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Son muchos los álbumes que hablan de amor. Sin embargo, el amor que narra 4x4 abarca todos los caminos explorables del corazón: el sagrado amor maternal, el romanticismo de la pareja, la fraternidad entre amigos y hermanos, la huella imborrable de los abuelos pero sobre todo; la pasión por la vocación, la música. En este caso, Marcos Terrones –Oddliquor– supo dónde estaba su sitio en el firmamento cuando todavía era Marquitos, un niño que a los 6 años ya estaba componiendo su primera canción. El mismo niño al que ahora le dedica el primer tema del álbum.

20 años han pasado desde entonces y ya no es Marquitos el que canta, sino un experimentado Oddliquor. El proyecto que presenta es la síntesis de lo adquirido durante todo este camino, su propio renacer. Artistas como Nathy Peluso, Deva, Natalia Lacunza o Cruz Cafuné han sido afortunados testigos del crecimiento de Marcos como productor y artista. Es por eso que él está convencido de que es el mejor álbum que ha realizado hasta la fecha, y aunque no sepamos qué vendrá después, desde luego podemos confirmar una cosa: es el disco de su vida. Porque a través de 4x4 podemos recorrer página a página, como si fueran sus memorias, todos los capítulos que han terminado por conformar esta biografía musical. En una de sus letras escuchamos que no sabe si el tren se ha ido o sigue esperando por él; pero nosotros lo tenemos claro.

La primera frase pronunciada en un disco resulta vital para determinar la emoción desde la que vamos a escuchar el resto del proyecto. En este caso, la primera frase no es tuya sino de tu madre en Marquitos, como también lo es la última. Cuéntame a qué responde este orden.
Mi madre es la raíz de todo y quien me mantiene presente la importancia de mis orígenes humildes. La historia que me precede comienza en Linares con un abuelo pastor y una abuela que aprende a leer a través de una mirilla. Tanto mi madre como mi padre son, respectivamente, los pequeños de familias muy numerosas donde apenas han tenido más que su propio esfuerzo. Buscando otro tipo de oportunidades se mudaron a Parla, y ahí es donde se grabó el audio que abre el disco: con mi madre animándome a cantar, recién mudados. Desde que estaba embarazada soñó con que yo fuera artista.
Por tanto, la idea era rendir un homenaje a su propio propósito, hacerla sentir orgullosa y de paso, cerrar un ciclo. Por eso el disco cierra también con su voz, segundos antes de romper a llorar tras pasarle la última canción. Hay pocos méritos más notorios que emocionar a una madre. Y yo quería que lo supiera, que lo hice por ella.

La portada, realizada por Daniel Alcázar, también continúa el relato de tu familia. El gato es un animal especial para ti porque rememora a tu abuelo. ¿Qué puedes contarnos de esa historia y de por qué elegiste esa imagen?
El de la foto es mi gato, Chanclitas. Durante el año y medio en que he desarrollado 4x4 ha estado conmigo. De hecho, yo componía en la misma habitación en la que él dormía. En mi familia nos percatamos de que el gato compartía algunos de los lugares preferidos para descansar de mi difunto abuelo, y era casi inevitable fantasear con la idea de la reencarnación. Por eso quise retratarme en su interior, porque espiritualmente siento que me está protegiendo.
Es curioso porque esa foto inicialmente iba a ser para el tracklist y para la portada quería usar otro de los visuales que había creado junto a Daniel. Pero ha sido muy buena decisión porque es una imagen que provoca curiosidad en la gente y disfruto de que se compliquen tratando de descifrarla.
Seguimos con los orígenes: la banda sonora de tu adolescencia en Parla juega un papel trascendental. Visualizarte a ti mismo con el skate y rememorar lo que sonaba en tu mp3 ha sido gran parte de la inspiración para 4x4. ¿Qué canción del álbum señalarías como la más referencial a esa etapa?
No voy pa atrás es la que más refleja mi adolescencia. Es la más heavy, la más loca, la que más sintoniza con ese quinceañero metalero que patinaba por la ciudad. Escucharla es un poco como volver a verme con las DCs anchas y las puntas teñidas de rubio.
No obstante, siempre me hallé en la ambigüedad y creo que se nota en el disco. Entonces Enter Shikari y Blink 182 eran dos de mis grupos favoritos, pero no por ello dejaba de disfrutar también de Kanye West, Akon o Timberlake. Desde joven me he movido en varios ambientes distintos pero casi siempre relativos al arte, así es también como gracias al C-Walk conocí a creativos como Zazo Canvas o músicos como ErgoPro
He aprendido de todo, porque esa era un poco mi pasión: descargar en el Ares todo lo que podía y más, y encontrar aquella canción o artista que me impactara de verdad.

El nombre de 4x4 alude a un todoterreno en pos de simbolizar la versatilidad de géneros que has trabajado. ¿Lucirte fue tu propósito desde el inicio o, en cambio, va saliendo sola esa chulería como en Chulo sin querer?
A colación de la respuesta anterior, me es innata la búsqueda de la versatilidad. Algunos de mis discos favoritos, como My Beautiful Dark Twisted Fantasy de Kanye West, también tienen un registro muy heterogéneo, pero todas las canciones conservan un nexo. Si tuviera que decir que he buscado algo a propósito sería la atemporalidad musical.
El verdadero proceso creativo es que no exista proceso creativo. Es decir, que cualquier pequeño estímulo que pueda inspirarnos ese día, desde unos noodles a un acorde, puede ser un punto de partida. Es una de las barras que me ha dado el teatro: la toma de consciencia del propio sentimiento con el que te enfrentas a crear, sea cual sea, para posteriormente servirte de ello como motor artístico. Ir desde el detalle y lo emocional hacia lo complejo. Así te aseguras de que el resultado vaya a ser siempre sincero.

El título de 4x4 también puede leerse como una referencia a tu equipo: Tuiste, Judeline, Mayo y tú. Los cuatro por los cuatro, una combinación y yuxtaposición de vuestras energías al cuadrado. ¿Cómo definirías vuestro junte?
Todos (a mi perdón) somos bastante buenos, pero lo que nos diferencia es que ninguno de los cuatro sabemos que lo somos. Hemos sido los bichos raros desde pequeños, pero parece que el refrán de “Dios los cría y ellos se juntan” es de verdad. Yo quería empezar el disco con Mayo porque es como mi mano derecha, le vi el talento a la primera instrumental que me mandó, y el tiempo fue trayendo al resto.
Somos personas con energías comunes y todos hemos crecido tanto creativa como humanamente durante este proceso, no paramos de polinizarnos entre nosotros. Yo dependo de estar cómodo con la vibración que transmiten aquellos que me rodean para poder crecer y crear. Incluso para esta entrevista me parece importante conectar contigo.
Conociendo tu trayectoria como productor, tenías un gran abanico de posibilidades a la hora de buscar colaboraciones. ¿Por qué has elegido a los que has elegido (Maikel Delacalle, ÇantaMarta, Ca7riel) y cómo ha sido trabajar con ellos?
Todas las colaboraciones han sido bastante orgánicas. Yo estaba produciendo para Maikel cuando le mostré canciones que estaba preparando para el disco, y él se quiso montar. Ambos trabajamos el R&B así que salió 4mén.
A Ca7riel lo conocí en el backstage del último Sónar y desde entonces nos seguíamos la pista. Además, me apetecía tener una colaboración internacional. Yo sé que él ha sido (y es) muy metalero, que toca la batería y la guitarra, entonces me cuadraba aún más con la historia de No voy pa atrás.
Por último, ÇantaMarta y yo nos conocimos en una sesión juntos hace tiempo y hemos sido colegas desde entonces. En un inicio él iba solo a cantar la parte final de la canción y luego un coro grupal, pero en un espléndido momento de lucidez decidí convertirlo en una tercera colaboración, y menos mal, porque quedó de lujo. Creo que encajan todos muy bien en cada canción, no podía pedir más.

Diría que uno de los puntos más fuertes del álbum es la combinación entre instrumentación orgánica (violines, guitarras en todas sus formas) y una producción muy vanguardista que hace hincapié en el ruido blanco y los sintetizadores. Háblame un poco de cómo lograr ese equilibrio y qué músicos te han ayudado para ello.
Toda la música tiene cierto equilibrio. A medida que profundizas en ella vas apreciando que el sonido orgánico funciona mucho. Yo no he inventado ninguna fórmula, Linkin Park hacía lo mismo constantemente hace años. Es más bien una forma de rendir homenaje a mis oídos.
En mi caso, que siempre he sido autodidacta y no tengo formación musical sino solo intuición, necesitaba a Carlos Ares, a Quiroga y a Zuzo para lograr el sonido que pretendía. Ellos quieren lo que yo hago y yo quiero lo que ellos hacen, así que hemos tenido que encontrar la manera de hacer el amor juntos. Pero al final se trabaja igual, con ilusión y con ganas de jugar se hacen canciones.
Salao, con la que cierras el disco, está realizada en clave de folk. Has expresado alguna vez que se te hace el género más puro, y es cierto que la canción rebosa emocionalidad. ¿Qué te llevó a aventurarte con esto?
Me gusta el folk transparente por lo sencillo que es. Es una voz y una guitarra casi solas, así que las letras relucen en contraste. Me apetecía probar con algo nuevo pero aún me queda por investigar aquí.

El vibrato ha sido una de tus señas de identidad más fuertes a nivel sonoro, tanto que con él bautizaste a tu segundo disco. Sin embargo, la última vez que nos vimos me comentabas que te apetecía alejarte un poco de ello. Hay una línea en Tiro el Micro referenciando a los tiempos de Mamy Blue… ¿Cómo han cambiado las cosas desde entonces? ¿Cómo te sientes hacia tus discos anteriores?
Como he dicho antes, hay que encontrar el punto intermedio. Vocalmente he querido explorar más caminos y creo que se así se comprenden mejor las cosas que digo. Me imagino al público coreando en un concierto y resulta mucho más fácil así.
Mi primer disco fue en 2015 y el segundo en 2018. El primero es pura ilusión pero sin experiencia, quizá por eso diría que Serendipia es hasta más honesto que Vibrato. Pero, al final, lo anoto como ensayos hasta llegar al momento presente. Todo ha sido parte del camino.

¿Cómo continuas avanzando cuando sientes que todo te ha llevado hasta un punto tan concreto?
De la misma forma, de hecho, tengo dos canciones por grabar en este mismo momento. He llegado a un punto donde me siento cómodo y no me juzgo. Un amigo me decía el otro día que hasta ahora se me percibía aún inseguro, y eso era una cosa que yo sabía, pero ya no, ahora estoy bien convencido de mí mismo.
Tras muchos trabajos como productor, ¿cómo es volverse a ubicar en el papel principal? ¿En qué se diferencia tu estilo como productor y como intérprete?
Me alegra la pregunta, porque este álbum va justo de eso. Me encanta producir pero no me basta para ser feliz, necesito también cantar, y creo que se me había olvidado, tanto a mí como a mí público. Quiero ser visto como un artista que produce y no a la inversa.
Es una sensación muy diferente producir a cantar, por eso me he rodeado también de un equipo para no estar solo. Diría que como productor soy mucho más agresivo y fiero, mientras que como intérprete soy una persona bastante sensible, dulce, que narra su propia imaginación y emocionalidad.

Y para cerrar, ya que 4x4 versa mucho sobre vibraciones, ¿cuál es la energía que más disfrutas de transmitir?
Paz.

Texto
Alexia G. Ferrer
Fotos
Camilo Perseo

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