus reflejos inmateriales nos hablan de un mundo tecnológico que se expande hacia la virtualidad, superando la frontera entre el objeto y su representación. Johan Rosenmunthe, con su libro Tectonic, explora las conexiones entre tradiciones místicas como la magia, la alquimia y el esoterismo a través de la simbología de las piedras y el mismo medio fotográfico. Aún en la misma línea del misticismo y las creencias, Bego Antón explora la dimensión energética que las rocas adquieren gracias al poder del imaginario popular en el folclore islandés, donde son entendidas como los hábitats de los elfos. Tanto las piedras de Aleix Plademunt como las de Alberto Feijóo son un pretexto para la exploración histórica y para el cuestionamiento de las distancias temporales. Pero mientras Plademunt en Almost There las convierte en anclajes temporales empíricos que narran el desarrollo de la humanidad, tanto en primera como en tercera persona, y que permiten relativizar las distancias y el tiempo; el proyecto de Feijóo toma la piedra Rosetta como el núcleo conceptual del trabajo, y a partir de ella traza líneas de diálogo entre diferentes épocas, materiales, estéticas y lenguajes.
Jordi Mitjà ha desarrollado una pieza específicamente para esta exposición donde se apropia de fotografías de los aclamados y mundialmente reconocidos exploradores de la misión Apolo de la NASA, para hibridarlas y contraponerlas a otras de su archivo familiar. Por medio de un proceso de trabajo abierto e intenso en el que lo emocional dialoga con la fascinación por lo desconocido, pone en contacto la idea de la roca y el mineral como elemento de interés científico, envuelto en el misterio que rodea todo lo extraterrestre, con su vertiente de valioso material para el pasatiempo de entusiastas geólogos amateurs.
¿Nos podríais comentar un poco cómo se estructura la exposición?
Probablemente lo más interesante es que carece de estructura. Hemos apostado por una puesta en sala donde los seis artistas dialogan y se interrelacionan constantemente. No existe un espacio específico para cada autor, sino que se hibridan unos con otros. Hemos planteado la muestra de esta manera para amplificar el significado o el papel que las piedras juegan en cada uno de los proyectos. Desde el inicio del proyecto, nos propusimos romper con la idea de la exposición colectiva tradicional y hemos explorado con este nuevo formato. En realidad es un experimento que no tenemos muy claro cómo va a recibir el espectador, pero la Convocatoria de Comisariado de Can Felipa nos parecía una maravillosa plataforma para experimentar en este sentido.
¿Nos podéis avanzar si las piezas se presentarán en formato impreso? Es decir ¿de forma física, como el objeto representado en ellas? Esta pregunta es un poco loca, pero se me ocurre que quizás le podrías haber dado la vuelta.
En realidad, en la exposición hay una apuesta clara por salirnos de los formatos que tradicionalmente ha usado la fotografía, y también de la propia fotografía como disciplina. Las imágenes de Rosenmunthe se presentan impresas sobre una seda y montadas en una cortina gigante. Las piedras físicas de Guillermo Ros generan su imagen en un espejo. Alberto Feijóo combina distintas disciplinas desde las imágenes impresas a la escultura. La muestra incluye también una videoinstalación de Guillermo y Jordi Mitja acompaña su trabajo fotográfico con una instalación.

Texto
Sara Guerrero

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