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¿Estamos bajo constante vigilancia y control en nuestra sociedad? ¿Hemos perdido nuestra intimidad? Pablo Puig, creador y diseñador de la marca Blame Label, nos plantea respuestas ante estas hipótesis. Con Panóptico, su nueva colección F/W 2017 presentada en la 080 Fashion Week de Barcelona, Pablo nos ayuda a mimetizarnos con el paisaje urbano. Blame Label nos demuestra que la moda no solo trata de jugar con una estética, sino de transmitir también un mensaje. En sus diseños, cada prenda cuenta una historia y, detrás, se esconde un porqué.
Hola Pablo, cuéntanos tu historia, ¿quién eres, de dónde vienes y a dónde quieres ir?
Tengo 29 años y nací en Valencia. Llevo desde 2014 al frente de la marca Blame Label. Estudié en IDEP Barcelona y me gradué el 2012. Estuve trabajando en Boris Bidjan Saberi durante dos temporadas y decidí embarcarme en este proyecto. Blame Label significa etiqueta de culpa. Todos somos culpables de favorecer un sistema que no funciona, de manera consciente e inconsciente, así que creé la marca con la idea de expresar como veo yo la sociedad. A través de prendas, show, música y pequeños detalles trato de dar un mensaje de concienciación social. Colección tras colección quiero ir escribiendo capítulos de un libro que cuenta una historia desde el principio hasta el final.
¿Cómo valorarías tu experiencia con tu último desfile en 080? ¿Has pensado en desfilar en otras ciudades internacionales donde la moda alternativa tiene mucho más peso?
Mi experiencia en 080 siempre es positiva, puesto que es la mayor plataforma que tengo a mi alcance. Me encantaría poder desfilar en ciudades como Nueva York, Berlín o París pero he de ser realista y fiel a los presupuestos de los que dispongo. Ya sólo por el hecho de poder trabajar con modelos de la talla de Clement Chabernaud o, como en esta temporada, Stephen James es un súper plus añadido para la marca. Estamos en España y tenemos el gran defecto de competir entre nosotros y tener la necesidad de sentirnos superiores a los de nuestro alrededor. Pero soy de esos que tiene esperanza y cree en la unión y en el apoyo.

¿Qué es para ti la moda y cuál es su función? 
La palabra moda se ha desvirtuado completamente. La están separando del arte y acercándola a los números. La moda cada día se aleja más de un concepto o una idea y se acerca a velocidad estratosférica hacia un medidor de números y masas. Al fin y al cabo, la moda no es más que un puro reflejo de la sociedad.
¿Cómo llegas a través de la moda a la autorreflexión?
Me preocupa mucho tener que demostrar que no hacemos ropa por jugar con una estética. Yo no sólo trato de hacer ropa, jugar con una estética o buscar una tendencia. Trato de dar un mensaje en cada colección. Cada detalle de cada prenda cuenta una historia y tiene un porqué detrás. Mi vía de expresión son las colecciones y los shows. Intento que cada mensaje sea coherente y complete un capítulo de un libro que espero no terminar de escribir nunca.
Dices que tus diseños emborronan el género. ¿Qué opinas ante la opción de promover una moda genderqueer?
Desde pequeño he odiado ir a una tienda y tener que girar a la derecha o a la izquierda en función si eres hombre o mujer. Nadie tiene que decidir por nosotros si una prenda es femenina o masculina. Si te gusta, te la compras. Todos somos seres humanos. Blame parte de una silueta recta. Se centra en el producto y su funcionalidad, no en un género.

¿Cómo se puede entrelazar utilitarismo y moda urbana dentro del marco social actual, obsesionado con la singularidad y exclusividad?
Ya no es sólo singularidad o crear una imagen. Creo que la funcionalidad es el nuevo lujo. Vivimos una era en la que nos vestimos por la mañana y volvemos a casa por la noche, así que es fundamental que una prenda sea cómoda y esté dotada de todo lo necesario para afrontar un día. La moda urbana cada vez está cogiendo más peso y yo me siento muy identificado.
Ahora que están de moda las colaboraciones, ¿con qué artista o marca te gustaría trabajar?
En todas mis colecciones dejo un espacio para una colaboración. Como ya mencioné no creo en el individualismo y es clave hacer colaboraciones. Si sueño despierto me encantaría llegar a colaborar con todos esos artistas a los que admiro, pero cualquier artista que ame lo que hace y estemos en la misma frecuencia es bienvenido para apoyar la causa.
Tus colecciones remiten a estados mentales. ¿Qué intención hay detrás de introducir la psicología en la moda?
Todos somos culpables de pertenecer a un sistema que, claro está, no funciona muy bien. Todos contribuimos a ello voluntaria e involuntariamente. Creo que es urgente una concienciación social. La moda es un gran reflejo de la realidad.

La presentación de tu última colección, Panóptico, fue casi una performance. Diseños que recuerdan a reclusos y vigilantes, el diseño del escenario como una torre de vigilancia, modelos saliendo con paraguas de entre el público… ¿Qué nos quieres contar más allá de la puesta en escena?
Los desfiles no han de ser única y exclusivamente una presentación de prendas, para eso ya tenemos lookbooks, web, redes sociales, etc. El cliente afortunado de ver el desfile ha de vivir una experiencia. Esos 30 minutos se tienen que aprovechar para trasladar al público y transmitir tu manera de ver la moda. Panóptico fue el primer experimento que se realizó para manejar nuestra conducta por medio de la vigilancia constante. Si miramos hacia el futuro, cuanto más nos vigilen, menos intimidad tendremos, así que la única manera de gozar de algo de libertad será mimetizándose con las calles. En esta colección trato de lanzar dos mensajes muy claros. Primero, que la sociedad está vigilada y manejada al antojo de muy pocos, por eso represento los presos con el naranja y el amarillo. Y segundo, los diseñadores y marcas en general estamos más pendientes de mirar qué hace el que está a nuestro lado y nos olvidamos creer en los propios conceptos y trabajarlos de verdad.
¿Cómo trasladas esa idea de control y vigilancia en nuestra sociedad en las piezas de la colección?
Cuando trabajo sobre un concepto, no sólo busco una estética o una representación gráfica. Busco plantear soluciones y trabajar el mensaje desde el principio hasta el final. En este caso, todos los patrones de las prendas parten de un punto central visto desde arriba, como si nos vigilaran desde un satélite de Google. El print de cemento y asfalto es el recurso que nos serviría para camuflarnos y así obtener algo de intimidad. Todas las prendas están preparadas por si nos vigilaran desde arriba, y tratan de confundir al que nos mira. Un paraguas de asfalto es el complemento estrella por concepto.
A modo especulativo, ¿en qué aspectos crees que va a cambiar más la moda dentro de una década?
Quiero pensar que volveremos al principio y uno sea bien visto por tener una buena chaqueta en el armario y no por llevar cada día una diferente. Pero si hay algo de cierto en la moda es que su velocidad está aumentado con el paso de los días, así que en diez años pueden pasar tantas cosas…

Texto
Jasmina Avellanedas

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