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No rehúye la polémica, compañera de viaje de Kidd Keo desde que emprendiese su carrera musical hace 6 años. Una trayectoria consolidada en una escena, la del trap, que tiende a elevar a la categoría de iconos a personas cuyo estrellato corre el riesgo de extinguirse demasiado pronto. “A mí me pegó con 19, en la calle”, comenta sobre la fama, la misma que además de haberse traducido en dinero, con el que ha comprado una casa a su madre y ha emprendido otras líneas de negocio en la moda o en el CBD, un componente no psicoativo del cannabis, también le ha convertido en protagonista de escándalos muy sonados. “La gente ha tendido a encasillar una cosa por dos cuestiones concretas, pero yo soy mucho más que eso”, sentencia.



“Creo que soy responsable. Bueno, no, creo que tengo que ver; pero no soy responsable”. Padua Keoma, mejor conocido como Kidd Keo, tiene claro lo que piensa y responde decididamente. Pero es inevitable que se muestre dubitativo cuando los límites de la libertad de expresión y la influencia que un artista como él, con más de dos millones y medio de seguidores en redes sociales, entran en juego. Atribuye la educación a los padres, a quienes señala por no sentarse lo suficiente a hablar con sus hijos e hijas de los problemas que de verdad les afectan. “Yo fumé petas el último de mis colegas, porque en mi casa siempre ha habido y sabía lo que era”, comenta intercalando algunas anécdotas que ayudan a entender el porqué de sus acciones (y de sus letras). “Mi madre me llevó a un punto de drogas para ver a todos los reventados cuando era pequeño, para que supiese que tenía que llevar cuidado”.

Ahora, se lanza a construir una ciudad desde cero. Una urbe ficticia cuya banda sonora es su nuevo álbum, Back to Rockport, resultado de 2 años de trabajo y en el que recopila más de veinte temas, en la que cabe todo el mundo. “Pensé que tenía que tener su cancioncita para el sexo, para irse de fiesta, para por la mañana, la motivacional, una para llorar, su palo de reggaeton…” Un nuevo capítulo en un etapa “más calmada” de su carrera, a la que que nos aproxima a través de una serie de ficción llamada Bienvenidos a Yonkiland –disponible en su canal de YouTube– al que fue uno de sus sueños de infancia: ser director. Hablamos con Kidd Keo sobre la vida en el barrio, la autenticidad artística y su proceso de desarrollo personal. “Al principio, me compraba ropa de chica, pantalones de zebra porque se los veía a Lil Wayne, y aquí en España no había. Las madres de por ahí se extrañaban, mi madre no. Así es como me he construido yo, no ha sido tan complicado”.

Keo, antes de empezar, ¿podrías presentarte a nuestros lectores?
Hola a todos. Soy Padua, más conocido como Keo, o Kidd Keo. Soy un artista de España, y a estas alturas hago de todo un poco, así que no sé qué decir. Si no me conoces, ya me conocerás.
Algunos de tus temas superan los diez millones de reproducciones en Spotify, como Kikiki o Ma Vie. Por no hablar de Dracukeo, tu single más célebre, cuyo vídeo supera las noventa millones de visitas en YouTube. Pero como tú has dicho, aunque ahora se te conozca bajo el nombre de Keo o Kidd Keo, siempre fuiste y serás Padua Keoma. ¿Cómo recuerdas tu infancia?
Fue como una película de Peter Pan. ¿Sabes cuál es el campamento hippie de la Alpujarra de Granada, que es uno de los más grandes de Europa? Pues yo me crié ahí. Cuando era pequeñito, mi mamá conoció a una chica que estaba embarazada, y le dejó la casa donde nosotros vivíamos para que pariese allí. Esta chica tenía una habitación en una de las casas en ruinas en la comuna de la Alpujarra. Y yo me crié allí, hasta los 4 o 5 años que entré en el colegio. Mi mamá estudió Bellas Artes en la escuela de Altea. Yo me iba allí con ella, porque me tuvo con 24 años. Entonces, realmente he vivido durmiendo en la playa cuando se hacían conciertos allí, en un saco y con mi madre, hasta que nos despertaban las máquinas de arena. En mi casa siempre hemos dibujado, siempre ha habido arte. Nunca ha habido ningún problema con ningún tipo de información.
¿Y la música también estaba presente en este entorno artístico del que hablas?
No directamente. Lo que pasa es que mi madre y mi padrastro escuchaban mucha música, rock principalmente. Red Hot Chili Peppers, Ben Harper, Ramones… Yo me he criado con todo eso. Me parece que no es difícil desarrollar una parte creativa en un niño, porque los niños de por sí tienden a ello. El problema es que si cuando surge eso lo tapas porque consideras que el niño tiene que estudiar, o porque no se entiende que quiera pintar o hacer rap, pierde el interés. Todos los niños son artísticos, lo que pasa es que si cuando vas a pintar la pared de tu casa te riñen, no vas a querer volver a pintarla. Es un ejemplo un poco exagerado, pero eso es a lo que me refiero. Si el niño pinta la pared un día y no le dices nada, y otro día, y otro más, a lo mejor a los tres años el chiquillo pinta de puta madre y es un pintor que ha desarrollado una forma de pintar propia tan personal como cuando empezó a hacerlo. Por eso yo no me pregunto lo que hago cuando me hacen preguntas.
Es verdad que los niños tienen una parte institiva que muchas veces tiende a verse coartada. Pero tal vez esta respuesta por parte de su círculo más cercano sea una forma de intentar protegerle, ¿no crees?
Sí. En mi caso, nunca hubo rechazo. Mi madre sí que me dijo que tenía que estudiar. Yo nunca llegué a estudiar una carrera, pero ella me pidió que me sacara el bachillerato. De pequeño, me dio por ponerme a bailar. Al principio, me compraba ropa de chica, pantalones de zebra porque se los veía a Lil Wayne, y aquí en España no había. Las madres de por ahí se extrañaban, mi madre no. Así es como me he construido yo, no ha sido tan complicado. Igual de complicado es decirle a tu hijo, ¿qué haces cantando? que decirle, sigue. Si mi madre me hubiese dicho que dejase de hacer lo que hacía y me hubiese dicho que tenía que estudiar, a lo mejor no sería quien soy hoy.
¿Estás de acuerdo con la afirmación que dice que “los niños son como esponjas”?
Justo. A eso me refiero. 
¿Y no crees que precisamente al ser como esponjas los mensajes que reciben no los interpretan de la misma forma que un adulto, pudiendo llegar a malinterpretarlos? Por ejemplo, los mensajes que lanzas en las letras de tus canciones.
Sí, sí. Creo que soy responsable. Bueno, no, creo que tengo que ver; pero no soy responsable. La responsabilidad es de tus padres, que son quienes tienen que educarte. De la misma forma que te dicen que Jack el Destripador no es verdad, o que este videojuego es ficción, o que tienes que tener cuidado con las drogas. Yo no puedo limitar mi forma de expresarme a unos niños. También hay gente que me escucha que es mayor. Me dicen, es que con esta canción ofendes a esta persona. Ya, pero es que le levanto el ánimo a esta otra. ¿Entiendes lo que te quiero decir? Es responsabilidad de cada uno en su casa. A mí me han venido muchísimos padres a decirme que yo promovía no se qué… Hubo una vez contesté a una mujer que me dijo, estás enfermo, como mi hijo, porque fumar os vuelve enfermos. Punto uno, ya ves con qué flow va. Le dije que yo tenía una mamá que me había permitido fumar, me había enseñado cómo canalizarlo. Y yo a día de hoy soy exitoso y estoy bien, a mi mamá la he cambiado de casa, cuido a mi abuela, cualquier cosa que un buen hijo haría. A la señora que me dijo que sus hijos me escuchaban más a mí que a ella, le pregunté si se había fumado un porro alguna vez. Ella me dijo que no, y fue entonces cuando le dije, señora, sus hijos me escuchan porque fuman porros, y no tienen en casa una persona que les enseñe y que les de una visión de una persona que fuma porros y es exitosa, porque usted les trata como enfermos. Tienen que ver a Kidd Keo, que fumando porros ha conseguido sacar a su mamá del barrio, para ver que pueden ser exitosos aunque les guste fumar marihuana, que en Amsterdam es completamente legal y la gente no se mata ni se muere.

¿Sientes que la gente te juzga sin conocerte?
Creo que el que me conoce bien sabe que más allá de mis canciones que están hechas para disfrutarlas doy otros incentivos, e intento que los chavales hagan más. De hecho, intento que los chavales se fumen los porros para que hagan algo, y que no solo se los fumen en el parque. Los porros, la marihuana, es una droga psicoactiva. Esto quiere decir que si estudio de puta madre y saco un diez, y me fumo un porro para relajarme, me servirá que flipas. Pero si me fumo un porro en casa y soy un enfermo, posiblemente al final acabe fumándomelos sin importar las notas que saque. La mitad de los chavales se van al parque a fumarse los porros rayados con su vida. Yo fumé petas el último de mis colegas, porque en mi casa siempre ha habido y sabía lo que era. Y mi madre nunca me dijo que no lo hiciese. Es más, mi madre me llevó a un punto de drogas para ver a todos los reventados cuando era pequeño, para que supiese que tenía que llevar cuidado. Y a día de hoy llevo cuidado.
Me recuerda a cuando está el semáforo en rojo, vas a cruzar, pero de repente ves que hay niños a tu lado. ¿Debes hacer lo que pretendías y saltarte las reglas, o esperar para dar un buen ejemplo a los más pequeños?
Yo lo siento mucho por hacer esta referencia estúpida, y no estoy comparando a nadie, pero tú cuidas de tu perro en el parque, ¿no? Pues encárgate de tu hijo hasta que tenga 18, y si no sabes educarlo no me culpes a mí. El padre que trata de responsabilizarme es un padre que no le ha explicado a su hijo lo que son las drogas, se lo ha intentado ocultar y tiene miedo de que no le haga caso porque no sabe explicarse. Fúmate un porro con tu chaval, aunque no te guste. Ten cojones y hazlo porque es tu hijo. El problema es que son unos cagados, unos pussies, loco. Si tu perro muerde en el parque, es tu responsabilidad. Y si tu hijo sale por ahí a hacer el capullo, es tu responsabilidad también. ¿O acaso cuando un chaval se droga me llaman a mí para decirme que hay un fan en comisaría que ha robado? No, ¡llaman a su padre! Como si no hubiese chavales de bien en universidades escuchándome. Son los que más, porque además saben inglés. Es más fácil señalar al artista que sentar a tu hijo y hablar con él.
Tú pareces tener muy claro la diferencia entre el artista y la persona, algo que has recalcado a lo largo de tu carrera. La separación entre la realidad y la ficción, como forma de entender lo que encierran tus canciones. Pero, ¿crees que tu público es capaz de diferenciar una cosa de la otra?
Es que no es una cosa que sea una barrera. ¿Cuántas modelos van en pasarela, súper top, y luego visten como el culo? Son las primeras que visten fatal porque están hartas. ¿Con cuántas personas eres un tío de puta madre, y con cuántas personas eres un hijo de puta? Pues depende de la situación. Entonces, si yo por la mañana me levanto y estoy con mi madre al lado, ¿tú crees que me levanto Padua Keoma o Kidd Keo? ¡Pues las dos! Pero a mi madre no me voy a poner a rapearle, a lo mejor me prepara un vaso de leche. Se lo está diciendo a su hijo, Padua Keoma, que encima es Kidd Keo. Ahora mismo cojo, sin conocerte de nada, y te llevo a dar una vuelta por el barrio en mi Mercedes dorado, todo normal. Y cojo a otras dos personas, las pongo en habitaciones separadas, y les reproduzco diez videoclips míos. Luego os pido que en una hoja redactéis lo que pensáis de mí. Tú vas a escribir una cosa, y las otras personas otra. ¿Qué es verdad y qué es mentira? Todas y ninguna. No sé explicarlo de otra forma. Es algo que no me pregunto. Hoy por ejemplo, que me estoy haciendo fotos como Kidd Keo, ¿qué sentido tiene que me ponga a decir, chúpala, puta? No es el momento.
Si no es una barrera, y dices tener presente las particularidades de cada situación, ¿qué es lo que une a Padua Keoma y a Kidd Keo?
La chispa que tengo yo de ser una persona normal. A lo mejor, cuando canto o cuando hago un videoclip, cojo a todos mis colegas del barrio. Igual que los que están en Estados Unidos y cogen a todos sus negros, y les dicen que se traigan toda la cacharra con la mejor ropa que tengan. ¿Eso es falso? No, son ellos. Pero no están todos los días los negros en una casa fumando petas. Es la única forma que tienes de que mole. No sé qué parte es Kidd Keo y cuál es Padua Keoma. Cuando me toca ser una persona normal, lo soy. A lo mejor un poco excéntrico, pero eso siempre lo he sido. Antes de tener millones de visitas era igual, lo que pasa es que la gente me llamaba flipado. Y ahora la gente me llama máquina. Pero es el mismo flow.
¿Te arrepientes de algo?
No.
¿No ha habido ningún momento en el hayas sido incapaz de identificar qué es lo que tocaba, y hayas hecho algo de lo que no te sientes orgulloso?
No. O sea personalmente, de mis decisiones o de cualquier cosa que haya hecho yo en mi carrera artística, pese a que en algún momento me he preguntado el porqué, no me arrepiento. Sería hipócrita. Hay una entrevista de un artista, que ahora no me acuerdo quién era, que decía “yo cada vez que saco un tema me arrepiento de todo lo anterior, todo lo que he hecho antes no me mola”. Para mí eso es que estás intentando ser algo siempre. Yo no soy ese tipo de persona, soy lo que soy. Y si me he equivocado y la he cagado, me he equivocado con dos millones de visitas. Pero es que mi primo, con 17 años, la caga igual que yo sin ser famoso. Si una persona no puede mirar lo que ha hecho no puede avanzar. Entonces, no cambiaría nada de lo que he hecho, porque eso es lo que me ha hecho llegar a donde estoy ahora y ser quien soy como humano.

Has dicho que no te arrepientes de nada en tu carrera artística pero, ¿y fuera de ella? ¿Hay alguna declaración que hayas dicho que, viéndola en perspectiva, sientas que no te representa o con la que no estás conforme?
Sí, hay muchas cosas que se han podido malentender. Pero no me puedo arrepentir de que una persona lo pueda malinterpretar. Es como si vas un día a ver un cómico de humor negro y no te conoces al cómico. Llegas y te asustas, pero es que tienes que ver al cómico. Sí que te digo que seguramente haya hecho muchas cosas mal, porque llevo 6 años de carrera y tengo 25 años. Miro al resto de artistas y son un poquito más mayores que yo, y el tema de la fama les ha pegado más mayores. A mí me pegó con 19, en la calle. Yo estoy loco, soy una persona peculiar como persona, que es lo que me convierte en artista. Es como el Joker, que estaba zumbado y luego es el villano. El pavo es un loco.
¿Qué es lo que más te ha molestado de todo lo que se ha dicho sobre ti?
Vamos a ser sinceros. Me ha molestado bastante que se piense que… Bueno, lo que piensen me la suda. Pero que se usen calificativos como misógino, que odio a las mujeres, y cosas así. Cuando todo lo que haces lo haces por tu madre, por una mujer, eso es a lo último a lo quieres llegar. Pero como es una crítica que me ha tocado aguantar, ya tengo claro quién soy y quién no soy. Llega un momento en el que ya ni te duele. No voy a decir que me ofenda, porque no lo dije cuando sí me ofendía, y ahora que ya ni eso, me sabe un poco mal decírtelo. Pero en el momento que no lo entendía, al principio, era más Padua Keoma que Kidd Keo. De hecho, eso fue lo que me hizo aprender a separar al personaje de la persona. Hasta entonces, nunca me había tenido que hacer esa pregunta porque no veía ningún problema en ir al instituto o a trabajar, y escribir mis movidas en la cabeza, ir al estudio y hacerlo. Era un chaval que cantaba y me ponía un nombre porque molaba más, y yo sabía que era lo que hacían los raperos. No le veía la malicia a nada de lo que hacía, solo hacía música. Pero llega un momento en el que, cuando mucha gente te dice una misma cosa, hasta tú mismo te haces la pregunta y dices, ¿pero de verdad soy tan malo? Joder, loco, hasta mi ex me habló, que no me hablaba desde hacía 8 meses porque me odiaba, y me dijo que una cosa es que tuviéramos nuestras diferencias, y otra muy distinta que la gente la estuviese tratando ahora como si yo la hubiese maltratado toda la relación. Ahí me di un tiempo sin música, empecé a hacer un álbum en el que he tardado 2 años. Y dejando de hacer música, cuando me enamoré de mi novia y empecé a tener una vida normal, me di cuenta de que no era una persona mala. Para mí, tener que separarlo fue una cosa que me dolió. Yo creo que la gente ya entendía la diferencia entre la persona y el artista, otra cosa es que tuviera un montón de juicios contra mujeres.
Y pese a los nombres bajo los que hayas actuado, los calificativos que se te hayan asignado o las polémicas que hayas protagonizado, lo que parece que siempre se ha mantenido es tu fuerte vínculo con tu madre. Uno de tus pilares fundamentales.
Sí. Yo me crié con mi madre y con mi abuela. Mi madre y yo somos personas que no nos comunicamos bien, no entre nosotros. A mí cuando una persona no me importa, me da igual decirle lo que pienso. Es cuando una persona me importa, cuando me preocupa qué decirle. Mi madre y yo somos personas muy independientes, pero somos mejores amigos. Ahora estoy reparando un coche y el otro día mi madre vino a ayudarme, cogió la llave y listo. Mi madre es una homie, hay más comunicacion. Incluso hay amigos míos que le han contado cosas a mi madre que no saben ni sus propios padres.
Back to Rockport, tu nuevo ábum, incluye más de veinte canciones. Un repertorio amplísimo en tiempos de discos cada vez más cortos y lanzamientos dosificados en el tiempo, donde hay tiempo para abordar distintos estilos musicales y temas. ¿Cómo definirías este álbum en una sola frase?
Como un paso hacia el futuro.
Y precisamente su amplitud, no solo en términos numéricos sino en el abanico de géneros abordas en él, ha sido especialmente celebrada por tu público.
Así quería que fuese. Hablamos de mi álbum como una ciudad, pero lo que tiene a la vez tan insignificante como potente es la banda sonora. Me parece que la música es nuestra banda sonora personal, esa chispa, por eso es tan importante. Tú puede irte a trabajar a las ocho de la mañana y es un coñazo, pero como haya una canción que te mole, más aún si la canción acaba de salir y es de tu cantante favorito, te cuesta menos ir a currar y te vas a dormir pensando en que al día siguiente vas a ir en el coche con ese tema. Es como en la película de Tron, que el padre intenta construir una ciudad desde cero. Va por ahí la cosa, esa película para mí fue un boom. Si ahora mismo baja Dios todopoderoso y me dice, como si fuesen los Sims, tete, tienes que crear una ciudad rápido, pues la ciudad tiene que tener una banda sonora. Todo lo que yo cante se puede meter ahí, pero necesitaba hacer como una primera prueba. Y tenía que tener un poco de todo para que le gustase a todo el mundo, no puede ser una ciudad en la que solo se escuche electro, porque la gente se vuelve loca. Pensé que tenía que tener su cancioncita para el sexo, para irse de fiesta, para por la mañana, la motivacional, una para llorar, su palo de reggaeton, etc. Imaginándome que cada cancón es una tribu o una población de mi ciudad. La idea era que fuese completo, de ahí que tardase 2 años. De hecho, 8 meses antes le cambié el nombre al álbum. Y a la vez, quería hacerle entender a la gente que soy muchas más cosas que lo que habías visto.
¿A qué otras cosas te refieres?
Realmente, toda la polémica que ha habido sobre mí ha sido con dos canciones de toda mi carrera. Considero que la gente ha tendido a encasillar una cosa por dos cuestiones concretas, pero yo soy mucho más que eso. Y qué mejor manera de demostrarlo que haciendo más cosas. Considero que la gente que no me entiende me va a entender si se lo explico de diferentes formas. Entonces, a lo mejor a Kidd Keo se le criticó, pero con la nueva serie de Yonkiland, que es Dracukeo en serie, ya lo han entendido. Todo parte de la ciudad, parte completarme de mí. Lo que yo le he dado al público es lo que la gente sabe de mí. Cuanto más le dé, más completo será y más me va a entender. Y voy a poder tener más libertad a la hora de poder decir o expresarme de forma más libre, entre comillas.
¿Se entiende mejor la ficción en un formato de serie que en la música?
Justo, nadie critica una serie de ficción.

¿Y a qué crees que se debe? ¿Ayuda el hecho de que los protagonistas sean personajes como forma de recalcar que no pertenecen a un plano real?
Cuando una persona ve una película sabe interpretar que es algo que viene de fuera. Creo que la música es lo único que no conseguimos externalizar, y cuando una canción te pone triste, te pone triste aunque tú no quieras. En cambio con el cine, puedes ver una película como Los hombres que no amaban a las mujeres, que es súper hardcore, y cuando acabas piensas que es una película y ya está. Con la música creo que no pasa eso. Por ejemplo, la última canción que he sacado es de amor y la gente se ve reflejada en su relación. El problema es que para que la gente se lo crea, tú te lo tienes que creer. Yo le he dado muchas vueltas a eso, para ver qué era yo. Y creo que tiene que ver con eso, con que en una película sabemos verlo desde fuera porque hay unos personajes, mientras que en la música tendemos a identificar las canciones con quienes las cantan.
Has vivido en el extranjero, y has conocido la escena musical de países que marcan hacia donde se dirige la música, como Estados Unidos. ¿Qué diferencias adviertes en comparación con España?
En Estados Unidos existe la ley de libertad de expresión real, por enmienda y recogido en la ley. En España eso no existe, tenemos la Ley Mordaza. Cuando tienes un país en el que por ley, desde que se creó, se ha podido decir lo que ha dado la gana, al principio ofende hasta que se entiende. Conmigo pasa igual, a lo mejor el día que me conoces tengo gestos que te sientan mal, pero cuando me conoces bien a lo mejor no. Allí ya pasaron la fase de ofenderse por las críticas y entendieron que la gente es libre de decir lo que quiera. Por más que yo sea abierto de mente, a lo mejor no lo soy tanto como un estadounidense, porque ese tío lo lleva siendo años. También entra en juego el hecho de que realmente te puedas morir.
Está claro que las diferencias entre países trascienden la música, y alcanzan lo social, lo político y lo cultural.
Me parece que Europa y España son como padres sobre protectores. Y cuanto más proteges a tu hijo, más vulnerable lo haces. Aquí tenemos mejor educación, seguridad social, y la gente se sensibiliza más. En Estados Unidos el de al lado lleva una pistola y puedes morir. Partiendo de ahí, qué más da lo que digas, si mañana te puedes morir. Aquí en España hay que ayudar a todo el mundo, que no está mal, pero creo que la gente se asusta con todo y está sobre protegida. En Colombia, cuando un chaval es mayor ya no está para gilipolleces. No digo que tenga que ser así, es una desgracia, pero es algo objetivo. Yo entro en una casa y veo dos pollos de cocaína y tres rayas, y yo no me ofendo. Conozco a un chaval artista, que ahora está empezando a pegar, que es de buena familia y no se droga, y cuando entra en la casa de artistas que, por desgracia, casi la mitad se drogan, el chaval lo ve y le sienta mal. Yo le digo que no tiene porqué tomárselo mal. Pero le sienta mal porque no lo ha visto. Y eso es un poco España. En otros países la gente no se sorprende tanto por lo que puedes decir. Cuanto más protegida está la población, menos se entiende esa libertad de expresión. En Francia, por ejemplo, hay más libertad porque la mitad de la población es inmigrante y la han pasado canutas. ¿Tú crees que se va a ofender un tío por lo que tú digas con los problemas que tiene? Es en España donde, aun siendo pobres, no tenemos problemas. La mentalidad de mucha gente que he conocido no era voy a trabajar para ser rico, sino que querían meterse a policía o lo que fuera para trabajar un día y librar dos. O a funcionario, para tener arreglada toda su vida. Y ya viviendo bien, la gente tiene mucho para criticar y para ofenderse.
Centrándonos en la escena musical española, ¿qué artistas destacarías ahora mismo por su autenticidad?
Partiendo de la base de que en España el problema que tienen los artistas es la censura, y asumiendo que soy una persona que valora mucho expresarse, aprecio mucho a la gente que tiene los huevos de decir o hacer. Es decir, si estuviésemos en un país en el que el problema fuese vestir de colores porque todo el mundo fuese de negro, te diría que valoro al artista por su moda. En este caso, España es extravagante. El problema es que con lo extravagante que es, se ofenda tanto. Yo tengo que valorar a la gente que no se ofende o quiere proyectar esa libertad de expresión. En el trap, hay muchos artistas a nivel de calle que valoro, que están hablando ahora de la inmigración y las movidas de barrio, cosas que se suelen intentar tapar. Yo soy el único blanco de mi grupo, todos son latinos, negros y moros. El otro día pregunté a un amigo colombiano si había estado en Francia y me dijo que no. Le pedí que me describiese a un francés o una francesa, y él pensó en una tía con el pelo corto, blanquita, finita, chupada. Mentira. Es una negra africana gorda. Eso es Francia de verdad, pero eso no es lo que te dicen. En España pasa igual y no se les ve, como si estuviesen de vez en cuando por ahí. Existe una población súper cerrada de mente, y luego el resto somos negros, hablando en plata. Todo es muy extremista, y me parece que el arte es lo único que puede juntarlo.
¿Y qué necesita el arte para lograr juntar esos extremos de los que hablas?
A nivel de arte, a día de hoy en España, me parece que lo que falta son los extranjeros. Ya se les ha dado su espacio, su respeto y sus disculpas a las mujeres. Los homosexuales en el arte son los más destacados, los que lo petan. Todas las revistas de Madrid las llevan ellos, y están en televisión. Pero aún no he visto a un negro de verdad, y eso que estamos al lado de África. Creo que la nueva gente que está saliendo es la que va a hacer que todos nos entendamos. Y creo que los artistas inmigrantes que están hablando de la realidad que nadie habla son los que merecen más reconocimiento. C. Tangana, Rosalía, Rels B están muy bien, como artistas los respeto. Pero cuando veo a un extranjero, pienso que además aporta algo que en este país hace falta.
La moda juega un papel fundamental en tu trabajo. Cuentas con tu propia marca, Keocouture, resultado de tu interés por la estética y las tardes que pasabas en casa de tu abuela cosiendo cuando eras adolescente. ¿Qué es la moda para ti y como la aprovechas en tu universo creativo?
La moda es un arte egocéntrico, es el ego de cada uno. No te pones un outfit para ir feo, ni para llorar, ni para que te haga sentir peor. Te pones un outfit que te haga sentir mejor. La moda es el único arte que considero que es para uno mismo, y para levantarse y entenderse a uno mismo. Y para sentirse identificado dentro de un círculo. Entonces, ya no es qué te pongas, sino cómo te lo pongas. Tú puedes ir con traje y representar una cosa, y yo me puedo poner un traje, o el mismo a mi forma, y vamos a tener otro flow. Si te compras unas zapatillas nuevas te sientes guapo, y eso te sube el ánimo. A mí me ha gustado la ropa desde que era pequeño. Es parte de mi arte, una parte más de poder ser de este mundo. En mi álbum de Rockport me imaginaba que un chaval se levantaba por las mañana, se cogía su café, se ponía su disco de Back to Rockport, se duchaba y salía a coger la ropa del armario. Y ahí tenía todos sus conjuntos, con ropa de Rockport. Se ponían su mono azul turquesa, su porrito de Keo-Kush, su refresco, se mete en el coche tuneado y se va a circular.
¿Y qué feedback has recibido por parte de tu público? ¿Sientes que estás creando una comunidad a través de tu marca, siempre acompañada de tu música?
La ropa que diseño es la ropa que me gusta, me parece que es algo que el público siempre va a tomar de buena forma. Hay gente que se ofende por cómo visten otras personas, pero me parece que a estas alturas, si puedo darte algo para hacer que te sientas más bonito, pues tuyo es. Yo hago ropa porque me gusta, diseño, voy a los sitios y toco las telas, soy un friki de eso. Antes de hacer música ya cosía, me calmaba de pequeño. A mí me sirvió la ropa y tener la libertad de poder comprarme un pantalón de mujer para desarrollarme personalmente, sentirme identificado y guapo. Había chavalas que se reían de mí y me daba igual, yo me sentía fresh. Me suda la polla. Si puedo aportarle eso al público, pues se lo doy, y que cada uno lo lleve como quiera, que es lo que mola.
Hemos hablado de honestidad, autenticidad, diferencias entre realidad y la ficción, diversidad… Pero, ¿qué valor echas de menos en la sociedad de hoy en día?
El valor de la introspección. Es lo que me parece que a la gente le falta, no sorprenderse de que alguien se tire un pedo, cuando todo el mundo se lo tira en su casa, hablando en plata. Me parece que hay gente que tiene que mirarse dentro. No ser hipócritas, y para ello tienes que mirarte a ti mismo. Cuando una persona hace algo, si no me afecta a mí directamente, y es una opinión, no tiene por qué importarme. Intento verlo desde su punto de vista, aunque yo no lo comparta. Y eso es lo que ayudaría a que todo el mundo se entendiese.


Texto
David Alarcón
Fotos
Alberto Van Stokkum
Vídeo
Jano Madriz
Estilismo
Sara Arroyo
Maquillaje y peluquería
Danni Zuñiga (Corta Cabeza)
Asistente de estilismo
Julen Pèrez
Asistente de fotografía y vídeo
Gabo Boza

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